Los militares destinados en Ceuta, hartos: “Nos tiran piedras, nos vacilan, se ríen de nosotros y no podemos hacer nada, tenemos que huir”
El malestar crece entre los militares destinados en Ceuta para hacer frente a la situación de crisis que atraviesa la ciudad tras las entradas masivas.
Los efectivos denuncian que las nuevas instrucciones recibidas vuelven a dejarles atados de pies y manos ante determinadas situaciones que encuentran durante sus turnos y aseguran sentirse expuestos mientras realizan unas funciones que, según trasladan, cada vez les generan mayor “desgaste físico y mental”.
No mover ni un dedo
Según el testimonio aportado por militares, las órdenes establecen que deben permanecer dentro de los vehículos y avisar a la Policía ante cualquier incidente.
La instrucción, según explican, recoge que solo pueden abandonar el coche cuando exista riesgo para la vida de otra persona.
“Nos dan órdenes de no bajar del coche para nada, aunque roben, aunque se peleen, solo avisar a la Policía”, relata uno de los militares. En caso de que sean ellos quienes sufran una agresión, la indicación que aseguran haber recibido es “huir y llamar a la policía”
Testimonios cargados de frustración
“Si nos insultan, nos tiran piedras, o intentan atentar contra nosotros, tenemos que huir y llamar a la policía. Turnos de 24 horas sin bajar del coche, descansando lo mínimo, y repito , no tenemos ninguna autorización para hacer nada, se pelean y no podemos ni separar”, relatan.
“Están deambulando por mitad de la calle a las 5 de la madrugada grupos de 7 u 8 y no podemos decirles absolutamente nada cuando se han habilitado sitios para dormir, pero ellos prefieren estar deambulando por los barrios”, continúan indignados.
24 horas dentro del vehículo
Los militares describen turnos de hasta 24 horas en los que permanecen prácticamente todo el tiempo dentro de los vehículos, con descansos que califican de insuficientes.
Explican que varios coches patrullan durante horas zonas muy reducidas.
“Cinco y seis coches por zonas con cuatro y cinco personas dentro de cada coche, 24 horas, solo para dar vueltas en círculos en un radio diminuto”, han trasladado al diario ceutí El Faro.
Preocupados por la situación
Según su relato, algunos inmigrantes permanecen en las puertas de viviendas, provocando molestias a los residentes y realizando sus necesidades en la vía pública. Los efectivos aseguran que, ante estas situaciones, tampoco tienen autorización para realizar patrullas a pie.
“Los callejones de los barrios llenos de inmigrantes, molestando a vecinos, en las puertas de sus casas, orinando y defecando y no podemos hacer ni una simple patrulla a pie”, denuncia con indignación.
“Estamos agotados física y mentalmente”
Los efectivos aseguran sentirse sin capacidad de actuación ante determinados incidentes y consideran que esta situación también deteriora la percepción que tienen de ellos tanto los inmigrantes como los propios ciudadanos.
“Nos explotan al personal sin motivo, sin autoridad, expuestos a que denuncien falsamente y jugarnos el trabajo”, afirma el militar con preocupación.
“Nos vacilan, se ríen de nosotros”
Asegura que durante los turnos siguen encontrándose peleas, robos y personas bajo los efectos del alcohol durante la noche. También denuncian episodios de insultos, burlas y lanzamiento de piedras u otros objetos contra los militares y sus vehículos.
“Nos vacilan, se ríen de nosotros, nos tiran piedras y objetos y solo podemos agachar la cabeza y seguir adelante”, dice con resignación.
“Estamos agotados física y mentalmente, no por trabajar, y mucho menos por intentar limpiar la ciudad. Si fuera así, al menos nos sentiríamos realizados”, afirma.
Indignación evidente
“Nosotros no estamos para esto, y si lo hacemos, que nos dejen trabajar”, concluyeron.
La indignación entre militares es evidente. No solamente se sienten exentos de todo tipo de autoridad, ahora, también tienen que lidiar con la imagen que sienten que están proyectando, tanto ante inmigrantes como ante los ciudadanos, que esperan más de ellos, pero no saben que siguen órdenes estrictas.











