Una alternativa al sanchismo, no una «alternancia»
El calendario electoral ha comenzado hoy en España, y por tanto las elecciones serán en 2026 y no en 2027. Que es sabido, en todo momento había reiterado Sánchez que sería cuando se celebrarían. La vivienda ha sido la causa inmediata que le ha movido a convocarlas tras la derrota padecida en el Congreso por sus dos RDL dedicados a esa materia. Si bien en absoluto puede considerarse esta como la única causa, sino en todo caso como «la gota que ha derramado el vaso» de una insostenible situación política resumida en carecer de mayoría en el Congreso. Que es una situación incompatible con un gobierno en una democracia parlamentaria. No le ha faltado tiempo al ministro influencer de las redes, Óscar Puente, de adquirir protagonismo en ellas afirmando que la «V» de su victoria electoral será la de la vivienda frente a la «b» de los «buitres».
Ayer mismo, el sanchismo ha dispuesto que comience ya su campaña electoral, convirtiendo a un Congreso legalmente disuelto en otro con capacidad nada menos que de revocar la decisión adoptada por la mayoría absoluta de sus diputados en la última sesión plenaria de esta lamentable legislatura. Que fue precisamente la de no convalidar los referidos RDL, celebrada este pasado viernes. Que ha precipitado la decisión sanchista de convocar elecciones. Ayer Sánchez, al dar a conocer el desenlace de su reflexión, emplazó a los españoles a elegir entre sumarse a la ultraderecha o hacerlo a los progresistas que trabajan por el progreso y el bienestar de la gente. Calificando de esa manera a quienes no opten por él, en una descarada prueba del concepto autocrático que tiene de lo que es una democracia parlamentaria digna de ser reconocida como tal. Quedan 54 días por delante hasta que en las urnas los españoles, mediante su voto, expresen lo que desean para nuestro futuro como sociedad y como país, y ocasión habrá de comentar la campaña. Pero desde ahora, hay que destacar una realidad política que será necesario sea planteada sin dilación por parte del nuevo gobierno, para evitar se consolide el daño efectuado por el sanchismo a nuestro sistema político.
Obviamente, dando por sentado que la oposición actual sea la vencedora el domingo 29 de noviembre. Ya que, en caso contrario, es mejor no imaginar las consecuencias. Pues bien, ese eventual nuevo gobierno deberá tomar plena conciencia desde el primer momento de no ser mera alternancia del sanchismo, sino de una auténtica alternativa al mismo. Y acometer una reforma que evite que se repita una situación como la creada por Sánchez, de no cumplir con el mandato constitucional de llevar al Congreso el Proyecto de Presupuestos. Seguiremos con otras.











