A otro perro con ese hueso: Aitor Esteban advierte que, si el viernes no se traspasan transferencias al País Vasco, no se quedarán “cruzados de brazos”
El Partido Nacionalista Vasco lleva años vendiéndose como la encarnación del pragmatismo, la seriedad institucional y la defensa inteligente de los intereses vascos en Madrid. Pero lo que hoy practica el PNV ya no es pragmatismo: es sumisión. Y no una cualquiera, sino una sumisión servil al sanchismo más oportunista y desgastado.
A cambio de migajas presupuestarias, promesas ambiguas y cesiones administrativas que muchas veces ni siquiera se cumplen en tiempo y forma, el PNV ha decidido tragarse todo. Absolutamente todo. Amnistías diseñadas a la carta para otros, ataques a la separación de poderes, pactos con populistas y herederos políticos del entorno de ETA, deterioro institucional, colonización de organismos del Estado y un desprecio creciente por las reglas básicas del juego democrático. Nada parece suficiente para que el PNV diga basta.
La paradoja es sangrante: el partido que presume de seriedad y estabilidad sostiene al presidente más inestable, más dependiente y más rehén de minorías radicales que ha tenido la democracia española. Y lo hace sin rubor, con una sonrisa de contable satisfecho, como si todo se redujera a cuadrar balances y arrancar una transferencia más.
¿Dónde quedó el discurso de la ejemplaridad? ¿Dónde la supuesta superioridad moral frente al resto del nacionalismo periférico? El PNV critica en privado lo que en público avala. Se escandaliza en los pasillos y vota disciplinadamente en el hemiciclo. Dice no compartir el rumbo, pero lo financia, lo legitima y lo prolonga.
Su apoyo a Sánchez no responde ya a una estrategia de país ni siquiera a una visión a largo plazo para Euskadi. Responde al miedo: miedo a quedarse fuera del reparto, miedo a perder influencia, miedo a que otros ocupen su espacio como interlocutor preferente. Y por ese miedo, el PNV ha decidido tragarse sapos que antes decía no estar dispuesto ni a mirar.
El problema es que esta política de tragaderas tiene un coste. Un coste moral, institucional y también electoral. Porque cuando todo vale, cuando no hay líneas rojas, cuando el poder se convierte en el único principio, el relato se vacía. Y un partido sin relato acaba siendo solo una gestoría bien vestida.
El PNV sostiene a Sánchez, pero Sánchez no sostiene nada: ni la palabra dada, ni las instituciones, ni un proyecto común reconocible. Y cuando el edificio termine de resquebrajarse —porque terminará—, el PNV no podrá fingir que pasaba por allí. Estaba dentro, apuntalando el andamiaje.
A veces, tragar puede parecer rentable. Pero hay indigestiones que se pagan muy caras.
Esteban (PNV) y su eterno paripé con Sánchez
El presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, ha advertido que, si para el viernes no se traspasan transferencias al País Vasco, “la cosa es grave”, y no se quedarán “cruzados de brazos”, aunque no ha querido avanzar cuál será su reacción. “El Gobierno español se va a dar cuenta enseguida”, ha asegurado.
Las cinco competencias a materializar son prestaciones de desempleo, prestaciones no contributivas de la Seguridad Social, Salvamento Marítimo, Seguro Escolar y Centro de Verificación de Maquinaria de Baracaldo (Vizcaya).
Esteban, en una entrevista en Onda Vasca recogida por Europa Press, ha señalado que, si esta semana no se avanza en los cinco traspasos pendientes para cerrarlos el día 16 en la comisión mixta de transferencias, no se quedarán “de brazos cruzados”, y apuntado que los jeltzales no son “gente de espavientos”. “Es un tema capital, es muy grave, porque además los plazos fueron fijados por el propio presidente español y no es serio”, ha apuntado.
Con los plazos fijados ya rebasados porque se esperaba haber materializado estas transferencias antes de concluir 2025, ha dicho que, si ni siquiera se llega a la reunión de la comisión mixta de transferencias con los cinco traspasos realizados, se le “antoja complicado vislumbrar que se pueda hacer la de los dos presidentes (Pedro Sánchez e Imanol Pradales) a finales de este mismo mes”, ha apuntado en alusión a la comisión bilateral de cooperación.
Por ello, ha insistido en que “la cosa es grave”, pero habrá que ver “durante estos cinco días” lo que ocurre. “Intentemos ser optimistas pero de brazos cruzados no nos vamos a quedar”, ha vuelto a repetir.
En todo caso, no ha querido adelantar cómo responderá el PNV, aunque ha precisado que “el Gobierno español se va a dar cuenta enseguida” de su reacción. “No hace falta tampoco decir nada, evidentemente nuestra actitud no va a ser la misma”, ha insistido.












¿ Acaso alguien se cree que toda esta podredumbre desaparecerá con unas elecciones ?.
Hay una monarquía bastarda e ilegítima…Unos partidos políticos vendidos al mejor postor…Unos militares que solo salen para desfilar cual majorettes y encima mal…Una sociedad cobarde, aborregada y servil que traga con todo. Una Europa que desea ver a España destrozada e invadida por moros e índios…
una mocion de censura….y elecciones nuevas…?…si todos estan deseandolo…..solo falta la excusa perfecta…..
a si se van todos con algo de dignidad…..y empeiza nueva etapa en España………………