Arbeloa y la derrota que nace en la pizarra de un equipo sin plan y sin alma
Bertín Castañón.- Lo de Álvaro Arbeloa ante el Bayern de Múnich no fue simplemente una derrota. Fue una exposición táctica. Un ejercicio de ingenuidad impropio de un equipo que pretende competir al máximo nivel. Porque perder contra el Bayern entra dentro de lo posible; hacerlo sin plan, no.
Desde el primer minuto, el equipo transmitió desorden. No había ni rastro de un bloque compacto, ni una idea clara de presión, ni mecanismos para proteger el carril central. El Bayern jugaba con una facilidad insultante entre líneas, encontrando siempre a un hombre libre. Y eso no es solo mérito del rival: es, sobre todo, demérito de quien diseña el partido.
La apuesta por Carreras fue, además, difícil de justificar. No por el jugador en sí, sino por el contexto. Expuesto constantemente, sin ayudas claras y obligado a defender situaciones para las que no estaba preparado, se convirtió en el punto débil que el Bayern explotó sin piedad. Cuando un error individual se repite una y otra vez, deja de ser individual: es estructural. Y ahí la responsabilidad es del entrenador.
Pero si el planteamiento inicial fue malo, la gestión posterior fue aún más preocupante. No hubo reacción. No hubo ajustes. El equipo siguió caminando por el mismo sendero que le llevaba al abismo, como si desde el banquillo no se percibiera lo que era evidente para cualquiera que estuviera viendo el partido. Esa pasividad táctica es, probablemente, lo más alarmante de todo.
Porque competir contra el Bayern exige algo más que actitud. Exige precisión, disciplina y, sobre todo, inteligencia. Justo lo que faltó. El equipo no solo fue superado: fue mal preparado para evitar serlo. Y ahí es donde la crítica deja de ser exagerada para convertirse en necesaria.
Este tipo de noches no se explican únicamente por la diferencia de nivel entre plantillas. Se explican, también, por decisiones. Y las de Arbeloa fueron, en esta ocasión, claramente equivocadas. El problema no es perder, sino la sensación trasladada de que este Madrid es un equipo sin plan y sin alma.












