Un «zapapenco» en España
Me refiero a Zapatero, en la tercera acepción del Diccionario de la Real Academia de España (RAE): “persona inútil”.
Dice la Real Academia de la Lengua Española que su sinónimo es incompetente, y creo le viene como anillo al dedo a «zapapenco».
Y las acepciones sexta y séptimo, utilizadas básicamente en países hispanoamericanos, hablan de personas cobardes, despreciables, con varios sinónimos: infame, zarrapastroso, chanflón, zarandajo y móndrigo. (Ahora que no me lee nadie, confieso que desconocía la tercera y la quinta palabra…).
Pero, por si todo ello no fuera bastante, «Zapatenco» ha demostrado ser muy familiar, como todos los “socialistos”, y ha permitido que su esposa, e incluso sus hijas, hayan quedado pringadas, igual que él (presuntamente, claro), con corrupción sistémica, al por mayor, al por menor, y al detalle.
¿Qué hace que un tipo, con la vida resuelta, disfrutando de una pensión vitalicia como expresidente del Gobierno, ¡desde los 52 años!, baje al pozo?
¿La ambición, el aburrimiento, las ganas de sentirse importante, velar por el futuro de las hijas, que no parecían las más listas del colegio, la verdad, o, simplemente, la ambición desaforada de dinero, del vil metal?
Para acabar la cuadratura del círculo, el vendedor de humo, “la tierra es del viento”, la famosa “Alianza de Civilizaciones”, consistente en poner el cuello, reformó la Ley del Consejo de Estado, para dar cabida en el mismo como Consejeros natos a los ex Presidentes del Gobierno, con lo cual se aseguraba un segundo sueldo.
Esto de legislar en beneficio propio, debería estar prohibido, o, al menos, no ser aplicable a la persona o personas que se benefician de esa mejora, en su propio beneficio y privilegio.
Dicen que San Pablo II cuando se entrevistó con Zapatero, dijo a algunos Prelados de la Curia: “Hoy he visto al Diablo”, y no le faltaba razón.
¡Seguramente es lo mismo que pensaba León XIV, cuando se entreviste con Pedro Sánchez, prestándose a ser manipulado y tergiversado por el régimen totalitario – comunista sanchista!
Claro que León XIV, todavía no tengo claro en qué campo juega.
Resumiendo y concretando, el mismo día de su detención, «zapapenco» iba a salir de España, con tres familiares, rumbo a la República Dominicana, y desde allí, en un vuelo privado, supongo que solo él, iba a ir a Venezuela, Dios sabe para qué.
¿Quiénes eran las tres personas que le iban a acompañar, y que precipitaron su rápida detención?
¿Pretendían huir de la Justicia española, o fue una simple –y lamentable- casualidad?
Debo decirles, en honor a la verdad. que yo no creo en las casualidades, pero sí en las causalidades, y más cuándo ya sabía que la UDEF de la Policía Nacional (¡bien por la UDEF!, que parece ha “resucitado”), le estaba siguiendo las pisadas, por el ancho mundo comunista y totalitario, de los regímenes más siniestros y corruptos del mundo mundial.











