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Anglada reclama liberar Tarragona de los peajes y pide explicaciones a CiU

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El presidente de Plataforma per Catalunya (PxC), Josep Anglada, ha manifestado que mantener los peajes va en contra de los intereses colectivos de los catalanes. El líder identitario ha dicho sentirse indignado por la existencia de un alto número de carreteras de pago en la demarcación de Tarragona.

En el transcurso de su visita a la capital del Baix Camp, Anglada ha tildado de “abusivo” que en el conjunto de Cataluña el 67% de las vías rápidas sean de pago.El presidente de Plataforma per Catalunya ha retado a CiU a dar explicaciones a todos los catalanes por la defensa encarnizada que los convergentes hacen de los intereses de las empresas privadas.

Anglada ha asegurado ver una “mano negra” en la perpetuidad de la existencia de vías de pago en Cataluña. En este sentido ha puesto sobre la mesa la deuda que CiU tiene con La Vaixa, accionista mayoritaria de Abertis, que a su vez es la empresa que explota las autopistas.

“Los peajes son una tomadura de pelo para los ciudadanos. Hemos pagado el coste de construcción de las autopistes decenas de veces” –ha dicho.

En esta línea Anglada ha asegurado que “los contratos y las renegociaciones se hacen a medida de las empresas concesionarias”, y que “no se tiene ni siquiera en cuenta la propia legislación”.

El cabeza de lista por la demarcación de Barcelona ha señalado la gravedad del hecho que la mayoría de renegociaciones acaben fijando precios de peajes más elevados o con la prolongación del periodo de concesión, que en algunos casos ya supera los 40 años máximos establecidos por la ley.

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6 comentarios para “Anglada reclama liberar Tarragona de los peajes y pide explicaciones a CiU”

  1. +1 Voto positivo Voto negativo Easonense

    D. SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL LO TENÍA CLARO


    -
    Sobre los vascos y los catalanes

    ——————————————————————————–

    He aquí unas palabras escritas por el padre de la Neurociencia y Premio Nobel Don Santiago Ramón y Cajal el año de su muerte, 1934, poco antes de que estallara la cruenta guerra civil española. Bueno es recordarlo para que los vascos y los catalanes no ignoren y no olviden la Historia:

    «Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.

    En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado.

    A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales.

    ¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador.

    No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!

    La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud.

    A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas.

    No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, más sin comprometer la Hacienda del Estado. Sufráguese el costo de los servicios cedidos, sin menoscabo de un excedente razonable para los inexcusables gastos de soberanía.

    La sinceridad me obliga a confesar que este movimiento centrífugo es peligroso, más que en sí mismo, en relación con la especial psicología de los pueblos hispanos. Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria Grande. Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común».

    Sin comentarios a éstas palabras de uno de los españoles más grandes de los siglos XIX y XX. Por cierto, es su época, Ramón y Cajal estaba considerado ideológicamente como un “liberal peligroso”.

    Santiago Ramón y Cajal. El Mundo a los Ochenta Años. Parte II. (Madrid 1934.)

    ARRIBA

  2. los musulmanes deben hacer que este hombre no saque nada.

    • +1 Voto positivo Voto negativo m.agradecida

      Pues me parece que te vas a joder porque ni los musulmanes ni bobos como tú podreís evitar el auge de Plataforma por Cataluña y Josep Anglada.

    • Jodete y sigue comiendo madera despojo de la humanidad!

  3. Voto positivo Voto negativo ampurdanés

    ¿Sólo Tarragona ? ¿y el resto, qué ?

  4. -3 Voto positivo Voto negativo Alfred Lorca

    Quitar los peajes ? y qué será lo proximo, que las areas de descanso den de comer gràtis ?

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