Europa esta adoptando peores características que las que tuvo América Latina
Pierre Claire.- Durante años, los europeos han usado a América Latina como un cómodo contramodelo. Nosotros estábamos mirando a la inseguridad, la inestabilidad crónica, el estancamiento económico, sin conocer esto, y como si nunca fuéramos a conocer esos males lejanos, propios de otras sociedades.
Algunos «expertos» pensaban que estábamos a salvo y que eso solo podía ocurrir en Latinoamérica. El otoño de 2026 invierte la ecuación y muestra que no tenían razón… El 17 de octubre, cientos de miles de manifestantes marcharon con la excusa del coste de la vida en Francia.
Pero rápidamente hemos visto que esto no iba a ser una manifestación pacifica y que el coste de vida fue simplemente una excusa para la izquierda.
En París se blindan los Campos Elíseos pero muchas tiendas fueron saqueadas y destrozadas; en Limoges arde el ayuntamiento; en Marsella, un camión de bomberos es saqueado y luego incendiado. Mueren un policía y un manifestante, más de seiscientos agentes resultan heridos y cerca de 1.800 personas son detenidas en un solo fin de semana.
Europa ya no mira por encima del hombro a la América Latina de ayer, pero empieza a parecerse a ella, y nuestros dirigentes no saben como actuar…
El Estado paralizado lleva a la autodefensa ciudadana
Una cuestión que hay que plantearse : Si el Estado no reacciona, a lo mejor los ciudadanos tomarán la defensa en sus propias manos. Lo que vemos ahora en Francia, son comerciantes que quieren crear milicias de autodefensa a causa de la debilidad del gobierno.
Nada existe al momento, pero el Estado ya no tiene su monopolio exclusivo de la violencia, con zonas enteras controladas por traficantes en Francia. Los ciudadanos ven esto y quieren justicia, quieren protección… Esto nos recuerda los momentos más oscuros de algunos países latinoamericanos, que, ante la debilidad del Estado y la presión de las bandas violentas, han visto la formación de fuerzas de defensa paralelas o más ciudadanos con armas. Por ejemplo, el vocabulario ya es idéntico al que acompañó el auge de las autodefensas rurales de Michoacán en 2013, o la proliferación de urbanizaciones cerradas en todo el continente, donde millones de familias acabaron pagando de su bolsillo la seguridad que el Estado ya no les garantizaba.
Cuando el Estado retrocede un paso, la defensa privada, legal o no, avanza exactamente ese mismo paso.
Inestabilidad política y profundas divisiones
Durante años, las divisiones políticas y la extrema violencia paralizó la gobernabilidad de los países latinoamericanos (entre derecha y peronistas en Argentina, derecha y izquierda en Brasil). El debate estaba imposible y solo la violencia funcionaba.
En Europa hablamos de la inestabilidad política Perú, que ha tenido nueve presidentes desde 2016 por ejemplo. Es la verdad, pero Francia cambia de primer ministro casi al mismo ritmo, y no tenemos una mayoría en el Parlamento.
En Alemania, un país estable durante años y donde Ángela Merkel fue canciller durante 16 años, gobernar es más difícil que nunca y tienen que construir coaliciones que van de la derecha a la extrema-izquierda, para encontrar mayorías.
En España, Pedro Sánchez no tiene mayoría desde 2018 y gobernar es imposible. Después de las elecciones de Septiembre, Suecia ya no tiene mayoría en el Parlamento.
Bélgica no tenia gobierno entre 2010 y 2011, durante 541 días, un récord mundial… Hoy en día, se ha vuelto imposible hablar de política sin que te insulten y te tachen de fascista, y la violencia se ha convertido en algo habitual en la extrema izquierda.
Antes se criticaba la situación política en Latinoamérica, y pues bien, nos estamos acercando rápidamente a aquella Latinoamérica, aunque eso no debería desagradar a Jean-Luc Mélenchon y a otros como Pablo Iglesias, que toman como modelo terrible la revolución bolivariana de Hugo Chávez.
El estancamiento que cierra el círculo
El informe Draghi, entregado a la Comisión Europea en septiembre de 2024, cuantificaba la brecha de crecimiento, investigación y competitividad tecnológica que hoy separa a Europa de Estados Unidos y Asia. Un declive lento, gradual, pero muy real, que recuerda menos a una crisis puntual que a las décadas perdidas de América Latina.
Realmente, solo tenemos deuda y crecimiento bajo en Europa, con países destruidos por las normas, los impuestos y una burocracia que nos asfixia.
Pero, nada de esto es irreversible y la propia América Latina ha demostrado, más de una vez, que un país puede torcer un destino que todos daban por sentenciado. Pero Europa llevaba tanto tiempo dando lecciones ya no tiene autoridad moral para seguir dándolas. Haría mejor en escuchar, por fin, las que durante tanto tiempo ignoró.











