La guerra híbrida de Ceuta ahora en la península
Tras Francia e Italia, los manifestantes de la ultraizquierda ahora lo hacen en España. La diferencia, y muy importante, es que en esos países se manifiestan los ultraizquierdistas contra los gobiernos: el de Emmanuel Macron y el de Giorgia Meloni, respectivamente. Que es sabido son de una línea política e ideológica muy diferente entre sí, y pese a ello ambos han reaccionado de manera contundente. A la vista de la violencia que está creando muy graves problemas de convivencia. De inseguridad en las calles con heridos entre las fuerzas del orden y gran número de detenidos.
Este sábado más de 1300 en París -mayoritariamente jóvenes-, con saqueo y destrucción de todo tipo de establecimientos comerciales. El caso de España. en Madrid, y ahora en especial en Barcelona, con 128 detenidos anteanoche, es distinto, ya que el Gobierno no sólo no actúa contra ellos, sino que (hasta ahora) se ha situado en una postura de connivencia. En una expresión de absoluta guerra híbrida en continuidad con la comenzada en Ceuta. Es una situación que evoca al presidente del Gobierno y candidato socialista anterior a Sánchez. Que al finalizar una entrevista fue captado por un micrófono no silenciado, al comentar discretamente a su televisivo entrevistador que les interesaba que “hubiera tensión”. En referencia a la que existía entonces en la campaña de las elecciones generales, que fueron las del 9 de marzo de 2008.
En la actualidad, Sánchez no dice que le interese que haya tensión, sino que la promueve. Para acusar a la ultraderecha de fomentarla cuando Vox es la víctima de sus violentas manifestaciones intentando boicotear sus actos políticos de precampaña electoral. A esos efectos, Francina Armengol, la sanchista candidata y presidenta del Congreso ya disuelto, ha declarado que “no hay una polarización, sino un clima de agresividad buscado”. Que sin duda es la agresividad buscada por Sánchez. Ya que en París y Roma, como ahora en Barcelona, Vox debería tener una gran influencia entre la ultraizquierda que es la agresiva población movilizada. En esta situación, Sánchez afirma que un Gobierno del PP y Vox no sería una “alternancia” de gobierno, sino una involución a 50 años atrás.
Es decir, cuando acabó el franquismo y dio comienzo una transición pacífica al actual régimen constitucional. Porque, en efecto, es el Frente Popular instalado en la Moncloa el que incendia las calles, estando a la altura de su histórico predecesor, el Frente Popular de 1936, que hasta ahora era -afortunadamente- el único en España. Por cierto, ayer unas 30.000 caballas se manifestaron en Madrid. Sin violencia ninguna y a cara descubierta.










