David de Miranda revienta la Feria de Sevilla: sale por la Puerta del Príncipe tras cortar tres orejas
Hubo que esperar hasta la duodécima de abono, con lleno hasta la bandera, para ver una salida por la Puerta del Príncipe, exceptuando la de Andy Cartagena. Y el elegido fue David de Miranda ante los excelentes toros del Parralejo. Una temporada más se repetía la misma historia. Un idilio entre David de Miranda y la Maestranza. Una conexión entre Trigueros y Sevilla. Un romance entre el pundonor y el arte del onubense.
Fue la consagración de David de Miranda con su segunda Puerta del Príncipe. Centenares de jóvenes lo portaron a hombros por el Paseo de Colón a gritos de “Torero, torero”. Porque David de Miranda volvió a demostrar lo que es: un diestro con miras a ser figura del torero.
Eran las 19:30 horas de la tarde, cuando sonaron palmas por Huelva en el coso del Baratillo. Se palpaba en el ambiente que podía ocurrir un triunfo importante de David de Miranda. Y así fue. El torero de Trigueros volvía a reencontrarse con la Maestranza y con la misma ganadería que lo catapultó la pasada temporada.
Enfrente tuvo el onubense a un grandioso toro, Secretario de 562 kilos, que fue premiado con la vuelta al ruedo. Demostró su bravura desde salida acudiendo al picador Paco Félix con un gran galope y empujando en el peto. En una de las salidas del caballo, arrolló el animal a Fernando Pereira que le destrozó la taleguilla, sin llegar a herirle.
Vuelta al ruedo a Secretario
Fue una faena vibrante del torero de Trigueros. Brindó al público y a sus aficionados que le arroparon durante toda la tarde. Comenzó con buenas tandas con la mano diestra, breves y llenas de emoción. Como dice el refrán “lo que es breve y bueno, dos veces bueno”. Le tapó bien la cara al animal para hilvanar los derechazos, encajados, profundos y algunos con la pierna retrasada. El culmen de la faena llegó con la zurda en la que voló la muleta con una maestría a una gran altura que muy pocos consiguen en el escalafón. Compás cerrado, figura erguida y llevando las nobles embestidas con las yemas de los dedos. Fueron sublimes los naturales ralentizando al compás de Secretario. Grandioso animal del Parralejo que aún tuvo fuelle para embestir una última tanda con la diestra. De Miranda giró sobre los talones tras enjaretarle cuatro derechazos y un cambio de mano con la izquierda enroscándose al morlaco. Fue de cartel de toros. El público enloqueció y se puso en pie. Allí, desde el centro de la plaza mató de una severa estocada en la que el toro aguantó unos minutos antes de caer. El premio era unánime y la presidenta lo vio claro: vuelta al ruedo al toro y dos orejas.
Una hora más tarde recibió el onubense al sexto, de nombre Corralero. Con los pies clavados en la arena y sin inmutarse le enjaretó cuatro delantales. En una de esas casi le alcanza, dejando a la plaza con el susto en el cuerpo.
Haciendo gala de su valor seco, inició por estatuarios y finalizó con un pase del desprecio. Una auténtica obra de arte. Porque el de Trigueros también sabe torear. Volvió a desplegar todo su repertorio. Derechazos con la figura erguida y girando sobre los talones. Volvió a destacar el toreo al natural ante el burraco, encastado y bravo, dejando patente su muñeca. De Miranda estuvo a una gran altura y le sacó pases de gran calidad, fruto de una colocación sublime. El onubense quería más y le enjaretó una tanda con la diestra vibrante. El final fue explosivo: manoletinas y un eterno pase de pecho que tembló la Maestranza. Con el público en pie, le pidieron las dos orejas y solo le premiaron con una.
El diestro David de Miranda durante la lidia de su primer toro, en el undécimo festejo taurino de la Feria de Abril de Sevilla, con reses de la ganadería de El Parralejo, este miércoles en la Real Maestranza. / Jose Manuel Vidal / EFE
Tarde de detalles de Diego Urdiales
Se presentaba Diego Urdiales en el coso del Baratillo en el único compromiso de la temporada. Tuvo un lote interesante con bastantes opciones de triunfo, y no estuvo a la altura de sus dos oponentes.
En el cuarto de la tarde dejó detalles de calidad: derechazos, trincherillas y naturales hondos. El principal inconveniente es que no hubo esa conjunción para rearmar la faena. Muchos enganchones en el tercero y cuarto muletazo de cada tanda, que naturalmente suelen ser cuando se canta el olé en Sevilla. Eso deslució mucho la faena en su conjunto. Aún así, el riojano desarrolló su concepto puro y clásico ante Azabache, este noble toro y melocotón de piel, que embistió muy bien en los trastos bajo los sones del magnífico pasodoble Rafa Serna. Dejó una estocada entera en la que hubo petición de oreja minoritaria que la presidenta no otorgó. ¡Bien por Macarena!
Antes en su primero dejó una faena desigual a Chismoso. Un toro encastado y con movilidad. Embistió muy recto en los primeros tercios y no mejoró mucho en su comportamiento en la muleta. Intentó el torero riojano llevar las embestidas del toro de Parralejo muy cosidas en la muleta. El toro quiso mando y firmeza, pero sin brusquedad. Surgieron algunos muletazos sueltos de bella factura por la diestra. Tuvo Chismoso carbón, más genio que calidad, y mucho que tragar. Le faltó a Urdiales acoplarse y apostar más por el toro para que la faena cogiera vuelo. Porque emoción tuvo el primero del Parralejo y los aficionados estuvieron expectantes.
El empaque de Emilio de Justo
Salió Tonelero al ruedo para ganarse los primeros aplausos de salida. Un toro armónico, bajo y buen trapío. Su condición en el albero fue muy bravo y encastado en el inicio: desde el quite por chicuelinas del extremeño al galope al picador José A. Barroso. Buena lucha tuvo en el peto del caballo que aprovechó De Miranda para realizar su quite. Comenzó con una revolera para echarse el capote a la espalda con torería. Le enjaretó cuatro gaoneras sin inmutarse, mientras el animal cabeceaba a las espinillas del onubense, llevando al animal muy toreado. Grandioso quite lleno de un valor seco.
Ficha del festejo
Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Undécima de la Feria de Abril 2026. Lleno de ‘No hay billetes’. Toros de El Parralejo, siendo el tercero, de nombre ‘Secretario’, nº 27, fue premiado con la vuelta al ruedo.
DIEGO URDIALES, silencio tras aviso y ovación tras aviso
EMILIO DE JUSTO, ovación y silencio
DAVID DE MIRANDA, dos orejas y oreja con petición de la segunda
Incidencias: Antonio Chacón y Pérez Valcarce se desmonteraron tras parear al segundo.
En banderillas quisieron animarse Pérez Valcárcel y Antonio Chacón, siendo este último el que colocó uno de los mejores pares de lo que llevamos de feria. Se echó los rehiletes a la cintura para andarle al animal y darle todas las ventajas. Tuvo mucha torería el galope de Tonelero y el par de banderillas cruzando los brazos entre los pitones. Con la muleta no subió el nivel. Emilio de Justo realizó una faena de más a menos, siendo los momentos más destacados en las primeras dos tandas, profundas y con ritmo, llegando a sonar la banda de Música. Derechazos, con la figura encajada, y eternos pases de pecho. Con la izquierda optó por tirar de uno en uno y la faena se diluyó. El extremeño se embarulló también con la diestra y no hubo opción de triunfo, a pesar de la estocada que dejó. Dio la sensación que pudo haber estado a un nivel más alto.
En el quinto no pudo desquitarse Emilio de Justo. El animal cambió su condición a partir de la segunda tanda, echando la cabeza alta y sin tener la entrega de sus hermanos. Lo intentó de todas las maneras del extremeño.











