Unas joyas subastadas en Londres en el 2023 tenían el mismo grabado que las halladas en el despacho de José Luis Rodríguez Zapatero

Combo con algunas de las joyas que aparecen en el informe de la UDEF sobre el registro del despacho de Zapatero.
En el 2023, una joya salió a subasta en una casa de Londres con un grabado a punzón. Es el mismo que habría marcado las joyas halladas en el despacho del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Las alhajas comparten instrumental, y por eso, el juez que instruye la causa del rescate de la aerolínea Plus Ultra, José Luis Calama, quiere ahondar en la relación que tendría el lote y el país o centro de procedencia del grabador, según adelantó El Confidencial.
La casa Noonans, especializada en la tasación y subasta de monedas, medallas, joyas y billetes, sacó a la venta en marzo del 2023 un lote que contenía una pareja de pendientes araña, «cada uno consta de una pieza superior —un conjunto de amatistas y diamantes— de la que pende una cascada de amatistas de talla cuadrada y diamantes de talla brillante, unidos mediante cadenas», tal como explicaba el catálogo de la muestra.
Además, según los expertos de esta casa, «los pendientes tenían una longitud de 7 centímetros, estaban equipados con cierres de clip, sus diamantes eran de aproximadamente 3,10 quilates y, lo más importante, en la parte posterior de los cierres llevaban señales de los punzones 750 y 18Tk». Precisamente esa última muesca es la que el juez Calama trata de rastrear. El peritaje que encargó a la joyería Yanes mostraba que parte de las piezas halladas en el despacho de Zapatero en la calle Ferraz tenían esa misma marca.
La tesis que ha esgrimido siempre la defensa del expresidente socialista es que las alhajas fueron regalos personales de jefes de Estado a su familia que o bien forman parte de Patrimonio Nacional o bien no llegaron a depositarse junto al resto de piezas tal y como mandaba el Código de Buen Gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado que aprobó el dirigente en el 2005. Este hallazgo podría vincular el uso indebido de las joyas para lucro personal. O al menos Calama quiere ver hasta dónde llega esta posibilidad.
El magistrado pidió a la UDEF que se encargue de recabar pistas sobre lo que Yanes describe como un «punzón rectangular cuyo eje central es una T mayúscula, acompañada por un 18 a su izquierda y una letra K a la derecha» y solicita que se haga con colaboración internacional «si fuera necesario». Yanes revela que la insignia «lleva a considerar que el fabricante probablemente responda a la inicial T y el 18K se refiere a la ley de su metal».
El Confidencial asegura que «coincide hasta la marca vertical con forma de paréntesis que dejó el borde del punzón en el extremo izquierdo de la inscripción» y que los expertos en joyas rastrearon en otros catálogos la marca T18K sin éxito.
El lote que se incautó a Zapatero en su despacho consta de tres juegos de joyería, compuestos por rubíes, esmeraldas y zafiros, cada uno integrado por collar, pulsera, sortija y pendientes. Son doce piezas de oro blanco de 18 quilates y diamantes que, según la propia defensa de Zapatero, concentran más del 90% de la valoración inicial.
El propio exdirigente socialista asegura que se trataron de regalos del rey Abdulá bin Abdulaziz de Arabia Saudí durante su visita oficial a España los días 18 y 19 de junio del 2007.
Recurso de Zapatero
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha reconocido ante el juez de la Audiencia Nacional que «no conserva en su poder ningún elemento periférico de las joyas» ni un recibí de la entrega ni tampoco documentación de esos objetos, que asegura que fueron un regalo personal de Arabia Saudí.
La defensa de Rodríguez Zapatero ha presentado un recurso de apelación, al que ha tenido acceso Efe, contra la negativa del juez Jose Luis Calama a enviar una comisión rogatoria a Arabia Saudí solicitada por el expresidente del Gobierno para aclarar el origen de las joyas localizadas en una caja fuerte en su despacho.
En el escrito, el letrado reconoce que Rodríguez Zapatero «no conserva en su poder ningún elemento periférico del propio regalo, que tampoco tuvo nunca una especie de recibí o resguardo de aquella entrega, ni conserva los estuches de las joyas, ni certificado o documentación alguna relativa a esos objetos».
Pero asegura que «estas manifestaciones no se pueden considerar extrañas, especialmente si se tiene cuenta no solo el contexto en que se produjo la entrega, sino especialmente que han transcurrido diecinueve años desde aquel momento».










