Si quieren ayudar a Moreno Bonilla, apártense y no estorben
La estrategia del Partido Popular vuelve a tropezar con sus propias contradicciones, esta vez en un momento especialmente delicado para Juan Manuel Moreno Bonilla. El presidente andaluz ha construido su perfil sobre la moderación, la gestión y una cierta autonomía respecto a los vaivenes de Madrid; sin embargo, la dirección nacional parece empeñada en dinamitar ese equilibrio con mensajes y posicionamientos que poco tienen que ver con la realidad andaluza.
El problema no es nuevo, pero sí cada vez más evidente: el PP nacional actúa como si todas las campañas fueran iguales, como si el clima político de Andalucía fuera idéntico al del Congreso, y como si las necesidades electorales de Moreno Bonilla pudieran subordinarse sin coste a la estrategia general del partido. Es un error de cálculo que puede salir caro.
Andalucía no responde bien a los excesos ideológicos ni a los giros bruscos. La mayoría que Moreno Bonilla ha consolidado se basa precisamente en lo contrario: una imagen de estabilidad, gestión pragmática y distancia respecto al ruido político nacional. Cada vez que desde Madrid se lanzan mensajes más alineados con formaciones tóxicas, esa construcción se resquebraja.
Resulta difícil entender por qué el PP de Feijóo, con sus contradicciones a cuenta de Vox, insiste en interferir en una campaña que, si algo necesita, es coherencia con el perfil propio del candidato. En vez de reforzar esa identidad andaluza, la dirección nacional introduce elementos de tensión que obligan a Moreno Bonilla a matizar, a desmarcarse o, peor aún, a cargar con decisiones que no ha tomado.
Si el objetivo es ganar con mayoría y consolidar poder en Andalucía, la conclusión parece obvia: dejar hacer. Es imperativo permitir que la campaña se articule en clave andaluza, centrada en la gestión, en los problemas concretos de la comunidad y en el estilo que ha demostrado ser eficaz. Eso implica, necesariamente, reducir el protagonismo de los dirigentes nacionales.
Moreno Bonilla no necesita que le marquen el paso desde Madrid; necesita justo lo contrario. Su fortaleza reside en haber sabido construir un espacio político propio, reconocible y transversal.
El PP debería tomar nota antes de que sea demasiado tarde. A veces, la mejor manera de ayudar a un candidato es apartarse y no estorbar. En política, como en casi todo, hay momentos en los que sumar pasa por saber cuándo no intervenir. Y hoy por hoy, los pactos tóxicos con Vox en gobiernos como el de Extremadura, avalados por Feijóo, son más una rémora que un revulsivo para Juanma Moreno.











