Ceuta, al borde del estallido civil
Erik Encinas Ortega.- La sociedad en España lleva varios años consecutivos aguantando duros ataques y catástrofes de distintas índoles, pero lo de Ceuta es ya el punto de inflexión, porque cruza todas las líneas rojas existenciales, poniendo claramente en jaque la seguridad nacional, mientras el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, no toma ninguna decisión clave para rebajar la preocupante tensión que vive esta ciudad autónoma. Una crisis que, sin duda, se pudo evitar, si se hubieran tomado medidas preventivas de seguridad adecuadas y no se hubiera hecho un efecto desde el ejecutivo sanchista.
Cabe resaltar, pese a las dudas que se han sembrado, que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) lo notificó. Aún así, es cierto que las incongruencias y la inacción del Gobierno de extrema izquierda de Pedro Sánchez han puesto al nivel de Mortadelo y Filemón a los espías españoles, al igual que con los ataques respectivos y reiterados que han hecho contra los jueces españoles.
Es curioso y delirante a la vez que un Gobierno trabaje tan abiertamente contra los intereses del pueblo que en teoría debe defender. Eso tiene un nombre, se llama traición en toda regla, la cual pasará a los libros de historia de esta manera.
El pueblo sólo salvándose a sí mismo una vez más, como en Valencia y Canarias, mientras sus gobernantes, incapaces de devolver la normalidad en Ceuta, ven como el desasosiego incrementa a niveles muy peligrosos, aunque con miles de razones, porque hablamos de una invasión mayúscula y totalmente descontrolada que está comportando violaciones diarias, ataques a soldados y policías, robos a ciudadanos de bien, transmisión de enfermedades, motines y disturbios muy violentos. Y muchos hechos censurados por el Gobierno y no pocos medios, de eso también se quejan los ceutíes.
Por lo tanto, es una auténtica vergüenza que todo esto esté ocurriendo, porque además supone una clara amenaza para la seguridad y la soberanía nacional, pilares que se deben garantizar por el Estado, como la propia Constitución española indica, aunque parezca que sea papel mojado, dadas estás alturas de la historia. No olvidemos que Ceuta es España y lo que ocurre en Ceuta es un ataque directo a España que no podemos tolerar.











