Ricardo Ferris, inspector jefe de la Policía Nacional: “España debe devolver a Marruecos, golpe por golpe, todo el inmenso mal que nos viene causando desde hace décadas”
AR.- En entrevista concedida a AD, el inspector jefe de la Policía Nacional Ricardo Ferris reclama una respuesta mucho más contundente de España frente a Marruecos y sostiene que nuestro país debería devolver, «golpe por golpe», la presión y las agresiones que, a su juicio, Rabat lleva ejerciendo durante décadas. Ferris denuncia la situación vivida en Ceuta, cuestiona la actuación de las autoridades españolas y lamenta que las Fuerzas Armadas hayan quedado, en sus palabras, reducidas a un «cuerpo de bomberos del amor».
El inspector afirma además que Marruecos conocía de antemano la operación que desembocó en la entrada masiva en Ceuta y acusa a España de haber cedido durante años ante las presiones marroquíes. En este contexto, sostiene que existe una supuesta red de personalidades españolas de alto nivel sometidas a chantaje por servicios marroquíes mediante información comprometida sobre sus depravadas vidas privadas.
Ferris llega a afirmar que esa lista sería «interminable» e incluye, siempre según su versión y sin aportar pruebas públicas que permitan verificar esas acusaciones, a responsables de las más altas instituciones del Estado. Unas afirmaciones extraordinariamente graves y controvertidas que el propio entrevistado presenta como una cuestión de seguridad nacional.
Ferris lamenta que tengamos “un ejército que ha sido reconvertido en un cuerpo de ‘bomberos del amor'”, reclama un cambio radical de estrategia frente a Marruecos y cuestiona abiertamente la política española de seguridad, defensa y control fronterizo.
Inspector jefe Ferris, ¿qué sabemos realmente sobre la agresión a los militares en Benzú? ¿Fue un episodio espontáneo o existen indicios de que estuviera organizado?
Debo de ser la única persona en España a la que le sorprende, indigna y avergüenza que un grupo de militares armados salga corriendo, abandone el vehículo militar en el que circulaban y salgan huyendo a solicitar ayuda al 112 ante un simple lanzamiento de piedras.
¿Qué información manejan los investigadores sobre la identidad, procedencia y antecedentes de los detenidos?
La opacidad al respecto es total, pero evidentemente hablamos de un grupo de invasores.
¿Se está investigando quién pudo instigar o coordinar el ataque, más allá de los autores materiales?
Los árboles no nos dejan ver el bosque, y es que tenemos un ejército que ha sido reconvertido en un cuerpo de “bomberos del amor”. Si nuestros militares se comportan así ante una agresión a pedradas por parte de un grupo de desarrapados, imagine usted su comportamiento ante un verdadero conflicto armado. Lo acontecido ha sido lo suficientemente vergonzoso como para hacernos reflexionar sobre nuestra nula capacidad de defensa.
¿Existe alguna conexión entre este episodio y la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos que se produjo a finales de julio?
Sin duda los autores forman parte del contingente de invasores.
¿Han detectado las Fuerzas de Seguridad indicios de que Marruecos haya utilizado, tolerado o instrumentalizado determinados movimientos de población como mecanismo de presión sobre España?
Es algo que Marruecos lleva utilizando contra España desde hace décadas.
El Gobierno ha rechazado atribuir públicamente a Rabat la responsabilidad de aquella entrada masiva. Desde una perspectiva policial, ¿qué elementos permitirían distinguir una crisis migratoria espontánea de una operación de presión híbrida?
Los numerosos documentos gráficos, y el conocimiento que poseo acerca de cómo funciona la información en aquel país, donde no hay ni un solo barrio, ni un solo bloque de ese barrio, ni ningún vecino de piso de esclarea que no sea informador de las autoridades. Además, el propio ministro de exteriores español ha detallado hoy el conocimiento que se tenía de los llamamientos al asalto a través de las redes sociales.
¿Hasta qué punto la Policía, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas disponían de información previa sobre lo que podía ocurrir en Ceuta?
Los servicios de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están más dedicados a perseguir la actividad de los patriotas españoles que pretendemos revertir esta situación de caos que de neutralizar las amenazas exteriores, y me estoy refiriendo a los grupos específicamente constituidos en su seno para combatir los mal llamados “delitos de odio” y grupos “de ultraderecha”. En cuanto al Cni, hace décadas que se dedica más a tapar la inmensa corrupción moral de todas las cúpulas de nuestras degeneradas instituciones, empezando por la propia jefatura del Estado.
Para que lo entiendan nuestros lectores, los servicios de información españoles están más próximos a una película de Torrente que a lo que se espera de un servicio tan estratégico, y doy fe de ello. Aquéllos magníficos servicios de Información policial a los que tuve el honor de pertenecer y que lograron combatir y derrotar a la Eta, han sido sustituidos por un grupo de ineptos oficinistas preocupados únicamente de seguir ascendiendo en sus carreras.
Se han publicado informaciones contradictorias sobre las advertencias de los servicios de inteligencia y la reacción de Interior y Defensa. ¿Hubo avisos previos que no fueron atendidos?
Una vez más en este caso, el desastre ha sido total. La información de la que se disponía fue totalmente infravalorada, porque desgraciadamente se perdió hace muchos años la operatividad en todas las cupulas policiales y militares, aderezada por la ínfima preparación de nuestros políticos.
Si finalmente se demostrara que existían advertencias y que fueron ignoradas, ¿estaríamos hablando simplemente de un error político o de una grave quiebra de las responsabilidades del Estado?
Como mínimo existen responsabilidades políticas por la ineptitud de la gestión previa y posterior de la invasión, y si se logra probar la más que evidente traición, hablamos de responsabilidades penales, y civiles de indemnización por la ruina económica, entre otras, a la que se ha sometido a la población ceutí, y que debería ser obligada por la fuerza a ser abonada por Marruecos.
¿Considera que las Fuerzas de Seguridad han recibido medios, efectivos y respaldo político suficientes para hacer frente a una situación de estas dimensiones?
Tenemos personal de fuerzas y cuerpos de seguridad más que suficientes para hacer frente a la situación, de hecho somos casi el país de Europa que más policías tiene por habitantes, aunque muy mal repartidos, mal pertrechados, muy poco operativos, mal dirigidos, y con un modelo de reparto policial de competencias absolutamente caótico. En el caso del ejército, la situación es aún peor.
¿Qué consecuencias tiene para la autoridad del Estado que un vehículo militar pueda ser rodeado y atacado en territorio español?
Pues la de convertirse en el hazmerreír de la Otan y del mundo entero. Marruecos toma buena nota hasta de los incidentes como éste. Por cierto, la legítima defensa y el estado de necesidad están recogidas en nuestro Código penal, y en el caso de los militares no es sólo un derecho, sino una obligación.
¿Ha llegado la situación al punto de que los propios militares necesiten ser protegidos por la Policía para poder cumplir su misión?
Se supone que los militares están ahí para proteger a la población y apoyar a la Policía, no al revés. A ese punto hemos llegado, y no olvide la reacción social de la población española, que se compadece de los pobres militares porque han sido apredreados. Imagínese la reacción de esa población cobarde y plañidera ante los primeros muertos si España entrase en un conflicto bélico. Le repito que Marruecos está tomando buena nota de todo ello.
¿Cómo valora la creciente sensación de abandono que manifiestan muchos ceutíes?
No es una sensación, es una realidad, y nosotros los valencianos ya tuvimos ocasión de padecerla con ocasión de los terribles sucesos de la Dana.
Miles de ciudadanos han salido a la calle para protestar contra la gestión de la crisis. ¿Estamos ante una protesta ciudadana convencional o ante una ruptura preocupante de la confianza entre una parte de la población y las instituciones del Estado?
Los ceutíes se han dado cuenta a las bravas del abandono y la falta de capacidad de reacción de defensa del Estado español ante una crisis real.
Algunos ciudadanos han llegado a intentar expulsar por su cuenta a migrantes de determinados lugares. ¿Qué ocurre cuando una población siente que el Estado ya no garantiza su seguridad y empieza a intentar ejercerla directamente?
La mejor manera de evitar que la gente se tome la justicia por su mano son unas leyes lo suficientemente duras y contundentes como para hacer innecesarias las acciones particulares. Desgraciadamente, en España, no las hay, de hecho las leyes están diseñadas para proteger a los delincuentes, no a las víctimas.
Se ha comparado la movilización popular de Ceuta con episodios históricos de resistencia española frente a invasores, especialmente la reacción popular frente a la invasión napoleónica. ¿Es una comparación históricamente pertinente o puede resultar peligrosa por convertir una crisis migratoria y de seguridad en una lógica de confrontación entre comunidades?
En ambos casos hablamos de reacciones populares ante una invasión, y no solamente contra los invasores, sino contra los gobiernos traidores que se ponen del lado del enemigo.
Al mismo tiempo, ¿cree que la preocupación legítima de los ceutíes por su seguridad pueda quedar deslegitimada automáticamente cuando se producen actos violentos aislados?
Los mayores actos violentos que he visto fue la invasión a la fuerza de nuestras fronteras, y el disparo brutal de los delitos que se han producido en Ceuta, y me refiero a las violaciones, asaltos a casas, robos, agresiones, atentados, reyertas. Ésos son los actos violentos que deberían preocupar a los españoles y a los medios de comunicación.
El Gobierno ha pedido calma. ¿Qué tendría que hacer el Estado, además de pedir calma, para recuperar la confianza de los ceutíes?
Necesitaría un libro entero para ello, pero de entrada tipificar la inmigración ilegal como un delito grave, rebajar la edad penal hasta los 12 años, eliminar la nefasta Ley del Menor, y forzar a Marruecos a la repatriación inmediata de todos los invasores bajo la amenaza de cortar todo tipo de relaciones de colaboración y de reconocimiento de la nacionalidad española a la gente proveniente de allí, y educar a la población española en el fortalecimiento tanto físico como mental.
Y una cuestión especialmente delicada: si se demostrara que Marruecos utilizó deliberadamente la presión migratoria para obtener concesiones políticas de España, ¿qué respuesta debería dar un Estado soberano?
Devolverle golpe por golpe estratégicamente hablando todo el inmenso mal que nos viene causando desde hace décadas, porque, aunque no nos lo creamos, seguimos siendo el país fuerte frente a Marruecos, al menos en el plano económico.
¿Puede existir una relación de buena vecindad con un país que, directa o indirectamente, utiliza la presión sobre una ciudad española como instrumento político?
Esa relación de buena vecindad jamás ha existido, ni con Marruecos, ni con el resto del Islam.
¿Considera que los responsables políticos están explicando a la población toda la información de la que disponen o que existen razones de Estado que están ocultándose?
La lista de personalidades que está traicionando a nuestro país desde dentro es interminable, tanto por parte de espías marroquíes asentados en nuestro país, como por personas sobornadas en base a suculentas cantidades, como personas chantajeadas en base a los degenerados actos de sus actos de vida privada y comercial.
Para terminar: ¿qué mensaje trasladaría usted a un ciudadano de Ceuta que hoy piensa que el Estado le ha dejado solo?
Que se defiendan como puedan, porque están completamente solos. Y al resto de los españoles les diría que los próximos en caer serán ellos, si no dejan de ser una nación de plañideras cobardonas.












