Esperó a que pasara una mujer sola y la atacó 30 veces con una botella rota: el inmigrante ilegal sudanés condenado a 25 años en Reino Unido
Un inmigrante ilegal sudanés de 34 años ha sido condenado en Reino Unido a 25 años de prisión después de acechar a una mujer que caminaba sola por Leeds y atacarla unas 30 veces con una botella rota.
Ibrahim Albashir escogió a su víctima, una mujer de 32 años que regresaba a casa después de cenar con unos amigos, y permaneció esperando hasta encontrar el momento para abalanzarse sobre ella, según concluyó el juez del Tribunal de la Corona de Leeds.
«Usted eligió a una mujer sola para atacarla. Por las imágenes de las cámaras parece que estaba esperando», le recriminó el juez Robin Mairs durante la sentencia.
La agresión sólo terminó cuando los gritos aterradores de la mujer fueron escuchados por varias personas que se encontraban en las inmediaciones y acudieron en su auxilio. Uno de los ciudadanos consiguió finalmente reducir y dejar inconsciente al atacante.
Una botella rota contra el pecho y el cuello
El brutal ataque ocurrió frente al establecimiento Original Oak, en Leeds, el 17 de marzo de 2024, según lo expuesto ante el tribunal. Albashir utilizó una botella rota para golpear y herir repetidamente a la mujer, que sufrió lesiones en el pecho y el cuello.
Los agentes que llegaron posteriormente al lugar describieron al sudanés como aparentemente bajo los efectos del alcohol, de las drogas o de ambos. El juez rechazó además la versión del condenado, que aseguró no recordar lo sucedido. «No acepto su relato de amnesia en el momento del delito», afirmó Mairs.
El magistrado consideró asimismo que el ataque no fue aleatorio y que existió probablemente un componente sexual en la elección de la víctima. «La conclusión de sentido común es que había un elemento sexual en el ataque. En mi opinión, esto no fue al azar», señaló.
De Sudán a Reino Unido atravesando ilegalmente Europa
Durante el juicio se reconstruyó también el recorrido migratorio de Albashir. El sudanés salió de su país cuando tenía 25 años y viajó primero hacia Libia. Desde allí, entró ilegalmente en Italia y posteriormente continuó hacia Francia. En territorio francés comenzó, según lo expuesto ante el tribunal, a consumir cannabis y alcohol.
Permaneció alrededor de un año en Francia, de los cuales seis meses estuvo internado en una unidad psiquiátrica, donde fue diagnosticado de esquizofrenia catatónica. Tras abandonar el centro recibió medicación antipsicótica, pero posteriormente dejó de tomarla.
Su petición de asilo en Francia fue rechazada. Pese a ello, no regresó a Sudán. Se desplazó hacia Calais y pagó a traficantes de personas para cruzar ilegalmente el Canal de la Mancha y entrar en Reino Unido.
Ya había agredido sexualmente a una trabajadora
Después de entrar en territorio británico, Albashir fue alojado en un albergue de Birmingham. Durante el proceso judicial se relató que allí agredió sexualmente a una trabajadora después de que ésta rechazara mantener relaciones sexuales con él en su habitación.
Posteriormente terminó en Leeds tras ser expulsado de un tren por viajar sin billete. Poco antes del ataque contra la mujer, la Policía lo había interceptado en la zona de Woodhouse después de encontrarlo con los pantalones bajados hasta los tobillos.
Los agentes lo registraron en busca de drogas, pero finalmente no adoptaron ninguna otra medida contra él. Semanas después protagonizaría la agresión por la que ahora ha sido condenado.
«Las cicatrices mentales estarán conmigo para siempre»
La víctima relató ante el tribunal las consecuencias que continúa sufriendo después del ataque. «Cada vez que alguien me pregunta por la cicatriz tengo que revivir el peor día de mi vida», explicó.
La mujer aseguró que vive desde entonces con una sensación permanente de ansiedad y temor. «Vivo sintiéndome ansiosa, preocupada y asustada de que algo así pueda volver a suceder. Las lesiones físicas pueden ser menores, pero las cicatrices mentales estarán conmigo para siempre», declaró.
25 años y hospitalización indefinida
Albashir se declaró culpable de intento de asesinato y compareció durante la vista por videoconferencia desde una unidad psiquiátrica de alta seguridad, asistido por un intérprete de árabe. El tribunal le impuso 25 años de prisión junto a una orden de internamiento hospitalario por tiempo indefinido.
Esto significa que permanecerá recluido en un hospital psiquiátrico seguro mientras los médicos consideren necesario su tratamiento. Si en algún momento se recuperase hasta el punto de poder abandonar la institución sanitaria, sería trasladado a prisión para continuar cumpliendo la condena, según explicó el juez.











