La prensa marroquí advierte de que sin Rabat el sistema de seguridad español «se derrumbaría» ante otra invasión de Ceuta
La prensa marroquí ha respondido a las críticas del presidente de Ceuta, Juan Vivas, con una advertencia especialmente explícita sobre la dependencia de España respecto a Marruecos para controlar la frontera. El diario Al Ahdath Al Maghribia sostiene que, sin la cooperación de Rabat, el sistema de seguridad español «se derrumbaría» ante otra llegada migratoria de dimensiones similares a la invasión de los días 30 y 31 de julio.
El planteamiento aparece en una información del periódico marroquí reproducida por Le360, que dedica un artículo a cuestionar las declaraciones realizadas por Vivas en El Hormiguero. El presidente ceutí había defendido que una de las principales lecciones del 30-J es que España y la Unión Europea deben recuperar el control efectivo de la frontera y dejar de depender de Marruecos.
«La frontera tiene que estar en manos de España y de Europa», afirmó Vivas. Y añadió sobre Marruecos: «No es un país fiable y a la vista está». El presidente de Ceuta volvió además a definir lo ocurrido como una «invasión» y un «ataque híbrido» y sostuvo que podía haberse evitado si el Estado hubiera desplegado antes todas sus capacidades preventivas.
La respuesta publicada en Marruecos convierte precisamente esa reclamación de independencia fronteriza en el argumento con el que pretende cuestionar a Vivas.
Según Al Ahdath Al Maghribia, resulta contradictorio que el presidente ceutí reclame que España controle por sí sola la frontera entre Fnideq y Ceuta y, al mismo tiempo, denuncie la entrada de miles de inmigrantes cuando se produce lo que el periódico describe como un «relajamiento o presión» sobre esas mismas líneas fronterizas.
A partir de ahí, el diario formula una afirmación especialmente significativa después de lo ocurrido el 30-J. Considera a Marruecos no sólo un socio de España, sino «el verdadero garante de la seguridad» y el «escudo» que, según su interpretación, suple las carencias europeas en el control migratorio.
«Si España es capaz de protegerse, es gracias a la asociación estratégica y al esfuerzo titánico desplegado por Marruecos», sostiene el periódico. Y concluye que, de no existir esa colaboración, el sistema español de seguridad «se derrumbaría» frente a una llegada migratoria inédita.
La afirmación adquiere especial relevancia después de que decenas de miles de personas atravesaran la frontera desde territorio marroquí los días 30 y 31 de julio. Los documentos desclasificados posteriormente por España revelaron que el CNI había advertido el 29 de julio tanto a autoridades españolas como a los servicios marroquíes de convocatorias difundidas por redes sociales para realizar entradas por mar y por la valla.
Marruecos rechaza cualquier responsabilidad en la organización de aquellos hechos y sostiene que no existe ninguna prueba que demuestre que sus autoridades promovieran la entrada masiva. El Ministerio de Exteriores marroquí ha acusado además a sectores políticos españoles de intentar convertir al reino alauí en responsable de una crisis que, según Rabat, no provocó.
El propio Gobierno de Pedro Sánchez mantiene, por ahora, que tampoco dispone de pruebas sólidas que permitan atribuir a Marruecos la planificación o ejecución de lo ocurrido. Sánchez aseguró ante el Congreso que todas las unidades competentes continúan investigando y que el Ejecutivo actuaría si aparecieran evidencias concluyentes.
Eso no impide que la dependencia fronteriza de Rabat se haya convertido en uno de los principales debates abiertos después de la crisis.
Sánchez reconoció esta misma semana que España «necesita una cooperación positiva con Marruecos» para contener la llegada de inmigrantes en el lado marroquí y defendió que mantener buenas relaciones con el país vecino resulta indispensable para gestionar tanto la frontera como los retornos.
La posición del presidente del Gobierno contrasta con la tesis de Vivas. Para el presidente ceutí, el 30-J demostró precisamente el peligro de que la seguridad de una frontera española dependa de la voluntad de actuación de las autoridades marroquíes.
La prensa marroquí utiliza ahora esa discrepancia para defender la centralidad estratégica de Rabat. Al Ahdath Al Maghribia sostiene que las propias críticas de Vivas terminan evidenciando el «peso» de Marruecos y acusa a la política española de emplear al reino como instrumento de las disputas internas entre partidos.
El periódico rechaza además la terminología utilizada por el presidente ceutí. Considera que llamar «invasión» a los acontecimientos de julio supone recurrir a un lenguaje populista y que calificarlos de «ataque híbrido» contra España constituye una acusación sin pruebas concluyentes.
La discusión también ha llegado a Bruselas. La Comisión Europea continúa definiendo a Marruecos como un socio estratégico en materia migratoria y en la lucha contra las redes de tráfico de personas y ha defendido la cooperación entre Madrid y Rabat para controlar los flujos y acelerar el regreso de quienes no tienen derecho a permanecer en territorio español.
Al mismo tiempo, el Gobierno español ha empezado a reclamar un mayor anclaje europeo para Ceuta y Melilla. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido en Bruselas la necesidad de reforzar la protección de ambas ciudades y ha advertido de que España no tolerará cuestionamientos sobre su integridad territorial.
La cuestión de fondo permanece así abierta después del 30-J: hasta qué punto puede España garantizar por sí misma la seguridad de la frontera exterior de Ceuta si Marruecos reduce su colaboración.
Vivas sostiene que la respuesta debe pasar por aumentar la autonomía española y europea frente a Rabat. La prensa marroquí responde justo con la tesis contraria: que los acontecimientos han demostrado que España no puede contener por sí sola una entrada de esas dimensiones y que su capacidad de protección depende de la actuación del país vecino.
La afirmación de Al Ahdath Al Maghribia no constituye una posición oficial del Gobierno marroquí ni demuestra que Rabat promoviera deliberadamente la invasión de julio. Pero sí refleja, con una franqueza poco habitual, cómo determinados medios del país interpretan el control migratorio como una de las principales fuentes de influencia de Marruecos sobre España.
Y el mensaje lanzado tras las palabras de Vivas resulta inequívoco: frente a la petición de Ceuta de disponer de una frontera que no dependa de Rabat, el periódico marroquí sostiene que sin la intervención de Marruecos el sistema de seguridad español sería incapaz de soportar otra llegada masiva como la del 30-J.











