Elecciones 17M en Andalucía: Se Acabó La Fiesta (SALF) despega en los tracking y apunta a escaños en Málaga y Sevilla

Adrián Yacar, policía nacional de profesión, candidato de SALF a la Presidencia de la Junta de Andalucía.
En las últimas semanas, los tracking internos de diversas formaciones y consultoras comienzan a reflejar un movimiento que hasta hace poco parecía marginal: el crecimiento sostenido de Se Acabó La Fiesta (SALF) en Andalucía de cara a las elecciones del 17 de mayo. Aunque todavía lejos de las cifras de los partidos tradicionales, la tendencia al alza empieza a consolidarse, especialmente en dos provincias clave: Málaga y Sevilla. Aunque con una tendencia al alza más moderada, SALF también registra un avance significativo en Almería.
Ambos territorios se están configurando como los principales focos de expansión para Se Acabó La Fiesta (SALF), donde el partido que lidera Alvise no solo mejora su intención de voto, sino que comienza a entrar en escenarios realistas de obtención de representación parlamentaria. En el caso de Málaga, el voto urbano y el desencanto con Vox, donde pasó de tener 4000 militantes en 2020 a menos de medio centenar en la actualidad, parecen estar alimentando una bolsa de apoyo creciente. Sevilla, por su parte, muestra un patrón algo distinto, con un avance más progresivo pero constante, especialmente en la capital.
Uno de los factores que explican esta evolución es la consolidación del perfil de su candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Adrián Yacar. Policía nacional de profesión, su figura ha logrado conectar con un segmento de votantes que demanda perfiles alejados de la política profesional. Su discurso directo, centrado en cuestiones de seguridad, orden y crítica al sistema político actual, ha encontrado eco en un electorado que muestra signos de fatiga con las dinámicas tradicionales.
Los datos de tracking apuntan a que, si la tendencia se mantiene, SALF podría entrar en la lucha por escaños en estas provincias, algo que hace apenas unos meses parecía improbable. Este posible salto no solo alteraría el equilibrio político en Andalucía, sino que introduciría un nuevo actor con capacidad de condicionar mayorías en determinados escenarios.
Aún es pronto para establecer conclusiones definitivas, pero lo que reflejan los datos es claro: el fenómeno Alvise empieza a dejar de ser anecdótico en Andalucía y se convierte en una variable a tener en cuenta en el análisis electoral de cara a la próxima cita con las urnas.











