Canadá aplicó la eutanasia a una mujer horas después de salir de Psiquiatría tras un intento de suicidio
El caso de Donna Duncan, una canadiense de 61 años que recibió la denominada asistencia médica para morir (MAID) apenas unas horas después de ser dada de alta de una unidad psiquiátrica tras un intento de suicidio, ha vuelto a poner en el centro del debate las garantías del sistema de eutanasia de Canadá, según recoge El Debate.
Duncan murió el 29 de octubre de 2021 en la Columbia Británica. El caso recién ha sido recopilado por la prensa. Sus hijas, Alicia y Christie, han denunciado durante años que su madre no padecía una enfermedad terminal, sino que atravesaba una grave crisis física y psicológica después de sufrir una conmoción cerebral.
El caso consta además en las actas oficiales del Comité Especial Conjunto sobre Asistencia Médica para Morir del Parlamento canadiense, ante el que ambas hermanas declararon en noviembre de 2022.
«Nuestra madre, Donna Duncan, eligió poner fin a su vida mediante MAID el 29 de octubre de 2021. Esto ocurrió horas después de que fuera dada de alta de una unidad psiquiátrica por un intento de suicidio 72 horas antes», explicó Christie Duncan ante los parlamentarios.
Un accidente y un progresivo deterioro
La historia comenzó en febrero de 2020, cuando Donna sufrió un accidente de tráfico y su médico de cabecera, que llevaba más de dos décadas tratándola, le diagnosticó un síndrome posconmocional. Según sus hijas, las restricciones sanitarias de la pandemia dificultaron posteriormente el acceso de Donna a rehabilitación física y atención psicológica.
Su estado fue deteriorándose. Desarrolló una creciente sensibilidad al tacto, la luz y los olores y aseguraba sentir dolor al comer, lo que provocó que redujera considerablemente su alimentación y perdiera una gran cantidad de peso.
Sus registros médicos llegaron a recoger un diagnóstico de trastorno psicosomático, según explicó posteriormente Alicia Duncan ante el Parlamento canadiense. La familia sostiene que varios profesionales que la conocían mostraban preocupación por su estado mental.
El 14 de octubre de 2021, Donna pidió a su médico habitual que evaluara su acceso a la asistencia médica para morir. El facultativo se negó, según el testimonio de sus hijas, porque consideraba que la paciente no había seguido todas las recomendaciones terapéuticas y no se encontraba en una trayectoria hacia la muerte.
Dos nuevos evaluadores aprobaron su solicitud
Diez días después, Donna fue examinada por una médica encargada de valorar solicitudes de MAID. Dos días más tarde fue evaluada por un segundo profesional, un enfermero especializado. Ambos terminaron considerando que cumplía los requisitos.
Según Christie Duncan, el segundo evaluador aprobó el procedimiento después de haber visto a su madre una sola vez y la muerte estaba inicialmente programada para apenas 48 horas después.
Fue entonces cuando Alicia y Christie conocieron la situación e iniciaron una carrera judicial para intentar detener el procedimiento. Las hermanas consiguieron que un tribunal paralizara temporalmente la muerte asistida ante las dudas sobre el estado mental de Donna.
Posteriormente fue evaluada por varios psiquiatras. Sus hijas afirmaron ante el Parlamento que aquellos médicos consideraban que la decisión se estaba adoptando con demasiada rapidez, aunque Donna fue considerada finalmente capaz de tomar sus propias decisiones.
Intentó suicidarse antes de recibir la eutanasia
Durante aquellos días, Donna intentó quitarse la vida. Fue ingresada en una unidad psiquiátrica y permaneció allí bajo atención médica. Sin embargo, acabó siendo dada de alta. Apenas unas horas después de abandonar Psiquiatría el 29 de octubre de 2021, recibió la asistencia médica para morir en su domicilio.
Sus hijas sostienen que aquella secuencia demuestra una contradicción profunda del sistema: una persona que había protagonizado un intento de suicidio era atendida inicialmente como una paciente que debía ser protegida, pero horas después su deseo de morir podía ser considerado una decisión médica autónoma. «Mi madre no se estaba muriendo. Estaba en crisis», ha afirmado recientemente Alicia al volver a denunciar el caso.
La Policía no encontró ningún delito
El caso llegó también a manos de la Policía de Abbotsford después de que las hijas solicitaran una investigación sobre las circunstancias de la muerte. La investigación concluyó en agosto de 2022 sin encontrar indicios de delito.
Según las conclusiones policiales leídas posteriormente por Christie Duncan ante el Parlamento, los investigadores consideraron que Donna era capaz de tomar sus propias decisiones y no encontraron pruebas de que los profesionales que participaron en el procedimiento hubieran vulnerado el Código Penal canadiense.
Las hermanas han cuestionado desde entonces aquella conclusión y aseguran que no han podido acceder a toda la documentación correspondiente a las evaluaciones de MAID, una de las razones por las que siguen reclamando una mayor supervisión independiente del sistema.
Alicia regresó este mismo año al Parlamento canadiense para insistir en que el caso de su madre demuestra, a su juicio, que las familias disponen de muy pocos mecanismos para impugnar una autorización antes de que se produzca la muerte o revisar posteriormente cómo se adoptó la decisión.
Más de 76.000 muertes hasta 2024
Canadá legalizó la asistencia médica para morir en 2016 y posteriormente amplió los supuestos de acceso. Los últimos datos oficiales completos de Health Canada contabilizan 76.475 procedimientos de MAID entre 2016 y finales de 2024. Sólo en 2024, 16.499 personas recibieron asistencia médica para morir, un 6,9% más que durante el ejercicio anterior y el equivalente al 5,1% de todas las muertes registradas en el país.
La legislación canadiense todavía excluye hasta el 17 de marzo de 2027 a las personas cuya única condición médica sea una enfermedad mental.
El caso de Donna es distinto: los profesionales que aprobaron su solicitud no la autorizaron únicamente por una enfermedad mental, sino dentro del marco general de condiciones médicas y sufrimiento contemplado por la legislación vigente entonces. Sus hijas sostienen, sin embargo, que el deterioro psicológico fue determinante en su deseo de morir y que el sistema debería haber priorizado su tratamiento.












