Los devastadores incendios avivan el debate: la política de prevención del Gobierno de Sánchez ha sido un desastre
El Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido la emergencia climática en uno de los ejes de su discurso político. Pero los discursos no apagan incendios. Lo hacen la prevención, la gestión forestal, la limpieza de montes, la coordinación entre administraciones y la inversión eficaz en medios materiales y humanos.
Si los incendios aumentan en frecuencia, intensidad o superficie afectada, resulta legítimo exigir responsabilidades políticas. Gobernar implica asumir tanto los éxitos como los fracasos.
Muchos ciudadanos perciben que las políticas de prevención no están ofreciendo los resultados esperados. Cuando los incendios siguen repitiéndose con consecuencias devastadoras, es razonable preguntarse si las medidas adoptadas son suficientes o si la estrategia necesita una profunda revisión.
El Ejecutivo no puede limitarse a reaccionar cuando las llamas ya avanzan. La verdadera política forestal se desarrolla durante todo el año, no únicamente en verano. Los montes no se protegen con ruedas de prensa, sino con planificación, inversión y gestión constante.
La destrucción cada año de miles de hectáreas representa también un fracaso institucional. La protección del patrimonio natural exige menos propaganda y más prevención. Porque los bosques españoles no pueden seguir pagando el precio de una política que, a ojos de muchos ciudadanos, no está logrando evitar que cada verano se repita la misma tragedia.
Los incendios forestales en España han provocado ya 131.000 hectáreas quemadas
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha señalado este sábado que los incendios forestales en España han provocado ya 125.937 hectáreas quemadas. Posteriormente ha actualizado la cifra y son más de 131.000 hectáreas.
Según los datos del Ministerio, se han producido 32 grandes incendios y la cifra de hectáreas quemadas supone cinco veces más que el año anterior en esta fecha.
Mientras, los agricultores y ganaderos continúan denunciado la falta de limpieza de los montes. Así, inciden en la acumulación de vegetación por la escasa gestión forestal y señalan que toda la normativa vigente dificulta las labores preventivas de desbroce, impidiendo retirar buena parte del material combustible que alimenta las llamas cuando se declara un incendio. «Los incendios se apagan en invierno», concluyen.
Por su parte, agricultores y ganaderos exigen el fin de las directivas que impiden limpiar los montes: «Los incendios se apagan en invierno. Que nos dejen desbrozar», señalan indignados.











