Septiembre rojo de sangre y pasiones
José Luis Benlloch / Aplausos.- De un día para otro la temporada se ha encabritado. Para ser más exactos habría que decir ensangrentado. Las webs colgaban en sus primeras páginas un parte médico tras otro, día tras día. Duele, pero no sorprende, cabe decir que duele pero honra y advierte de la verdad del toreo. Que no se olvide el riesgo subyacente. Estamos en septiembre y a contracorriente de sectarios y negacionistas culturales, el toreo muestra su arraigo. España se ha convertido, un año más, en un enorme ruedo en el que el toro, protagonista destacado, siempre acaba cobrándose la gloria que reparte. Es la cruda realidad del toreo, gloria, la de unos pocos, a cambio de la sangre de muchos. Jodida e inevitable ecuación. Tengo anotados un puñado de nombres que estos días de santo patrón y vírgenes aparecidas han pasado por las portadas de las webs y por el hule (casticismo que se refiere a la enfermería). Ignacio Garibay, especialmente, Jesús Romero, Tomás González, Miguel Ángel Ramírez, Omar Guerra, Castrejón, Saleri, Ruiz de Velasco, Joaquín Caro, Alejandro Chavarri, Manuel Quintana, Jordi Andreu, David Cob, David Gutiérrez, Alfonso Gómez… todos fueron heridos, unos de más y otros de menos gravedad, en general nada para lo que pudo ser, porque creencias aparte, el toreo es un milagro tras otro milagro, es el capotillo de la virgen, los rezos de las madres y aun así pasa lo que pasa.
Es verdad, antes que lo digan, que no hay ninguna figura en ese honroso y duro listado pero que nadie cante victoria o adelante comentarios tendenciosos, que nunca nadie, ni la figura más rutilante, está a salvo. El mismo Roca Rey esta semana en San Martín de Valdeiglesias se ha salvado de puro milagro. Y por aquello de las supersticiones, dicho lo dicho, rendidos honores a los chicos de la lista, cambio de tercio que el mal llama al mal. Es lo que hay, septiembre rojo de pasión y sangre. Nada nuevo. Por muy a tópico que pueda sonar a alguien, en este drama se muere de verdad.
MORANTE-ROCA: DOS EXPRESOS EN VALENCIA.- Hechos públicos los carteles de Zaragoza sin la presencia de Roca Rey, el último agarrón entre el propio Roca y Morante, en una plaza de primera, será en Valencia. La cuestión tiene su aquel para el protagonismo de la plaza, el prestigio de un gran escenario necesita de grandes acontecimientos; y también para los propios espadas que más allá de sus incomparables tauromaquias, cada cual es cada cual, este año han sido dos expresos por vías diferentes y han mantenido un apasionante pulso en el ruedo y en la taquilla con resultados muy ajustados. En la taquilla las victorias individuales han ido por zonas, y cuando han coincidido en el mismo cartel los resultados han sido incontestables en cualquier parte de la piel de toro y en las Galias.
En la cuestión artística lo dicho, cada cual es cada cual y a usted le gusta uno y a mí el otro, ahí surge la tan necesaria chispa de la pasión y el partidismo (en esta ocasión bipartidismo) tan unida a los momentos de mayor gloria del toreo, que aquel refrán que asegura que uno es mejor aficionado cuantos más toreros le caben en la cabeza equivale a lo que ahora se llama equidistancia, en estos temas pura filfa. Tendrá mucho de buen razonamiento pero me temo que no sea muy real, no se puede obviar que el toreo es pasión y te gusta o no te gusta (incluso cabe que no quieras que te guste), dicho de otra forma, uno está con la alta cocina o con la nouvelle cuisine, con el atún de Barbate y el pescaíto de Sanlúcar o con la merluza y el rodaballo de Rekondo, por cierto, mesa esta de máximo cartel muy ligada a la historia de la media verónica. Y si no le encaja ninguno, hágaselo mirar. En Valencia para celebrar el día de la Comunitat estarán los dos, atún y rodaballo, en una misma comanda y un tercer hombre, Rufo, con la obligación de rebelarse a riesgo de que le atropellen los expresos.
NOMBRES PARA LA RENOVACIÓN.- La ilusión no se acaba con los grandes maestros. El toreo necesita, siempre estará necesitado, de nuevos nombres, de gallos jóvenes que generen expectación, que peleen la cabecera, novedades que despierten la curiosidad y presionen a los de arriba, descaro y ambición es lo que necesitan. Valencia no es ajena a esa necesidad. Retirado el maestro Ponce el trono está a la espera. Consolidado Román en puestos de feria, llegando Samuel Navalón que ya toca la gloria con la yema de los dedos, eso se siente, las miradas se vuelven hacia los más jóvenes: Marco Polope, planta de torero bueno y distinguido estilo, acaba de proclamarse finalista del Circuito de Novilladas de Valencia; Juan Alberto Torrijos ya pelea con suficiencia en las ferias de mayor compromiso, qué pena que no lo haya disfrutado su abuelo Curro; otro opositor es Alberto Donaire, un artista ya contrastado en el infortunio de la cornada, gana reconocimiento a diario con su buen toreo; y en Requena se rebeló ante las cámaras de À Punt un poderoso y espectacular Bruno Gimeno; y tras ellos, todavía en el escalafón de sin picadores, aparece Israel Guirao, líder sobrado en su categoría, con las expectativas puestas en lo más alto y a punto para dar el salto en la próxima temporada; y más en agraz aparece Pablo Torres, una apuesta firme por el arte, un andalucista de la huerta. Ninguno de ellos cierra la puerta a nadie, siempre hay opción a la sorpresa y a la revelación, tampoco ninguno de ellos tiene asegurados sus sueños que son los nuestros. Cuando sale el toro empieza la selectividad, la suerte, la capacidad de renuncia a la juventud, la ambición… son/serán factores decisivos en su futuro. Nada les será fácil, ya lo apuntó el clásico, ha habido más Papas que figuras del toreo, por algo será.
EL ÉXITO DE À PUNT.- Un éxito de buen gobierno en la tele. Los toros han vuelto con fuerza y buen tino a las pantallas valencianas, ahora bajo la marca de À Punt y la ponderada narrativa de Jorge Casals y Manolo Carrión. Lo demuestran los buenos números de audiencia y el cabreo de la oposición política que sigue empecinada en vivir de espaldas a la realidad social y a la cultura de la tierra, olvidando que no hace tanto Canal 9, con el mismo PSPV al mando (¿o no era el mismo?) apostó por una parrilla muy taurina retransmitiendo desde las principales plazas de España e incluso viajó a las américas con grandes cifras de audiencia que no quiero comparar con las actuales porque eran otras circunstancias y porque tampoco quiero parecer pretencioso. Claro que aquel PSPV no se paró ahí, con Asunción al frente y el respaldo de Enrique Múgica, pusieron en marcha una gran operación que incluía la gestión directa de la plaza de Valencia y una campaña de potenciación cultural al máximo nivel con nombres propios como Paco Brines, Ramón Gaya, Valdés, Miquel Barceló, Miquel Navarro, Mariscal… definitivamente era otro PSPV. Los rancios son ellos.











