El circo de “La Paqui” en el Senado: rechaza declarar, pide abandonar la sala y se pasa toda su comparecencia jugando con el movil
La mujer de Santos Cerdán, Francisca Muñoz, ha acudido este jueves a la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado y se ha acogido a su derecho a no declarar sobre unos hechos por los que está investigado en la Audiencia Nacional su marido. Tras eludir dos llamamientos del Senado alegando problemas de salud, Francisca Muñoz ha aparecido finalmente en la Cámara Alta, pero al comienzo de la sesión ha anunciado: “Me acojo a la dispensa de prestar declaración estando mi marido investigado”. Sin embargo, no ha podido evitar intervenir para pedir que no le llamen “la Paqui”. “Es despectivo y clasista”, ha dicho, visiblemente ofendida.
“La Paqui” es el apelativo que utilizaron el socio de Cerdán y su mujer en unas conversaciones intervenidas por la UCO en la que lamentaban el alto nivel de vida que llevaba Muñoz —presuntamente a su costa—. “Le conocen todas las dependientas del Corte Inglés”, dice uno de esos mensajes. Según los investigadores, Muñoz fue beneficiaria de las mordidas supuestamente cobradas por su marido.
La dispensa a la que se ha acogido Muñoz está en el artículo 416 de la ley de Enjuiciamiento Criminal, que exime al “cónyuge” y otros familiares de un encausado de declarar en causa judicial y, por extensión, también en las comisiones de investigación de las Cámaras parlamentarias. Muñoz ha escogido guardar silencio, seguramente por consejo del letrado que la ha acompañado en el Senado, Jacobo Teijelo, que es uno de los abogados defensores de su esposo.
Muñoz no se ha limitado a callar, sino que, dado su derecho a hacerlo y atendiendo a su “estado de salud”, ha solicitado que le permitieran “abandonar la sala”. El presidente de la comisión, el popular Eloy Suárez, ha rechazado esta posibilidad. De modo que la compareciente se ha limitado a hacer scrolling en su teléfono móvil sin siquiera mirar a la primera senadora que la interrogaba como quien habla a una pared, María del Mar Caballero.
Así han transcurrido los primeros minutos de la sesión, hasta que la senadora de UPN ha sacado a colación los mensajes de WhatsApp en los que el socio de Cerdán, Antxon Alonso, y su mujer se refirieron con disgusto a los muchos gastos de “la Paqui”.
En ese momento, Muñoz ha alzado la cabeza y ha espetado a la senadora: “Yo soy Francisca Muñoz. ‘La Paqui’ es despectivo y clasista, ¿vale?”. Al acto ha reaccionado el presidente de la comisión, igualmente alterado, para reñir a la compareciente: “Si usted va a hablar, pida la palabra. Lo que no voy a permitir es que interrumpa, y más cuando no va a declarar”.
Muñoz ha vuelto entonces a su actitud anterior, cabizbaja y más atenta a la pantalla de su teléfono que a las preguntas de los senadores. Esto ha irritado a la senadora de Vox Paloma Gómez, que ha sucedido a Caballero en su interrogatorio. “La veo muy entretenida con el móvil”, ha reprochado Gómez a la compareciente, “por lo menos tenga el respeto de mirarnos”. Su comentario no ha surtido efecto alguno.
Después ha intervenido la senadora del PSOE Carmen Torralba, que se ha dedicado a criticar el “gasto de dinero público” que supone la comisión parlamentaria creada por el PP y a coincidir en el “tufillo clasista y machista” del apelativo “la Paqui”.
Y finalmente ha llegado el turno de la senadora popular Ana Beltrán, que ha logrado colmar la paciencia de Francisca Muñoz cuando le ha pedido que dejara de mirar su teléfono. “¿Puedo hacer lo que yo quiera, no? Respirar también”, ha saltado la mujer de Cerdán. Beltrán ha lamentado su actitud: “No sé si está jugando al Candy Crush o mirando el Corte Inglés, pero es una falta de respeto al Senado”.
“Me está insultando y llamando cobarde”, se ha quejado Muñoz al presidente de la comisión, mientras Beltrán le acusaba de ser “incapaz de mantener la mirada”.
Indicios contra Muñoz y chats sobre “la Paqui”
Como ha señalado la senadora Caballero al principio de la sesión, la comparecencia no viene motivada únicamente por que Muñoz sea la esposa de Cerdán. La mujer aparece en la causa judicial como beneficiaria de las presuntas mordidas de su marido y contratada por una empresa de la trama. Pese a ello, no está investigada en ningún procedimiento judicial. Las informaciones sobre ella se recogen en un informe entregado por la UCO el 11 de noviembre de 2025.
Muñoz estuvo contratada entre marzo y julio de 2018 por la cooperativa de Koldo García y Antxon Alonso, Noran Coorp Pequeña, que a su vez recibió la mayoría de sus ingresos de la empresa central del caso Cerdán: Servinabar 2000 SL. Esta última compañía era propiedad de Alonso pero estaba participada en un 45% por Cerdán. Según la investigación, Servinabar era el vehículo de las mordidas que pagaban a cambio de adjudicaciones millonarias Acciona y otras compañías.
Informe de la UCO.
El hermano de la mujer de Cerdán, Antonio Muñoz Cano, estuvo contratado por Servinabar entre septiembre y diciembre de 2022. Ella cobró 9.500 euros y él, 53.130,30. Además, Servinabar pagó el alquiler de dos pisos en Madrid en los que vivían Cerdán y su esposa, lo que supuso más de 50.000 euros de desembolso. Cuando el matrimonio se mudó al segundo de estos pisos, financió con la tarjeta de crédito de Servinabar los muebles del apartamento, un total de 7.200 euros, según la UCO. La Guardia Civil ha localizado además que Cerdán y su entorno gastaron más de 30.000 euros con esa tarjeta de crédito en restaurantes, viajes y alojamientos.
Este ritmo de vida costeado con los fondos de Servinabar puso nervioso a Joseba Antxon Alonso, y más especialmente a su mujer, Karmele Ututxa. Lo reflejan unos whatsapps intervenidos por la UCO en los que esta última se queja de que a “la Paqui” la conocen “todas las vendedoras del Corte Inglés”. Ututxa lamentaba que la mujer de su socio no parara de “gastar y gastar” e ir a restaurantes “de lo bueno, lo mejor”. Cerdán y Muñoz no eran “nada discretos” y, por eso mismo, la mujer de Alonso le pidió a su esposo que le hablara “claro” a “la Paqui”.











