Torrente, ministro y presidente
Confieso que estoy con doña Concepción Arenal cuando decía que había que odiar el delito, y al mismo tiempo, compadecer al delincuente.
Pero creo se refería a delincuentes individualmente considerados, no a bandas u organizaciones criminales, como la que se está juzgando en el Tribunal Supremo: la trama de las mascarillas, destinada, presuntamente, a hacerse millonarios malversando el dinero público y, de paso, financiar ilegalmente al partido en el gobierno, el PSOE.
Y la caja B. del PSOE que, con las cuotas de sus afiliados, no les llega, seguramente, ni para pagar la luz, y mucho menos los alquileres de cientos de sedes, las campañas electorales, los fontaneros y poceros a su servicio, etc.
¿Qué todos los partidos con poder lo hacen…? Seguramente sí, pero igual que se está juzgando la trata del PP, es bueno que se juzgue la del PSOE, y se depuren –en ambos casos-, las responsabilidades penales correspondientes.
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Pero sin olvidar que la corrupción hizo que el PP perdiera el poder, con lo cual ya se asumieron, manu militari, las responsabilidades políticas, mientras que ahora se están juzgando las penales, pero en el caso del PSOE, no se ha asumido responsabilidad alguna, ni política ni penal.
Y, por supuesto, faltaría más, nadie ha dimitido, o ha sido cesado por estos hechos.
Es cierto que Ábalos fue cesado como ministro, pero “recuperado” como Diputado por Valencia, posiblemente para que siguiera aforado. Nunca se dio la mínima explicación de la causa o causas del cese, pero según los medios de comunicación social, fue más por su vida disoluta, de bacanal en bacanal, que otra cosa.
Menciono en el título a Torrente, que es la localidad natal de Ábalos, y también el título de una película reciente, que dicen ha recaudado más que las otras 244 estrenadas en 2026…
Los españoles normales, con sentido común, hemos pasado un penoso mes de abril, y uno o dos días de mayo que faltan, asistiendo perplejos, cabreados y desmoralizados, a la suma de mierda en que se ha convertido el juicio contra Ábalos, Aldama y Koldo García, asunto que fue denunciado primeramente por quien suscribe, y cuya causa se encabeza con mi denuncia, y el número de registro correspondiente, en la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
Es cierto que, en principio, dicha causa fue abierta, pero rápidamente archivada, sin practicar diligencia alguna, pero posteriormente, y a la luz de los exhaustivos informes de la UCO (si la UCO no existiera, habría que crearla), reabierta y tramitada como Dios manda.
Dios y nuestro ordenamiento jurídico, procesal y penal.
Quiero felicitar a la UCO, a la Fiscalía Anticorrupción y Contra la Criminalidad Organizada, al Magistrado Instructor y a todos los Magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, en la seguridad de que todos han cumplido, y cumplirán, con su deber.
Los españoles vivimos en un Estado de Derecho gracias a todos ellos.
¡Va por ustedes, señores!











