Florentino, otra temporada en blanco: el Madrid se hunde y el Barcelona agranda su hegemonía
BC.- Este medio ya lo advirtió: otra temporada en blanco y a no menos de 15 puntos del Barcelona. Y lo visto hasta ahora no hace más que confirmar aquel pronóstico.
El Real Madrid camina, un año más, hacia un fracaso anunciado. Mientras el Barcelona consolida su proyecto, su identidad y su hegemonía, el equipo blanco sigue buscando respuestas que no aparecen. Lo más preocupante no es perder un partido, ni siquiera tropezar ante el Betis. Lo verdaderamente grave es que el Madrid sigue sin tener un plan de juego reconocible.
El Barcelona sabe a qué juega. Tiene una idea, una estructura y una generación de futbolistas que le permite mirar al futuro con optimismo. El Madrid, en cambio, parece confiar una vez más en el talento individual y en que sus estrellas solucionen sobre el césped lo que no se ha resuelto en los despachos.
La diferencia no termina ahí. También está la cantera.
Mientras el Barcelona continúa sacando futbolistas capaces de convertirse en auténticos cracks y de aumentar inmediatamente el nivel de la primera plantilla, el Madrid fabrica buenos jugadores para hacer negocio. Jóvenes que, en muchos casos, terminan demostrando su calidad lejos del Bernabéu porque no encuentran sitio en un proyecto deportivo que parece incapaz de integrarlos. La cantera madridista se ha convertido demasiadas veces en una fábrica de activos para vender, mientras en Barcelona se utiliza también como una fuente de talento para ganar partidos.
Y en el centro de todo está Florentino Pérez.
El presidente ha construido una trayectoria indiscutible, pero eso no significa que esté por encima de la crítica. Al contrario: cuando un proyecto acumula errores y no ofrece señales de cambio, la responsabilidad debe recaer también sobre quien toma las decisiones.
Y hay una decisión especialmente difícil de entender: el fichaje de José Mourinho.
Recuperar a un entrenador de perfil tan controvertido, cuya etapa más brillante pertenece ya al pasado, supone para muchos madridistas un retroceso más que una solución. Mourinho ha dejado de ser aquel técnico que parecía capaz de revolucionarlo todo. Su ciclo se ha desgastado y sus últimos proyectos no han servido precisamente para despejar las dudas. Apostar ahora por él ha sido, como mínimo, una declaración de que el Madrid sigue buscando respuestas en el pasado.
Si el club quiere volver a dominar, necesita algo más que nombres. Necesita un proyecto, sobre todo porque con todo este cúmulo de circunstancias resulta difícil imaginar que el Madrid pueda romper la hegemonía del Barcelona. Y si el equipo vuelve a quedarse en blanco, la pregunta será inevitable: ¿cuántas temporadas más habrá que esperar para que alguien asuma responsabilidades?
Por eso el presidenciable Enrique Riquelme haría bien en hacerse ver, encender los ánimos del madridismo y poner voz a una afición que empieza a preguntarse hacia dónde camina su club.
Enrique Riquelme debe decir alto y claro que lo peor no sería una tercera temporada en blanco, que lo verdaderamente preocupante sería comprobar que, después de tres años de fracaso, no existe ningún indicio de cambio mientras Florentino Pérez continúe al frente del Real Madrid.
Este medio ya se atrevió a pronosticar una temporada negra y una distancia de 15 puntos o más respecto al Barcelona. Ahora toca esperar. Pero si el terreno de juego termina confirmando aquel vaticinio, nadie podrá decir que no hubo señales.
El Madrid necesita un proyecto, n otra operación de marketing. Y, sobre todo, necesita que alguien asuma la responsabilidad de haberlo perdido.











