La Federación y la UEFA proponen a Florentino Pérez fulminar a Infantino y garantizar la final del Mundial 2030 en el Bernabéu
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) busca aliados para que el sueño de que la final del próximo Mundial, que se disputará en España, Portugal y Marruecos, se celebre en el Santiago Bernabéu se haga realidad. Estas maniobras coinciden con las informaciones sobre la oferta de Infantino al país africano de llevar el último choque de la Copa Mundial a cambio de su apoyo para mantenerse en el cargo.
Para conseguir que la sede de la gran final sea el Santiago Bernabéu, la RFEF ha intensificado su estrategia para lograr los apoyos suficientes. Como detallan fuentes consultadas por este periódico, la institución dirigida por Rafael Louzán basa su estrategia en una alianza con la UEFA a la que se pretende sumar al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, que ya dio un aviso a su hasta ahora cercano Gianni Infantino con el comunicado del club merengue contra la iniciativa de una venta parcial del Mundial. Un pronunciamiento de la entidad blanca que procuró evitar una ruptura abierta con el presidente de la FIFA habida cuenta del compromiso que los blancos creían tener de parte del suizo sobre el partido decisivo de la próxima cita mundialista, como informó este medio.
Ese hilo que llevaba a Pérez a contemporizar con Infantino podría terminar de romperse tras informar The Times que el presidente de la FIFA ha propuesto finalmente a Marruecos albergar la final a cambio de su apoyo en la crisis actual, extremo que la entidad suiza ha desmentido, pero que forma parte de un escenario para el que en el club blanco se estaban ya preparando, como informó este diario.
Este periódico ya adelantó que en los mismos despachos de la RFEF, el pesimismo iba creciendo progresivamente debido a la reconfiguración del nuevo orden mundial que ha impuesto Donald Trump. El presidente de Estados Unidos considera al país africano uno de sus aliados más importantes y, como afirman fuentes cercanas a la propia Federación, el inquilino de la Casa Blanca ha hecho buena parte del “trabajo sucio” para que la FIFA considere a Marruecos como organizador de la gran final.
Fue precisamente la incertidumbre sobre la sede de la final, a raíz de las informaciones que llegaban desde Estados Unidos, la que habría justificado una reunión del propio Florentino Pérez con Infantino en Nueva York antes del cierre de la pasada cita mundialista. Un encuentro que no habría terminado de dejar un buen sabor de boca en la cúpula merengue, hasta ahora principal valedora del titular del fútbol mundial entre los clubes.
Tanto es así que, en medio de la fractura entre Infantino y la UEFA a cuenta de la iniciativa para la venta parcial del Mundial, el presidente blanco ha asumido la necesidad de terminar de enterrar el conflicto de la Superliga e intensificar las negociaciones con el ente europeo para dejar atrás demandas milmillonarias a cambio de recuperar peso en Europa. Unas negociaciones en las que el factor de la final del Mundial 2030 puede actuar como frente común y permitir limar viejas asperezas entre los blancos y la entidad que encabeza el esloveno Aleksander Ceferin, con el apoyo de la asociación de clubes europeos que encabeza Nasser Al-Khelaifi.
El apoyo de EEUU a Marruecos
En 2020, Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, una decisión que el mandatario republicano ha seguido respaldando y que supuso un importante apoyo diplomático para Rabat. Además, su Administración ha reforzado la cooperación política, militar y estratégica con el reino alauí, al que considera uno de sus principales aliados en el norte de África.
Además, hace escasos meses Estados Unidos y Marruecos sellaron una alianza militar para la próxima década, que consolida al reino alauí como uno de los principales aliados de Washington en el norte de África. El acuerdo contempla una mayor colaboración en materia de entrenamiento, adquisición de armamento, interoperabilidad e intercambio de información, reforzando una relación en la que Estados Unidos ya es el principal proveedor de material militar de Marruecos.
El apoyo de Estados Unidos, a su vez, se produce en un clima de sintonía entre Donald Trump e Infantino. El presidente estadounidense y el máximo dirigente de la FIFA han estrechado su relación durante los últimos años, una cercanía que ha quedado patente durante este Mundial, en el que incluso Trump alardeó de haber llamado al máximo organismo del fútbol para retirar una tarjeta a un jugador de Estados Unidos.
El mayor ejemplo ha sido el intento de entrada de capital privado en la organización de la Copa del Mundo, en el que fondos estadounidenses ya se frotaban las manos ante la posibilidad de irrumpir en el capital.
En este contexto, Marruecos ha sabido jugar sus cartas y, como detallan las fuentes consultadas, Donald Trump está presionando a Infantino para que Casablanca sea finalmente la ciudad elegida, lo que supondría un duro varapalo para la Real Federación Española de Fútbol y para España. El presidente de la FIFA visitó recientemente el país africano y allanó el camino al asegurar que era “el país más hermoso de todos”, en referencia al Mundial de 2030.
La ayuda de Florentino
Con Marruecos respaldado por Estados Unidos y por Infantino, la RFEF estrecha lazos con la UEFA para hacer un frente común en el que quiere incluir al presidente del club más importante del mundo, el Real Madrid, y terminar así de debilitar la posición del titular de la FIFA. En la Federación española confían en que Florentino maniobre para terminar de inclinar la balanza, bajo el principio de que eso podría ayudar a ‘recuperar’ la final del Mundial 2030 para el Bernabéu.
En esa línea, como detallan fuentes consultadas por este periódico, se han producido diversas llamadas entre Aleksander Ceferin y Rafael Louzán para buscar los apoyos suficientes que permitan propiciar su salida, entre ellos, la posibilidad de sumar a Florentino a su redil. No obstante, las cuentas aún no están claras, ya que Infantino cuenta con el respaldo de África y de gran parte de las federaciones latinoamericanas.
Es aquí donde entra Florentino Pérez, hasta ahora socio del presidente de la FIFA y con una relación cercana con no pocos clubes en aquellas federaciones relevantes para Infantino. El titular del Real Madrid ha lanzado un primer aviso al suizo, adoptando una posición medida contra él, pero clara contra su modelo económico, con un comunicado cuyas palabras han sido bien recibidas en la RFEF, que intenta acercar posturas con el mandatario blanco para trazar una estrategia común que garantice que el Santiago Bernabéu sea la sede de la final. Otras fuentes apuntan a que en Concha Espina se esperan garantías de que ese sea el desenlace y no, por ejemplo, una final en el Camp Nou, así como también, en cuanto a UEFA, que se permita al club volver a tener un lugar de peso institucional en Europa.
Por lo pronto, la RFEF pidió implicación al Ejecutivo de Pedro Sánchez ya que veían desde hace meses que la final se marcharía a Casablanca. Como informan fuentes conocedoras, la Federación y Moncloa se han visto las caras en varias ocasiones para encontrar una solución.
La ofensiva de Marruecos
Mientras tanto, Rabat ha intensificado su ofensiva para que la final del Mundial se dispute en Casablanca. Las autoridades marroquíes han mantenido contactos con algunos de los principales actores implicados en la elección y defienden que el país reúne todas las condiciones para acoger el partido decisivo en el estadio Hassan II.
El futuro recinto, con una capacidad prevista para cerca de 115.000 espectadores, se convertiría en uno de los más grandes del mundo y superaría ampliamente al Santiago Bernabéu, remodelado para albergar más de 80.000 aficionados, el umbral mínimo fijado para albergar una final del Mundial. No obstante, la FIFA no basa su decisión únicamente en el aforo.
El organismo también analiza la calidad de las infraestructuras, ya que la final suele recaer en el estadio más emblemático o de mayor capacidad del país anfitrión. A ello se suman exigentes criterios en materia de seguridad, accesos, hospitalidad, zonas para los medios de comunicación y capacidad para la retransmisión televisiva a escala global.
La ubicación y la conectividad son igualmente determinantes. La FIFA prioriza ciudades con aeropuertos internacionales, una amplia capacidad hotelera y una red de transporte capaz de absorber el flujo de equipos, aficionados y periodistas. Además, el peso simbólico y político del estadio y de la ciudad anfitriona también influye en la decisión final.











