No merecemos un Gobierno que nos mienta
Francisco Marhuenda.- A estas alturas no existe ninguna duda sobre quién y cómo se organizó la invasión marroquí de Ceuta. Desde el primer momento era evidente, pero la poderosa maquinaria propagandística del sanchismo se puso en marcha para tapar el escándalo y las responsabilidades políticas y judiciales de los que no hicieron nada para impedirlo. No me encuentro entre los que dudaron, porque las pruebas eran tan evidentes que no podían pasar desapercibidas. Por ello, no nos merecemos un Gobierno instalado en la mentira masiva y la manipulación informativa. Las conclusiones del informe policial desnudan la verdad con pruebas y no con opiniones.
Es cierto que las terminales sanchistas han intentado desprestigiarlo, pero la realidad es que vincula la invasión de más de 70.000 marroquíes con las autoridades del país vecino. No se señala a un responsable último, pero indica que los agentes policiales guiaron a los invasores. La fecha no fue elegida por casualidad, sino que se buscó una que era simbólica como es la Fiesta del Trono. Una vez más no son opiniones, sino los datos fríos y objetivos, acompañados de material gráfico, que confirman la participación de la policía marroquí. Es muy importante señalar que no fue algo espontáneo o improvisado, sino orquestado con una planificación propia de expertos. Se facilitó, monitorizó y controló la invasión que se realizó en varias fases.
En el momento en que se completó la operación con éxito y se logró el impacto nacional e internacional se dio la orden de regresar a su país de origen, aunque quedaron alrededor de diez mil marroquíes y subsaharianos. España salió este miércoles en apoyo de los ciudadanos de Ceuta. En el caso de la propia ciudad autónoma no se recuerda una concentración más masiva en su Historia. La solidaridad con los afectados fue enorme mientras el Gobierno socialista comunista sigue instalado en la mentira, la propaganda y la inacción. Ha transcurrido más de un mes y la única explicación ha sido defender a Marruecos, así como la gestión de Sánchez, que ha disfrutado de unas largas e inexplicables vacaciones en la residencia oficial de La Mareta a cargo de los Presupuestos del Estado. El señalamiento de los responsables, Rusia, Israel y la internacional ultra, solo puede ser calificado de delirante. Y los días pasan sin que nadie dimita.











