El PSOE designa como candidato al Senado por Ceuta a un musulmán promarroquí que llama «fachas» a los que defienden la españolidad de la ciudad autónoma
El PSOE de Ceuta ha dado la sorpresa con un nombramiento polémico de cara a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Los socialistas han apartado a su candidato al Senado, José Miguel Romero, para ceder el liderazgo al promovido por el Frente Amplio, el independiente Abdelah Abdelah Mustafa. Un joven activista promarroquí que se ha dedicado en los últimos meses a banalizar la invasión de Ceuta y a criticar que la ciudad autonóma se había llenado de «fachas», en referencia a los ciudadanos que fueron ahí a reivindicar su españolidad.
Mustafa, criado en la periferia de Ceuta, cocinero de profesión y barrendero a tiempo parcial, se ha convertido en una figura reconocida del activismo vecinal. Durante la crisis migratoria organizó un campamento solidario que atendió a cientos de invasores. Su perfil, sin embargo, ha generado controversia inmediata por la exhibición reiterada de simbología nacional marroquí en sus redes sociales, Instagram y Facebook, incluyendo numerosas imágenes de la bandera roja con la estrella verde, banderas ondeando en monumentos y otras publicaciones con iconografía del reino de Mohamed VI.
Entre sus publicaciones más polémicas se incluyen una disfrutando de un partido de Marruecos «rodeado de fachas» u otra aseverando que «Ceuta huele a facha» en mitad de las manifestaciones en defensa de la ciudad autónoma. En declaraciones a los medios sobre la invasión a Ceuta, Mustafa afirmó que los llegados «no venían con una actitud violenta», que «si hubieran querido tomar la ciudad lo hubieran hecho» y que desde el primer momento gritaban «¡Viva España!». Estas palabras han sido interpretadas por sectores de la oposición y de la sociedad ceutí como una minimización de un episodio que parte de la opinión pública considera una invasión organizada.
En sus múltiples apariciones televisivas tras la invasión, ha dedicado muchos epítetos a muchos de quienes se desplazaban desde la Península a Ceuta, tildándolos de «escoria» o «filosionistas» por negar ayuda a los invasores, pero no se le ha escuchado una palabra sobre la responsabilidad de Marruecos o Mohamed VI, ni ha condenado la invasión.
Otro gesto a Rabat
La candidatura se presenta bajo el lema de una «alternativa de progreso», y Mustafa ha aceptado el puesto apelando a su trabajo a pie de calle y a la necesidad de unir fuerzas frente a lo que considera discursos de odio. No obstante, el nombramiento ha sido recibido con fuerte rechazo en Ceuta, donde la españolidad de la ciudad y la relación con Marruecos siguen siendo cuestiones de máxima sensibilidad política y social.
El episodio se enmarca en la estrategia más amplia del Gobierno de Pedro Sánchez hacia Rabat, marcada por concesiones en materia migratoria y territorial que han generado críticas constantes desde la oposición y desde sectores de la propia izquierda. La elección de un candidato que exhibe públicamente símbolos marroquíes para representar a Ceuta en el Senado refuerza la percepción de que el PSOE prioriza la relación con el régimen alauí por encima de la defensa de la soberanía española en las ciudades autónomas.
«Un revulsivo»
El interfecto, en declaraciones recogidas por El Pueblo de Ceuta, Mustafa ha asumido su nombramiento con la determinación de articular un bloque mayoritario capaz de «generar ilusión»: «Acepto este reto con humildad, gratitud y la misma vocación de servicio que siempre he tenido a pie de calle. Ha llegado el momento de unir fuerzas y demostrar que Ceuta no quiere odio, ni señalamientos, ni exclusión. Es la hora de la gente», ha destacado el nuevo líder de la candidatura.
La portavoz de la Gestora socialista en Ceuta, Sandra López Cantero, ha justificado el nombramiento con el objetivo de «materializar un gran frente de progreso capaz de sumar sensibilidades y constituirse como una alternativa real, sólida e ilusionante frente al programa político de la derecha y la ultraderecha, un programa que, de aplicarse en el conjunto del Estado, sería especialmente nocivo para Ceuta». El damnificado, José Miguel Romero, ha bendecido a su sucesor como «un revulsivo» para articular «un proyecto valiente donde nadie se quede atrás».











