Talavante es ganadero
Manuel Recio Abad.– La novillada no es un espectáculo menor. Si algún aficionado piensa que solo en una corrida de toros pueden darse sensaciones positivas, emoción y disfrute, está muy equivocado. Algo más de un tercio del aforo maestrante demuestra una preocupante falta de interés por conocer la sabia nueva, el futuro de la fiesta y el apoyo anímico a venideras figuras.
Siempre se ha afirmado que los matadores de toros no suelen ser buenos ganaderos. No es el caso de Alejandro Talavante. El cruce de Garcigrande y Nuñez del Cuvillo le está saliendo de dulce. Ayer día 14 presentó una encastada novillada, noble y de excelente juego en el ultimo tercio. De desigual pelea en el caballo y facilitadores en banderillas, fueron extraordinarios para la muleta, metieron la cara humillando, con ritmo y fijeza, atentos al toque y permitiendo la ligazón en las tandas.
“Resfriado” y “Catetoncita” de 455 y 444 Kgs, negros bragados, correspondieron al torero mexicano de Toluca, Emiliano Osornio, que apechugó con el peor lote, no aprovechando el buen pitón derecho de su primero ni la noble aunque floja embestida del segundo con cierta tendencia a puntear la muleta. Ambas faenas fueron silenciada tras dos pinchazos y estocada en su primero y aplaudido en su segundo.
En segundo lugar del orden de lidia “Juncal” correspondía a Tomas Bastos, torero portugués que intentó torear con el capote al castaño, que siempre suelto se lo puso complicado. Consiguió por fin dibujar tres verónicas y una media a pies juntos con el reconocimiento del público. Con la muleta puso en práctica un tipo de toreo despatarrado de manos bajas y temple en los pases. Aprovechó las embestidas templadas del buen colorao de Talavante con dos tandas de derechazos excelentes. Mató de estocada perpendicular por lo que el novillo tardó en doblar, escuchando un aviso. Petición de oreja que la presidencia no atendió, ovación y vuelta al ruedo.
En su segundo novillo tras recibirlo con una larga cambiada en la puerta de chiqueros, intentó el toreo a la verónica con escasa suerte. “Rescoldillo”, negro mulato de 471 Kgs. se dolió en varas, saliendo suelto ante el castigo, si bien demostró su clase en la muleta en una faena que Bastos hizo sobre la boca de riego, rematando las series por ambos pitones con variedad y elegancia. Finalizó la faena con pases en redondo y estocada trasera. Aplausos en el arrastre del bueno de “Rescoldillo” y oreja tras aviso para el torero de Vila Franca de Xira.
El triunfador de la tarde fue el salmantino Julio Norte. El primero de su lote, tercero de la tarde fue “Compañero”, negro mulato de 435 Kgs, hizo algún amago de refugiarse en tablas en el segundo tercio. Sin embargo rompió a embestir en la faena de muleta, iniciada de rodillas, con un galope alegre y muy fijo en el engaño lo que dio seguridad al matador. Un magnífico pitón izquierdo le permitió dibujar el toreo al natural con ritmo y temple, lo que el público jaleó con olés desde los tendidos. Estocada tras un inoportuno pinchazo que impidió cortar las dos orejas.000. En sexto lugar “Pajareto”, un jabonero, capa que al clarear ahora se la suele denominar melocotón (sic), dio en la báscula 485 Kgs, el de más peso del encierro, luciendo palmito por el ruedo, dando claros síntomas de mansedumbre en los dos primeros tercios. Sin embargo en la faena de muleta resultó ser un excelente novillo, con un pitón izquierdo de ensueño. Algo acelerado, el salmantino cuajó una más que correcta faena que le supuso otra oreja, lo que le permitió salir a hombros por la Puerta Grande.
Una gran novillada de Talavante que rompe la frase hecha de “torero bueno, ganadero malo”.
Quienes se quedaron en casa se perdieron una buena novillada con los tres aspirantes a matadores de toros más en forma del momento.
• EMILIANO OSORNIO, silencio y palmas
* TOMÁS BASTOS, vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso.
* JULIO NORTE, oreja y oreja











