Una obra faraónica en un municipio lleno de carencias
Rocío Pérez Vicioso.- Mientras las tuberías siguen averiadas y los vecinos de Casarrubios tienen que adquirir botellas de agua para sus tareas domésticas, las farolas continúan sin funcionar en muchas calles, el mantenimiento de las infraestructuras municipales es cada día más deficiente y aumenta el clamor contra la suciedad y el abandono del municipio, el alcalde sanchista Jesús Mayoral decidió embarcarse en la construcción de un nuevo ayuntamiento, que parece más pensado para la foto que para resolver los problemas reales de los vecinos.
El nuevo ayuntamiento, inaugurado con grandes fastos pese a no estar concluido ni pagado, supondrá un gasto millonario de más de 7 millones de euros, que supera con creces con los entre cuatro millones inicialmente presupuestados. Tratándose el de Casarrubios de un alcalde afiliado al sanchismo, no debería ser extraña esta pulsión a dilapidar millones en proyectos de escasa o nula utilidad social. Ello contrasta de forma escandalosa con la falta de recursos que el propio consistorio alega cuando se trata de atender las necesidades más urgentes de los vecinos. Resulta difícil explicar por qué hay dinero para levantar una infraestructura de dudosa prioridad mientras calles enteras permanecen abandonadas, espacios públicos deteriorados y servicios municipales claramente tercermundistas.
Muchos ciudadanos se preguntan si esa obra respondía realmente al interés general o si, por el contrario, se trataba de una apuesta política destinada a dejar una huella monumental antes de que el regidor sanchista sea desalojado del poder por los vecinos. La historia reciente está llena de ejemplos de proyectos sobredimensionados que acaban infrautilizados, generando además costes de mantenimiento que terminan pagando los vecinos durante décadas.
La política municipal debería empezar por lo esencial: calles seguras, espacios públicos cuidados, servicios dignos y atención a los problemas cotidianos de la población. Solo cuando esas bases estén garantizadas tendría sentido construir un nuevo edificio consistorial para disfrute de un alcalde al servicio permanente de los intereses de Pedro Sánchez.
Nunca hubiera imaginado que un alcalde pudiese ir en contra de los vecinos de un municipio, pero como la realidad supera a la ficción, esto es una realidad que están viviendo los habitantes de Casarrubios, que no merecen tener un equipo de gobierno que los deja sin agua.
Mientras tanto, la sensación que queda en el municipio es clara: el alcalde parece más preocupado por su carrera política a la sombra del sanchismo que por resolver los problemas reales y crecientes de quienes viven aquí.











