Un tercio del madridismo ya ha dicho basta: la oposición a Florentino debe consolidarse
BC.- Que más de un tercio de los socios haya respaldado a Enrique Riquelme en unas elecciones en las que tenía todo en contra constituye un hecho político de enorme relevancia para el Real Madrid. Frente a un presidente con una estructura consolidada, un reconocimiento histórico indiscutible y una posición de poder prácticamente incontestable, ese apoyo demuestra que existe un amplio sector del madridismo que reclama una alternativa.
Ese 30% largo no puede diluirse. Al contrario, debe servir para vertebrar una oposición seria, organizada y permanente ante los grandes retos que afronta el club durante los próximos años. Entre ellos, el más delicado es la posibilidad de una venta parcial o de fórmulas que puedan alterar el tradicional modelo de propiedad de los socios, una cuestión que exige un debate profundo y una vigilancia constante.
Por ello, Enrique Riquelme debe permanecer en primera línea y no perder visibilidad. Ha conseguido un respaldo que ningún aspirante había logrado frente al actual presidente y tiene la responsabilidad de representar a esos miles de socios que desean una voz alternativa.
El triunfo de Florentino Pérez parece responder en gran medida al reconocimiento por una trayectoria llena de éxitos institucionales y deportivos. Sin embargo, ese crédito del pasado no garantiza una confianza ilimitada para el futuro. A partir de ahora, su gestión será juzgada sobre todo por lo que ocurra en los terrenos de juego, donde el madridismo mide siempre el éxito de sus dirigentes.
Precisamente ahí puede encontrarse la gran oportunidad de Riquelme. Frente a un FC Barcelona que amenaza con imponer su hegemonía en España durante años, si el Real Madrid no alcanza los objetivos deportivos en las próximas temporadas, aumentará el debate sobre el rumbo del club y sobre la continuidad del actual proyecto presidencial. Pensar en reverdecer viejos laureles deportivos con un entrenador tan amortizado como Mourinho parece demasiado optimista. En ese escenario, una oposición organizada y con presencia pública tendrá mucho más peso que una candidatura improvisada a última hora.
Por otra parte, algunas decisiones recientes de la dirección deportiva no generan la ilusión de otras etapas y temen que el Real Madrid pueda atravesar un ciclo menos exitoso que el vivido en la última década. Si esas previsiones terminaran materializándose y el equipo enlazara temporadas sin conquistar grandes títulos, la posición institucional de Florentino Pérez podría verse sometida a una presión inédita.
Por eso, el mensaje para Enrique Riquelme es claro: no desaparecer, no esperar cuatro años y no dejar que el capital obtenido se desvanezca. En este momento, cuan espada de Damocles, la figura de Florentino pende más sobre el futuro del Real Madrid que todos sus grandes rivales deportivos.











