Las acampadas de Ceuta y Madrid
El PP tiene que tener muy claro dónde están sus votantes. Desde luego, ni lo están ni lo estarán en la acampada de la izquierda radical y antisistema en la Puerta del Sol. Es lo mismo que sucedió con el 15-M. La izquierda política y mediática quiere obtener beneficios a costa del desahucio de Maricarmen. La excusa está centrada en unos pocos centenares de jóvenes que han acampado en Sol con el beneplácito del Gobierno socialista comunista. Las televisiones, las radios y los periódicos que apoyan al sanchismo se están volcando y han organizado un carrusel de portavoces de grupos, asociaciones y partidos para ejercer como palmeros y exigir una reforma urgente para imponer una agenda radical en materia de vivienda. Las dos acampadas, las playas de Ceuta con los inmigrantes marroquíes y la Puerta del Sol, simbolizan muy bien el fracaso, la incompetencia y la ineptitud del Gobierno. La vivienda es un problema transversal, porque afecta a votantes de todos los partidos. Al margen de las mentiras sobre los mal llamados fondos buitre y los grandes tenedores, olvidando que algunos están en la izquierda televisiva y cinematográfica, los acampados del centro de Madrid deberían ir a manifestarse a La Moncloa.
No entiendo por qué tardan tanto, porque el foco del problema ha estado y está en Sánchez que pudiendo hacer no ha hecho nada en ocho años. Y, por supuesto, la vicepresidenta fashion y la ministra que es vecina de Maricarmen en El Retiro, así como el resto de los ministros y las ministras pijoprogres de Sumar. La televisión de Sánchez ha demostrado, una vez más, que es capaz de hacer un despliegue abrumador aprovechando los desahucios para ayudar al jefe. Hay que preguntarse por qué el de Maricarmen ha interesado tanto, mientras que otros que han sido, incluso, más dramáticos han pasado desapercibidos a estos adalides del progresismo y el populismo. Sánchez lleva días haciendo declaraciones como si no fuera el responsable de lo que está sucediendo. Me recuerda lo que paso con el 15-M, ya que los votantes tuvieron claro que había que echar sin ningún miramiento a los socialistas de La Moncloa. La acampada de Sol está muy bien orquestada, pero tiene un evidente objetivo partidista basado en la movilización de la izquierda ante las elecciones.











