Bruselas endurece la coordinación de los retornos de inmigrantes, prepara un Frontex reforzado y reclama mayor cooperación a terceros países
Los ministros de Justicia e Interior de la Unión Europea han aprobado un nuevo reglamento para establecer un sistema común de retorno de inmigrantes procedentes de terceros países que no tengan derecho legal a permanecer en territorio comunitario.
La nueva normativa pretende complementar el Pacto sobre Migración y Asilo y facilitar que los Estados miembros ejecuten de manera más rápida y coordinada las decisiones de retorno.
El ministro irlandés de Justicia, Interior y Migración, Jim O’Callaghan, destacó que alrededor de dos de cada tres personas a las que se ordena abandonar la Unión Europea no terminan saliendo efectivamente del territorio comunitario. Por ello, defendió que mejorar los retornos constituye una cuestión «crucial» para desarrollar una política migratoria común.
El reglamento crea una Orden Europea de Retorno, destinada a facilitar que los Estados miembros reconozcan las decisiones de retorno dictadas por otro país de la UE. Sin embargo, el reconocimiento mutuo será inicialmente voluntario. En un plazo de tres años se llevará a cabo una revisión para estudiar si puede convertirse en obligatorio.
La normativa también permite a los Estados miembros establecer centros de retorno en terceros países. Los menores no acompañados quedan excluidos de esta posibilidad.
Los ministros abordaron además la cooperación con los países de origen para facilitar la readmisión de sus nacionales. O’Callaghan señaló que existe un amplio consenso para que la UE utilice con mayor intensidad los instrumentos disponibles, desde la cooperación en materia de visados y desarrollo hasta determinadas medidas comerciales.
El comisario europeo de Asuntos Internos y Migración, Magnus Brunner, aseguró que las reformas migratorias recientes están dando resultados y destacó una reducción del 55% de los cruces fronterizos durante los últimos dos años. A su juicio, este descenso supone «un verdadero giro».
La siguiente fase de la política migratoria comunitaria incluirá, según Brunner, un Frontex reforzado, una mayor cooperación con terceros países y la elaboración de un marco europeo de respuesta de emergencia ante movimientos masivos de personas que puedan ser «utilizados como arma» contra la UE.











