Alberto Núñez Feijóo: “Estos serán los últimos presupuestos de Sánchez como presidente del Gobierno”
Alberto Núñez Feijóo.- Estoy aquí para algo más que explicar a los ciudadanos que los presupuestos, ni son generales, ni son para el conjunto del Estado.
Comenzaré, en todo caso, por algo bueno. O, mejor dicho, por lo mejor. Estos serán los últimos presupuestos de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno de España.
Esta afirmación no sólo es un deseo personal, un deseo de mi partido. Es la conclusión lógica a la que han legado la mayoría de los españoles, y cada vez más… cada vez más hartos de lo que se está viviendo en nuestro país desde hace ya algunos años.
Hartos de que se ignoren las dificultades de las familias para llegar a fin de mes. Hartos de la arrogancia de no aceptar ni el más mínimo error ni la más mínima propuesta. Hartos de que se falseen los datos. Hartos de que se descalifique a todo aquel que disienta. Y sobre todo hartos de los pactos en contra de los
intereses generales.
Sí, la mayoría de los españoles estamos hartos de que la minoría independentista ponga precio a la dignidad de una nación de 500 años llamada España y que el Gobierno además lo pague con el dinero de todos los españoles. Menudo sarcasmo.
Señorías, por eso estos presupuestos son el más triste resumen de la legislatura para olvidar, pero también estos presupuestos serán también la despedida de esta legislatura.
Es por ello que mi deber en el día de hoy va más allá de señalar la irresponsabilidad, la falsedad parcial y el nepotismo del actual Gobierno en estas cuentas y en buena parte de sus decisiones.
Me niego a ser un espectador o comentarista de la descomposición de este Gobierno. Me niego, simplemente, a que me llegue la oportunidad de gobernar solo bajo la premisa de que el Gobierno lo está haciendo rematadamente mal. Y, por descontado, me niego a prestarme a espectáculos nada edificantes que estamos viendo, por más que sepa que me seguirán insultando el tiempo que les quede.
Quiero, por encima de todo eso, ofrecer y garantizar a los españoles la alternativa que merecen. Ese es mi primer compromiso: ofrecer certidumbre frente al caos que el Sr. Sánchez y sus socios generan todos los días.
A la pregunta de la gente de “a dónde va Sánchez o a dónde le llevan”, les digo con total certeza que a la oposición. A la pregunta de “cuál va a ser el próximo peaje a pagar”, les aseguro que conmigo ninguno. Y a la pregunta de “qué será lo siguiente”, les respondo: el buen gobierno que España se merece, con el cambio político que España se merece.
España necesita tener un gobierno previsible, un gobierno libre y un gobierno honrado. Un gobierno previsible, no uno que a todas horas genera tensiones internas y convulsiones políticas.
España necesita un gobierno libre, no uno sometido a las minorías radicales que imponen a las mayorías.
Y, sobre todo, un gobierno honrado, un gobierno honesto, un gobierno sensible, no uno que afirme sin rubor que las economías familiares no están tan mal y que hay una recuperación robusta.
¿Alguno de los presentes sería capaz de hablarle a los españoles que hacen números para pagar la luz, que pasan frío en sus casas porque no tienen para la calefacción, que tienen dificultades para pagar la hipoteca y hacer la compra con el triunfalismo que hemos oído aquí esta mañana? ¿Pero no les da vergüenza, señorías?
En definitiva, España necesita otro gobierno, no el que tiene hoy; y necesita otros presupuestos, no los que se presentan hoy en esta Cámara.
Y como esto es lo que pienso, en mi opinión, lo que pensamos la mayoría, no cabe otra opción que oponernos a esas cuentas.
Les daré tres razones y su correspondiente alternativa, porque mi compromiso con los españoles me convoca a decirles, primero, lo que yo nunca haré y después, en qué pueden contar conmigo.
Empezaré por la primera razón, la del constante goteo de despropósitos y escándalos de este Gobierno. La primera razón por la que el PP se opone a estas cuentas es que ustedes no las han concebido como una herramienta de gestión. Son una herramienta de supervivencia, única y exclusivamente, cueste lo que cueste y haya que pagar lo que haya que pagar.
Por decirlo de forma resumida: técnicamente, son unos presupuestos insolventes y políticamente, son unos presupuestos indecentes. Este es el resumen de los presupuestos del año 2023. No estamos ante unos presupuestos generales, sino ante una operación que responde básicamente a los intereses particulares del Sr. Sánchez.
Podemos exige, el independentismo impone y el Sr. Sánchez obedece. Este es el resumen de la negociación presupuestaria. Esto es lo que ha ocurrido: Podemos, los independentistas y el Partido Socialista, suscribe. Se acabó.
Sé que el Sr. Sánchez tiene hoy otras ocupaciones, pero, aun así, me gustaría dirigirme expresamente a él para pedirle que, en lugar de mirar a quien disiente por encima del hombro, mire a los españoles a los ojos.
Le pido a Sánchez que mire a las familias que no llegan a fin de mes y les diga que lo mejor para ellos es que a provechemos los Presupuestos del Estado para que la sedición no sea un delito.
Que mire a las mujeres y jóvenes que no encuentran empleo, y les diga que lo mejor para ellos es que aprovechemos los Presupuestos del Estado para expulsar a la Guardia Civil de Navarra.
Que mire a los que no pueden pagar sus facturas y les diga que lo mejor para ellos es reducir las penas de los corruptos por malversación.
Y que mire a los autónomos que han cerrado su negocio y les diga que lo mejor para ellos es quitarle autonomía fiscal que tenían las Comunidades Autónomas, salvo a algunas, que a esas se les deja.
Que mire a los padres y madres que hacen malabares para pagar los gastos de
su familia y les diga que lo mejor para ellos es que no se rebaje el Impuesto de la Renta. ¿Por qué? Porque lo propone el PP.
Que mire a los profesionales que trabajan duro para salir adelante y dígale que la manera de generar credibilidad exterior del Gobierno de España es cargarse la separación de poderes de nuestro país.
Y, para que no se olvide, le proponemos al Gobierno que mire a las mujeres y les diga que para ellas lo mejor es una ley que reduce las penas a los agresores sexuales.
¿Saben qué es lo peor de esto? Que mientras he dicho estas frases, todos ustedes pensaban lo mismo. Pensaban que Sánchez sería capaz de mirarlos a los ojos, decirle todo esto a los españoles y mucho más y quedarse impasible. Lo saben igual que yo. Sería capaz de hacerlo.
A lo que este Gobierno ha jugado con los presupuestos es un insulto para cada una de las familias que tienen problemas en España porque no solo han ido en contra de los bolsillos de los españoles, también han logrado que los presupuestos vayan en contra de la dignidad de nuestro país. Han conseguido algo inédito: el Gobierno es incalificable.
No ocurre lo mismo con sus alianzas: con ellos nos han puesto a los españoles en las peores manos.
Segundo lugar. Un presupuesto en cualquier democracia del mundo tiene un soporte fundamental: la credibilidad, es decir, la realidad. Pues bien, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE, el Banco de España, la AIREF, FUNCAS, FEDEA… elijan la institución pública o privada, española o internacional que quieran: todas han corregido el cuadro macroeconómico del Gobierno. Todas han desmontado sus previsiones y su triunfalismo.
Sólo esto debería ser suficiente para dar marcha atrás, pero es que hay mucho más. Pintan un presupuesto diferente según a quien se dirija. A Bruselas envían dos escenarios y ninguno cuadra con los presupuestos que traen a esta Cámara.
Un billón y medio de deuda pública (300.000 millones más) desde que gobiernan y aún no les parece suficiente. Siguen decididos a hipotecar más a las próximas generaciones. Ustedes están viviendo a cuenta de nuestros hijos y nuestros nietos. Están financiando gasto corriente con deuda. Y no solo las pensiones.
Con el mayor endeudamiento de la historia, continúan incumpliendo la obligación de presentar un plan de reequilibrio, y no lo hacen desde 2020.
Introducen nuevos impuestos sacrificando el principio de seguridad jurídica, es decir, con el riesgo cierto de que otro gobierno tenga que devolver en el futuro lo que ustedes se gastan en el presente.
Cada día más expertos alertan del maquillaje de las cifras de paro. Y lo cierto es que seguimos sin saber cuántos españoles tienen hoy contrato, pero están en sus casas sin trabajar. ¿Qué valor real pueden tener sus previsiones entonces?
Absoluto oscurantismo también en todo lo que se refiere a los fondos europeos. Imposible saber dónde están, cómo se van a repartir e incluso si llegarán a ejecutarlos.
Y por si todo esto fuera poco, el propio Ejecutivo reconoce abiertamente que tiene planes extrapresupuestarios. Es decir, que habrá ingresos y gastos que no computan en la ley porque, claro, de lo contrario, Bruselas podría formular reparos.
Un Ejecutivo mínimamente riguroso no habría superado este bochorno público y publicado minuto a minuto, pero al actual Gobierno nada de esto le ha cambiado los planes. Al revés.
De lo que no hay ninguna duda es en que sólo caben tres explicaciones para persistir en esta estrategia. Una, se han equivocado y, por soberbia, se niegan a rectificar pese a las advertencias; dos, han mentido para salvar al presidente del Gobierno, suele ser habitual; y tres, el Gobierno tiene razón y todo el mundo que denuncia el escándalo es un facha radical que está fuera de la Constitución.
Ustedes dirán lo último, pero ya les digo yo lo que es: incompetencia y mala fe.
En lo que no hay duda es en que los españoles merecemos verdad y rigor sobre una cuestión tan importante como es el dinero de los españoles. Piensan que el dinero de los españoles no tiene importancia, para mí, sí. Y traslado mi compromiso de que, en cuanto lleguemos al Gobierno, el dinero de los españoles será muy importante.
Y el dinero público no cae del cielo, sale del bolsillo de los contribuyentes, de los parados incluidos, de los vulnerables incluidos, de toda la población. Y merece, por tanto, que seamos respetuosos en su gestión.
Adquiero en este punto tres compromisos expresos:
El primero, auditar y mejorar los sistemas de contabilización, estadísticas y encuestas del Estado para que no se incurra en errores que quien paga después somos todos los españoles.
El segundo, si contamos con organismos independientes, será para tenerlos en cuenta cuando advierten graves errores y no dejar que ello sea un mero predicamento en el desierto que nadie quiere escuchar.
Si creemos en la profesionalidad de instituciones como la AIREF o el Banco de España, debemos dotarlos de mayor protagonismo y no descalificarlas. Yo lo haré porque sí creo en ellos, y creo que su rigor e independencia debe estar por encima de los deseos de cualquier gobierno, incluido el mío.
Y el tercer compromiso es la deriva del endeudamiento, que tiene que frenarse. Debemos revisar los topes máximos de deuda en función de determinados parámetros, y lo haré, para que ningún gobierno pueda volver a sobrepasar todos los límites de deuda desconocidos hasta la fecha. Han sido ustedes el Gobierno más ha endeudado a España.
Yo creo en otra forma de gobernar. Ser presidente del Gobierno no puede ser un fin, es un medio para servir a los demás. No se trata de derrotar al adversario político. No se trata de simplemente llegar al poder. No se trata de resistir. Se trata de gobernar, de gobernar bien y de gobernar para todos.
Y por eso quiero garantizar a los españoles que también para todo lo que he mencionado hay alternativa. Los españoles pueden tener seguro que hay alternativa y que esto se puede superar.
Adelantaba al inicio tres razones para justificar la presentación de este veto. El primero, que no son cuentas, que son cuentos. El segundo, que no son generales. Y el tercero, que no sirven al Estado. ¿Por qué? Porque al plantearse para aguantar como se pueda un año más en el poder, se ha olvidado lo más importante: que por encima de todo sean útiles al presente y al futuro de los trabajadores y de las familias españolas.
Voy a poner un ejemplo muy sencillo y muy ilustrativo. Si el PP propone bajar impuestos o ayudar a la clase media para apoyar al Gobierno, eso está muy mal y se niega. Ahora bien, si el independentismo pide la gratuidad de la sedición o de la malversación para apoyar los presupuestos, está bien y se concede.
¿De verdad alguien se cree este eslogan: el Gobierno de la gente? No, señorías. Este no es el gobierno de la gente, es el gobierno contra la gente, que es radicalmente distinto. Se lo digo honestamente.
Un gobierno realmente sensible, que pensara en algo más que en sí mismo, se comportaría de otro modo en el momento en el que estamos. No habría tardado meses, por ejemplo, en reducir el IVA de la electricidad, solo porque lo había propuesto el Partido Popular.
Tampoco presumiría, como hace este Gobierno, de datos de inflación, siendo como somos la segunda gran economía con más inflación en los alimentos. Y teniendo una inflación en el año 21 superior a la media de la Unión Europea y acumulando en el año 21 y 22 los entornos 12-13 por ciento de inflación, la más alta de los últimos 40 años.
Y desde luego, un Gobierno sensible no habría utilizado a la clase media para sobrevivir.
Han tenido más dinero público que ningún gobierno antes. Han tenido la mayor recaudación fiscal de toda la historia como consecuencia de pagar más por comprar lo mismo, que se llama inflación. No han tenido que someterse a ninguna regla de gasto.
Ningún presidente de España ha podido gestionar así: sin límite, sin límite de déficit, si límite de gasto, sin límite de las reglas, sin límite de deudas. Tienen a su disposición la inyección histórica más grande fondos europeos.
Y con todo esto y pese a estar viviendo la mayor inflación de los últimos 40 años, se han negado de forma reiterada a renunciar a una parte de esos recursos para que los gestionen directamente las familias, que son quienes lo pagan.
Y no sólo eso. Les han presionado todavía más. Dos de cada tres euros de recaudación provienen de las familias españolas. Y dentro de ellas, son las clases medias las que sufren la mayor presión impositiva. Esto es inexplicable e imperdonable.
Pues bien, no estoy de acuerdo con todo esto. Creo que la mayoría de los españoles tampoco.
No comparto que la política económica en esta situación deba limitarse a una serie de subsidios que la mayor parte de las veces nunca sabemos quién los llega a percibir realmente.
No acepto que sea siempre preferible dar subvenciones, en lugar de dejar una parte de los recursos en los bolsillos de las familias que más lo necesitan y que pagan las subvenciones.
No puedo explicarle a una familia española que su Gobierno mantenga la macroestructura de ministros, secretarios de estado, subsecretarios, secretarios generales, directores generales, altos cargos y asesores más cara de la democracia española, mientras ellos -las familias españolas- ven como la cesta de la compra se ha convertido ya en todo un lujo.
Y no quiero vivir en un país en el que, si cobras 25.000 euros, eres un rico para el Gobierno.
Señorías, creo que todo esto es la primera decisión económica que debe revertirse en nuestro país.
Por eso, además de extender el año que viene las medidas anticrisis para las familias, espero que lo hagan, solicito forma expresa que se ponga en marcha de verdad un Plan de rescate a las clases vulnerables y medias, que incluya al menos las siguientes medidas:
– Rebajar la tarifa del IRPF a todas las rentas por debajo de 40.000 euros. Si no lo hace este Gobierno, lo haré yo.
– Que se rebaje el IVA a algunos alimentos mientras la inflación subyacente no ceda. Si no lo hace este Gobierno, lo haré yo.
– Que se recupere con carácter temporal la deducción por vivienda habitual. Si no lo hace este Gobierno, lo haré yo.
– Y que las ayudas a la conciliación sean más amplias de lo que este Gobierno nos está planteando, más cercanas a lo que ofrecen los países más avanzados de Europa. Si no lo hace este Gobierno, lo haré yo.
Renunciaría a medidas como las que he citado si, a cambio, hubiese sobre la mesa otras que fuesen mejores. Por eso, es que, pese a la cantidad de recursos tan grande que ha tenido este Gobierno, los resultados son los que son.
Que el Gobierno de España ha sido el que peor ha gestionado esta crisis económica no lo digo yo. Lo dicen todas las instituciones.
Que somos el último país de la Unión Europea en recuperar los niveles de PIB anterior a la pandemia, los últimos de los 27, y hemos escuchado aquí que estamos creciendo más que los demás. Somos los últimos de Europa en recuperar el PIB del año 2019.
Es irrefutable que estamos a la cola y que otros países, en circunstancias tan o más adversas, ¿puede decirme alguien del Gobierno de qué presumen?
Somos el segundo país europeo en el que más ha caído la renta real disponible en los hogares. España sigue a la cabeza del desempleo en Europa, en general y en paro juvenil, y los segundos en desempleo femenino. El porcentaje de población en riesgo de carencia material severa está en niveles superiores a los alcanzados, ni siquiera en la crisis financiera.
16 millones y medio de españoles viven en riesgo de pobreza o con carencia material severa. ¿De qué presume el Gobierno?
Sé perfectamente que este Gobierno ha tenido un contexto difícil. Por supuesto, como todo los Gobierno europeos. Hasta hace poco más de medio año, yo gestionaba una parte de mi país y, por supuesto, nunca le dejé un pufo a la Comunidad Autónoma ni nunca utilicé las minorías para salvarme y utilizar las políticas que les interesa a las minorías.
Y por eso, señorías, no voy a subirme a esta tribuna a decirles que todo va bien. ¿Por qué? Porque no es cierto. A mí me preocupa que los españoles sean hoy más pobres que en 2018, cuando llegaron ustedes al gobierno. Me preocupa que tengan que pagar un 20 por ciento más por alimentarse que hace dos años.
Me preocupa que dos millones de hogares no puedan calentar su vivienda. Me preocupa que las hipotecas sean entre 200 y 300 euros más caras que hace cuatro años, y que las perspectivas en este ámbito precisamente no vayan a mejorar.
Me preocupa que casi la mitad de los jóvenes sean mileuristas y que la mayoría estén viviendo peor que sus abuelos.
Me preocupan y mucho los últimos datos sobre concursos de acreedores e insolvencia empresarial estén subiendo.
Me preocupa el empleo. Si hasta ustedes reconocen que se va a estancar la creación de puestos de trabajo, a pesar de los datos maquillados. Y, sobre todo, me preocupa que todo esto ocurra en una España que no se ha fortalecido en los últimos años, sino todo lo contrario.
¿Afronta España el futuro con unas cuentas más saneadas? No. Hemos sido el país de la Unión Europea que más ha aumentado la deuda pública, el que más, 200 M€ al día, 1.400 millones de euros de deuda pública cada semana desde que ustedes han llegado al gobierno.
¿Afronta España el futuro con un plan de ejecución de los fondos europeos bien preparado? No. Ni existe ni se le espera, si no, los resultados: solo un 23 por ciento ejecutado, la mayoría de ello por las CCAA.
¿Afronta España el futuro con un tejido laboral más fuerte? No. Nadie puede decir eso si el 31% del crecimiento laboral es empleo público.
¿Afronta España el futuro con más inversión? No. 12.476 millones de euros menos de inversión extranjera que hace cuatro años.
¿Afronta España el futuro con más confianza? No. La confianza en España ha caído a la mitad.
¿Afronta España el futuro con las reformas necesarias? No. La única reforma que han intentado es la energética, pero lo están haciendo peor que mal. No hay más que ver la última subasta de renovables, desierta en su totalidad.
Pero de las pensiones, de la sanidad, de la modernización administrativa, del proyecto demográfico del rural… nada de nada que no sea propaganda.
Bueno, ¿al menos afronta España el futuro con instituciones fuertes? Pues no, tampoco. Este Gobierno las ha debilitado absolutamente todas, incluido lo que nadie se había atrevido a tocar, el Tribunal Constitucional.
Y la pregunta del millón. ¿Entonces afronta el Gobierno de España el futuro de España con propósito de enmienda? Es evidente que el actual gobierno, no. Pero que no les quepa duda, la alternativa a este gobierno, sí. Sinceramente, por el bien de nuestro país, me gustaría que no se dejase para dentro de un año lo que se podría hacer ahora.
Somos una de las grandes economías de la Unión Europea. Tenemos una sociedad formada, trabajadores cualificados, empresas algunas líderes mundiales. Solo necesitamos un Gobierno que crea en España. Ahora bien, llegará ese Gobierno. Llegará el Gobierno que vuelva a confiar en los españoles y baje de forma selectiva los impuestos a las clases medias y a las clases trabajadores.
Llegará un Gobierno más reducido, con menos ministros, menos altos cargos, con menos asesores, en fin, un poco más honesto.
Llegará un Gobierno que audite para eliminar los chiringuitos creados que no aportan nada. Les prometo que en mi gobierno no habrá un director general de Políticas Palanca. Les aseguro que todas las políticas de mi gobierno serán palanca.
Llegará un Gobierno que no desaproveche los fondos europeos y cree un comité de expertos de verdad, del sector público y del sector privado, con presencia de las Comunidades Autónomas.
Llegará un Gobierno que pondrá en marcha una verdadera reforma de la Administración para no perder inversiones, ni por impuestos excesivos ni por trámites administrativos absurdos.
Llegará un Gobierno que se tome en serio la industria y podremos volver a producir los materiales que no producimos ahora porque no funciona la industria electrointensiva.
Llegará un Gobierno que trabaje por el empleo. Y llegará un Gobierno que, después de planificar el empleo, entonces hablará de las pensiones. Porque, antes de asumir recortarlas -como están haciendo ustedes-, habrá que aspirar a que el mercado laboral pueda mejorar su financiación.
Llegará un Gobierno que garantice educación gratuita para las familias con hijos de 0 a 3 años.
Llegará un Gobierno que crea en la Sanidad Pública más que de boquilla, y ese Gobierno convocará en el primer Consejo de Ministros un MIR Extraordinario para médicos de familia, y que puedan las CCAA atender en los centros de salud a los pacientes.
Ese Gobierno llegará y la política en España volverá a ser lo que nunca debió dejar de ser.
– Búsqueda de soluciones. No búsqueda de culpables.
– Diálogo. No enfrentamiento.
– Moderación. No radicalismo.
Permítanme dos preguntas para finalizar. ¿Hacia dónde se está dirigiendo España? Y ¿hasta dónde llegará el Gobierno durante el tiempo que les quede?
Y la respuesta es que se debe consultar a los españoles si están de acuerdo con el rumbo que ha tomado el Gobierno, si aceptan o reprueban esta progresiva quiebra constitucional.
Si no existe el más mínimo propósito de enmienda que dé marcha atrás en los pactos con ERC o Bildu, que dé marcha atrás en los indultos, en la derogación de la sedición, en la rebaja de la corrupción, en la subida de los impuestos o en las leyes que rompen la independencia judicial, hay que convocar elecciones ya.
Que Sánchez convoque ya a las urnas e intente estar cuatro años, me parece bien si los españoles así lo deciden. Pero no sigamos con este deterioro porque ¿cuál es el precio que pagaremos la próxima semana? ¿Cuál será el próximo peaje a pagar a quienes les entra urticaria si alguien les dice que son españoles?
Que Sánchez convoque ya y le dé la voz a los españoles para que con su voto digan si quieren continuar en esta deriva o quieren un camino más seguro y más estable, que le vamos a proponer y a garantizar nosotros.
Que Sánchez convoque ya porque los españoles merecemos pronunciarnos sobre las decisiones que se están tomando y ninguna de ellas tiene el aval de la mayoría social, porque ni las llevaba en su programa electoral, ni las defendió durante la campaña ni se comprometió con ellas como candidato. Lo que prometió fue hacer todo lo contrario. Por eso no tiene el aval para hacer exactamente lo contrario de lo que se comprometió.
Que Sánchez convoque ya porque no tiene ningún derecho a hacer resto sin antes preguntarle a la gente. Pero qué miedo tenemos a la democracia. Preguntemos a la gente si avala sus decisiones.
Mire, señorías, ha engañado al pueblo, ha engañado a la gente, ha engañado a todos, incluyendo a su partido. Y si no, fíjense lo que están firmando los ex ministros de Felipe González, incluso de Zapatero, pidiendo simplemente que no se siga engañando a la gente.
Señorías, soy consciente de que estos presupuestos pueden seguir su tramitación. No tiene ningún mérito. El sanchismo ha hecho lo inimaginable, pero eso no es loable. Eso, en mi opinión, es vergonzante.
Gracias a sus cesiones, hoy tienen la mayoría parlamentaria, pero olvídense, no tienen la mayoría social. Estoy seguro. Y si creen que me equivoco, demuéstrenlo. Si creen que ustedes tienen la mayoría social, convoquen elecciones generales. Y todos los españoles podremos decidir si realmente tienen la mayoría social o no para hacer lo contrario de lo que han dicho.
Ya sé que quiere pasar a la historia. Adelante, hágalo ya. Cuanto antes mejor. Quédense en la historia y permitan que España olvide esta parte de la historia, que es realmente una pesadilla.











