El PP denuncia la “malintencionalidad” del alcalde sanchista de Casarrubios por convertir las críticas a la dirección “política” de Protección Civil en un ataque a los voluntarios
La reciente ofensiva contra el PP del alcalde sanchista de Casarrubios del Monte, Jesús Mayoral, vuelve a poner de manifiesto una estrategia ya conocida: convertir la crítica legítima en un supuesto ataque institucional. El alcalde, quien es también diputado nacional sanchista, ha acusado al Partido Popular de “atacar a Protección Civil”, una afirmación que, para los populares, no solo resulta desproporcionada, sino que revela una clara intención de desviar el foco del debate.
La portavoz municipal conservadora, Rocío Pérez, lo deja claro: “El Partido Popular ha defendido históricamente el trabajo, el esfuerzo y la dedicación de los voluntarios de Protección Civil. Personas que, de forma altruista, sostienen un servicio esencial para la comunidad y que merecen reconocimiento, no instrumentalización política. Precisamente por ese respeto, las críticas del PP no se dirigen a la institución ni a sus voluntarios, sino a la gestión de quienes la dirigen”.
Ahí es donde se sitúa el verdadero problema. La dirección actual de Protección Civil en el municipio no responde, según denuncia el PP, a criterios de eficacia ni de mejora operativa, sino a decisiones marcadas por afinidades partidistas. Y cuestionar ese tipo de nombramientos no es atacar a la institución: es exigir responsabilidad política.
Rocío Pérez, ha lamentado la “malintencionalidad” del alcalde al intentar hacer creer a los vecinos que se está cuestionando a Protección Civil en su conjunto. Se trata, en su opinión, de una maniobra de distracción que busca blindar su cuestionado mandato bajo el paraguas de una institución respetada.
Señala la portavoz popular que la estrategia no es nueva. La compara “a lo que ocurre a nivel nacional cuando se intenta presentar cualquier crítica al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como un ataque a la Policía o a la Guardia Civil”. Y añade: “Nadie en su sano juicio confunde pedir responsabilidades políticas con despreciar a los cuerpos de seguridad del Estado. Sin embargo, ese es exactamente el marco mental sanchista que se intenta imponer”.
Remacha que del mismo modo, esta táctica recuerda a la utilizada por determinados sectores del independentismo catalán: convertir cualquier crítica a sus formaciones políticas en un supuesto ataque a Cataluña en su conjunto. “Una simplificación interesada que busca deslegitimar al adversario en lugar de responder al fondo de las cuestiones”.
“En este contexto, el alcalde de Casarrubios parece seguir ese mismo manual. En lugar de explicar y justificar sus decisiones, opta por elevar el tono y acusar al rival político de algo que no ha hecho. Una jugada que, más que aportar claridad, contribuye a enrarecer el debate público”, manifiesta la líder de la oposición casarrubiera,
“El respeto a las instituciones no se demuestra evitando su fiscalización, sino garantizando que funcionen con criterios de mérito, eficacia y transparencia. Y eso incluye, necesariamente, poder cuestionar a quienes están al frente de ellas sin que se manipule el sentido de esa crítica. En política local, como en la nacional, la diferencia entre institución y gestión debería ser evidente. Cuando se difumina deliberadamente, lo que se pierde no es solo rigor, sino también la confianza de los ciudadanos”, concluye Rocío Pérez.












