Óscar Puente dimite como ministro de Transportes tras la tragedia de Urda
Óscar Puente ha anunciado su dimisión como ministro de Transportes tras su comparecencia este martes en la Diputación Permanente del Congreso, en la que ha defendido la inversión en el ADIF tras «años de profunda desinversión y baja ejecución» y ha vuelto a culpar al controlador de Atocha por el siniestro. También ha informado de que no formará parte de las listas del próximo 29 de noviembre. «Un ministro de Transportes no puede continuar con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año», ha asegurado.
El político socialista ha incidido en que esta es una cuestión «de dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas» y que, con esta decisión, «pretende estar a la altura» de su partido y de los que le precedieron, «de los que entregaron todo por servir a su idea de país y sociedad, más justa e igualitaria».
Por la mañana, había anunciado un plan para mejorar el sistema ferroviario tras el Consejo de Ministros. Las principales novedades en el plan del ADIF son el uso de la inteligencia artificial y la implantación de un doble controlador humano para vigilar la seguridad. Además, el ministro de Transportes ha adelantado una bolsa de 30 millones en ayudas para los afectados por la tragedia de Urda y una reducción de las frecuencias en la línea entre Madrid y Sevilla —en la que sucedió el siniestro—.
Una dimisión que «llega 116 vidas tarde»
La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, ha señalado que su dimisión, que ésta «llega 116 vidas tarde». También el secretario general de los populares, Miguel Tellado, ha asegurado que su cese era «imprescindible, pero no suficiente», al asegurar que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es el «responsable de haber nombrado como ministros de Transportes a Ábalos, hoy en la cárcel, y a Puente, un tuitero pendenciero al que mantuvo después de la tragedia de Adamuz». Por su parte, Gabriel Rufián ha clamado que «lo que importa saber si es seguro o no es seguro coger un tren en este país», aunque su salida del ministerio sea «lo que centra la atención».
El AVE, la joya ferroviaria española, acaba con la carrera política de Óscar Puente
La crisis tras el accidente de Urda del pasado 28 de octubre —en el que un AVE alcanzó a un Iryo y causó 69 muertos— se suma a la derivada del siniestro del pasado 18 de enero en Adamuz, en el que un Iryo descarriló y provocó una colisión con un Alvia, con 46 muertos. Puente (Valladolid, 1968), ministro desde noviembre del 2023, ha sido uno de los miembros del Ejecutivo con mayor presencia pública. Es el cuarto más conocido del Gobierno, pero también el que peor nota obtiene (4,1), según el último barómetro del CIS de Tenazos. Ha sido reprobado tres veces en el Congreso y cuatro en el Senado.
Muy vinculado a Sánchez desde que fuera su portavoz durante las primarias socialistas de mayo del 2017 —en las que el actual presidente consiguió recuperar la secretaría general del partido—, Puente sonó incluso como sucesor, una posibilidad que ahora se esfuma. Quienes han trabajado con él hablan de un carácter fuerte, con un nivel de exigencia altísimo, que le ha llevado a cesar con cierta frecuencia equipos en el propio ministerio y en las principales empresas que dependen de Transportes.











