El narcotráfico en Huelva: una escalada exponencial de violencia, armas de guerra y cocaína
Huelva y narcotráfico es un binomio de dos términos que no se entienden por separado. Si bien durante años los focos los ha acaparado la provincia de Cádiz, el tráfico de drogas ha estado muy presente en territorio onubense, donde las labores de vigilancia no han sido tan intensas en comparación con la costa gaditana, lo que a la larga ha provocado un mayor movimiento en rutas ya consolidadas y proliferación de otras nuevas.
La trágica muerte de dos guardias civiles este viernes en aguas de Huelva, ha puesto de nuevo el foco en una provincia que se encuentra en una situación complicada y donde los efectivos no son suficientes, según llevan denunciando desde hace tiempo desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles.
Huelva, una cantera de grandes narcos
La provincia onubense también cuenta con el dudoso honor de ser el lugar de operaciones de algunos de los grandes nombres del narcotráfico en España. Entre ellos destacan Anselmo Sevillano o Sergio Mora Carrasco, alias “El Yeyo”.
El primero, originario de Sevilla, ha sido históricamente vinculado a las redes de introducción de hachís que operan en las costas de Huelva y el Algarve portugués, siendo uno de los “capos” clásicos del sur peninsular. Fue detenido en octubre de 2025 mientras arreglaba su coche en un taller del Almonte, en Huelva.
Por su parte, “El Yeyo” es el más famoso de todos al encontrarse en búsqueda y captura desde 2018 tras una espectacular huída en helicóptero desde una hacienda que regentaba. Está considerado como uno de los mayores traficantes de hachís de toda Europa. Destacaba por su pericia a los mandos de las ‘gomas’, una habilidad que explotaba fuera de este negocio, llegando a convertirse en campeón del mundo de la Fórmula 1 del mar. Actualmente se encuentra en la lista de los fugitivos más buscados por la Policía Nacional.
La caída del OCON-Sur, el inicio de todo
Con el arranque en 2018 del OCON-Sur, el Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico, la presión policial en Cádiz provocó una desbandada de organizaciones a zonas menos controladas, pero con rutas consolidadas, como es el caso de Huelva.
El primer síntoma fue el aumento de venta de coches de alta gama. De repente, tal y como aseguran fuentes a este periódico, los concesionarios de segunda mano empezaron a vender vehículos de estas características como nunca antes. “La mayoría jóvenes con domicilio en la provincia de Cádiz”, destacan.
Otra de las consecuencias ha sido el aumento del petaqueo, una actividad hasta entonces relativamente secundaria entre las organizaciones locales y que pasaba más o menos desapercibida.
Presencia de armas largas y una nueva sustancia: la cocaína
La tecnificación de las bandas organizadas no solo se limitó a las rutas y la logística, con lanchas cada vez más grandes y rápidas, sino que también al armamento y a los tipos de sustancias con las que se trafica.
Huelva ha sido tradicionalmente lugar de paso de drogas como marihuana o, sobre todo, hachís. Sin embargo, desde 2018 en adelante la cocaína ha ido ganando enteros. En 2023, se incautaron en la provincia 558 kilos de coca. Un año más tarde, la cifra ascendió a 3.000. En 2026, tan solo dos operativos han superado esas cifras por sí mismos. Uno el 10 de abril con 5.000 kilos y otro el 16 de abril con seis toneladas de cocaína.
El viraje hacia la coca trae consigo una escalada de violencia entre los diferentes clanes. Esto, a su vez, provoca que las bandas se hagan con más y mejores armas. Desde los propios cuerpos y fuerzas de seguridad que intervienen en los operativos, señalan que “es raro no ver ya un arma de guerra” en alguno de ellos.
Este hecho viene provocado también por los numerosos vuelcos, robos de droga entre bandas, que se están produciendo, lo que les obliga a contar con mejor armamento.
120 kilómetros de playa: el paraíso para los narcotraficantes
La provincia de Huelva cuenta con aproximadamente 120 kilómetros de playa, lo que hace que sea prácticamente inabarcable para la Guardia Civil y el Servicio de Vigilancia Aduanera.
A lo largo de toda la costa existen varios puntos calientes donde se suceden periódicamente operativos por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Ayamonte, Isla Cristina, Punta Umbría o El Portil, así como sus aguas, son algunas de las zonas en las que más se suele intervenir.
Por otro lado, el Parque Natural de Doñana supone también un grave problema. Con casi 28 kilómetros de playa absolutamente virgen, es uno de los lugares idóneos para realizar el desembarco de la droga sin oposición alguna. No es raro encontrar varada alguna goma durante un simple paseo por la orilla del parque.
El río Guadiana supone también otro quebradero de cabeza para las autoridades. Se ha convertido en una autopista con destino a localidades ribereñas más tranquilas donde descargar la mercancía. Por ello, cada vez son más habituales los operativos conjuntos entre la Guarda Nacional Republicana portuguesa y sus homólogos españoles.
Juzgados colapsados
De forma paralela, el aumento del narcotráfico y las actividades relacionadas con el mismo han provocado una mayor saturación de juzgados ya de por sí sobrecargados. Entre ellos se encuentra el de Ayamonte cuyo partido judicial abarca las localidades de Ayamonte, Lepe, Villablanca, Cartaya, San Silvestre de Guzmán, Isla Cristina, Sanlúcar de Guadiana.
Además, la mayoría de los juzgados que conforman los seis partidos judiciales de Huelva son pequeños y no se encuentran preparados ni dotados para abordar las macrocausas que se derivan de las diferentes investigaciones.
Una lucha por medios y el reconocimiento de la profesión de riesgo
Las principales asociaciones de la Guardia Civil, como AUGC y la asociación profesional Justicia Guardia Civil (JUCIL), junto a sindicatos de la Policía Nacional como JUPOL o CEP, llevan años denunciando que el narcotráfico en Andalucía —especialmente en provincias como Huelva, Cádiz o Sevilla— se ha convertido en un problema estructural que supera la capacidad operativa actual de las fuerzas de seguridad.
Tras lo ocurrido en Huelva, La Asociación Unificada de Guardias Civiles ha señalado que “esto no es un accidente imprevisto. Es la consecuencia directa de una situación de riesgo documentada, analizada y trasladada formalmente a la Administración”, han indicado en un comunicado. “La Administración tenía las advertencias sobre la mesa. Las ignoró”, se han lamentado.
Una premisa en la que también han coincidido desde JUCIL subrayando en un comunicado que esta tragedia “no es un caso aislado ni imprevisible” y ha advertido de la falta de medios de “quienes combaten el narcotráfico sobre el terreno”.











