Estados Unidos asesta un golpe de gracia al régimen castrista: ¿El impacto se sentirá en las calles?
Gabriela Moreno.- Sin disparar un solo misil contra el régimen castrista, Estados Unidos logró asestar a la dictadura cubana un estratégico golpe de gracia con el mismo poder de un proyectil: poner fin a los nexos comerciales entre empresas extranjeras y las entidades estatales de la isla, sin perjudicar directamente a la población.
Aunque sólo han transcurrido horas desde el cese oficial de las operaciones de las cadenas hoteleras españolas Iberostar y Meliá, consideradas las principales operadoras turísticas de la Isla, así como de la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipiélago, en las calles no hay espanto.
Tampoco causa asombro la suspensión de los vínculos de las navieras internacionales Hapag-Lloyd, de Alemania; y la francesa CMA CGM con Cuba o retiro de los servicios de las plataformas de pago Visa y MasterCard, después de que el banco extranjero que servía de intermediario rompiera relaciones con el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado militar del régimen castrista que controla la economía nacional.
Todas estas reacciones de las compañías privadas fueron una respuesta a la batería de medidas que implementó el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyas últimas vueltas de tuercas vinieron de la mano del decreto que se implementó el pasado 1 de mayo, en el que se tomarían acciones contra entidades extranjeras que operen en sectores vitales de energía, defensa, minería y servicios financieros en la nación caribeña. El límite para cesar las operaciones en la isla, sin tener represalias, vencía este viernes, el 5 de junio.
Previo al fin del «periodo de gracia» que dio Washington, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones financieras al dictador cubano Miguel Díaz‑Canel, a Lis Cuesta Peraza, esposa de Díaz‑Canel; y a Manuel Anido Cuesta, hijastro del Díaz-Canel; quien reside en Madrid. También fue sancionado Raúl Alejandro Castro Calis, nieto de Raúl Castro e hijo de Alejandro Castro Espín.
Vida sin cambios
Los cubanos mantienen su cotidianidad incluso frente a la salida de la empresa canadiense Sherritt International, la principal compañía minera extranjera a cargo de la explotación de níquel y cobalto. ¿La razón? Ninguno de los sectores afectados por las restricciones establecidas por Washington incide en el consumo diario de la mayoría de la población.
«El pueblo cubano paga en efectivo, no utiliza estas tarjetas como medio de pago en las transacciones», asegura el economista cubano Elías Amor en el Diario de Cuba. Además, recalca que el elevado costo del alojamiento en los hoteles administrados por cadenas extranjeras impide a cualquier residente en la isla disfrutarlos.
En ese sentido, destacó que la salida de las empresas ante la orden ejecutiva de EEUU sólo influye directamente sobre GAESA, principal receptor de los ingresos generados por esos sectores, y a las entidades asociadas al conglomerado que administran los recursos provenientes del turismo, el sistema financiero y la minería.
Crisis interna supera ultimátum
La crisis interna de la isla es la constante que se impone en el contexto económico del país caribeño. Para Amor, el retiro de las empresas como parte del ultimátum de Estados Unidos es un salvavidas para sus cuentas resentidas por la falta de agua, electricidad, combustible y clientes.
Mantener la presencia en un mercado donde la actividad turística se desploma y las condiciones operativas se deterioran constantemente sería absurdo.
Las únicas dificultades previsibles a largo plazo se concentran en la minería, considerando que la sustitución de Sherritt, responsable del 75 % de la producción cubana de níquel, luce compleja.
«Ahí sí que va a haber un agujero negro», advirtió Amor. En concreto, el régimen queda sin posibilidad de mantener las exportaciones de mineral que arroja caídas abismales, al pasar de 961 millones de dólares en ventas en 2022 a facturar sólo 88,6 millones de dólares en 2024. De estos últimos registros, China fue el principal comprador con 53,1 millones de dólares adquiridos seguido por Países Bajos con más de 24,6 millones.
Sherritt armó sus maletas antes de lo peor. La caída del precio del níquel, desde 40000 hasta 15000 dólares por tonelada en tres años, ayuda a explicar la decisión.
Alternativas surrealistas del régimen
Frente al repliegue de compañías extranjeras, el régimen castrista vocifera que lanzará modalidades de negocios dirigidas a cubanos exiliados o socios sin dependencia de Estados Unidos.
De esa manera la dictadura estima retomar las operaciones de la cadena Meliá e Iberostar. «Estoy seguro de que muchos van a regresar a Cuba a seguir los negocios», dijo Díaz-Canel en las últimas horas.
Sin embargo, sus pretensiones resultan difíciles de materializar cuando el Meliá, que gestionaba en la isla al menos 35 hoteles, equivalentes a 15 % de su portfolio global, reportó 68 % menos de ganancias en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año pasado, tras cerrar sus cuentas con 3,3 millones de dólares.











