Extremadura abre la disyuntiva Vox en Andalucía
LR.- Los universos son cíclicos: se crean o nacen; se expanden, frenan en seco, se contraen y colapsan. La cara oculta de la Luna es el hemisferio no visible desde la Tierra debido a la rotación sincrónica, donde tarda lo mismo en girar sobre sí misma que en orbitar el planeta. No es «oscura», recibe luz solar, pero es más rugosa, con menos «mares» y más cráteres. El 2 de diciembre de 2018 el desgaste de casi cuatro décadas de gobiernos socialistas, la merma de los servicios públicos durante la crisis del ladrillo y los casos de corrupción que desembocaron en la punta de iceberg de los ERE propiciaron la tormenta, o carambola, perfecta para que Juanma Moreno se convirtiera en presidente de Andalucía. El político centrado y centrista que evocó a Adolfo Suárez e, incluso, a Felipe González durante la campaña precisó, además de un pacto con Cs, entonces fuerza emergente, de la mochila de la derecha extrema –«la verdadera», se definían entonces– de Vox. El autodenominado «Gobierno del cambio» fue salvando las exigencias del partido de Abascal, algunas coherentes –como acotar la «administración paralela»– y otras extravagantes –el pin parental, el teléfono de violencia intrafamiliar o pasar el 28-F a la efeméride de la Toma de Granada–. Tras una legislatura plagada de «penultimátum», Moreno prorrogó las últimas cuentas y tras las elecciones de 2022 logró la mayoría absoluta, aupado por la incomparecencia socialista, la desaparición de Cs y el rechazo a Vox. Es el «memento mori» de Moreno, quien proclama tras el pacto en Extremadura que (un gobierno de coalición) «es lo que queremos evitar en Andalucía».
La disyuntiva Vox varía el tempo de precampaña. María Jesús Montero y el acordeón de las izquierdas tienen un soniquete y una Luna a la que señalar: «Votar al PP es lo mismo que votar a Vox, porque ellos son los que ponen esas alfombras rojas para permitir normalizar a la ultraderecha en nuestras instituciones», sentenció la líder del PSOE-A, que incidió en denunciar que los populares ya no «necesitan incorporar» al partido de Abascal en sus gobiernos porque «copian el discurso» de Vox, y el discurso actual del PP es «exactamente el mismo». «Para estar en el lado correcto tenemos que ser valientes, audaces, y tomar partido por los derechos humanos, sobre todo en este caso» de la regularización de inmigrantes que «ya conviven con nosotros», que son «personas que ya estaban en nuestras plazas, en nuestros centros, en nuestras explotaciones agrarias, y que ahora necesitamos que se incorporen» al sistema para que «también cumplan con sus derechos respecto al resto de obligaciones que tenemos los ciudadanos en relación con las cotizaciones, el pago de tributos y todo aquello que nos permita realmente crear sociedad», refirió.
Moreno sabe que no hay pacto ignífugo. El diario de sesiones del Parlamento y la hemeroteca recogen frases como: «Son ustedes la puerta trasera de las políticas progres»; «Le diremos a los andaluces que no voten a Vox si lo que quieren es que le demos nuestro apoyo al PP. Están al mismo nivel de los que nos llevaron a la ruina durante 37 años»; «Del socialismo se sale, pero con ustedes no en Andalucía. Todas las firma Manuel Gavira Florentino, candidato de Abascal en Andalucía. El presidente del PP-A saludó el acuerdo alcanzado entre el PP y Vox para gobernar en Extremadura en el marco de un ejecutivo dirigido por la popular María Guardiola, pero insistió en que su apuesta pasa por «gobernar en solitario». El presidente de la Junta dijo que los andaluces se alegran de que «por fin los extremeños y María Guardiola tengan gobierno», desde la premisa de que «en tiempos de incertidumbre» como los que se están viviendo actualmente «en el mundo y en España, es muy importante la estabilidad y los gobiernos». No obstante, Moreno recordó que «esto se produce después de seis meses» desde la convocatoria de elecciones autonómicas en Extremadura –que se celebraron el pasado 21 de diciembre–, por lo que ha habido «medio año de parálisis». «En Andalucía buscamos otra opción, y aspiramos a tener un gobierno en solitario, a ser libres y tener la libertad para no tener que esperar esos seis meses, poder constituir un gobierno desde el minuto uno, como hemos hecho a lo largo de estos cuatro años».
Las encuestas han ido domesticando la beligerancia de Vox y de un tiempo a esta parte el partido de Abascal se viene abriendo a negociar «políticas». Moreno roza la mayoría absoluta mientras el PSOE-A cae a su peor resultado histórico y Vox se estanca, lejos de expectativas pasadas y rehén de la demoscopia. El Centra sitúa al PP-A entre 54 y 57 escaños y amplía la ventaja sobre los socialistas hasta casi 22 puntos. El candidato de Vox a la Junta, Manuel Gavira, se mostró convencido de que el acuerdo de «sentido común» que se ha producido en Extremadura con el PP se trasladará también a Andalucía tras las elecciones autonómicas. «Estamos hablando de políticas de sentido común, de cambio de rumbo en Andalucía, para que lo mismo que ha sucedido en Extremadura, y que presumiblemente sucederá en Aragón y Castilla y León, pase en Andalucía», sentenció Gavira, para quien Andalucía «necesita un gobierno que no se dedique a gestionar la herencia socialista ni a vegetar como hace» el Ejecutivo de Moreno.
«Usted está ahí por la ultraderecha», tuvo que oír decenas de veces Moreno en su primera legislatura hasta el exorcismo shakespeariano de la mayoría absoluta. Del barrio de Salamanca a San Telmo hay 534 kilómetros, una distancia que la nave Artemis II hizo en segundos en la expedición hacia la Luna, cuya cara oculta ya atestigua la NASA tan bien como Moreno conoce la del pacto en Extremadura.












