En Ceuta, el enemigo está dentro
Qué Ejército puede defender una plaza que ya está tomada por el enemigo, pues ya están dentro?
La Cruz Roja, pagada con nuestro dinero (faltaría más), reparte diariamente 9000 raciones de comida, pero hace corto.
De cualquier forma, como el desorden es total, no están identificados ni reseñados, ni se sabe su procedencia (la que dicen tener, que no es necesariamente la real), ni la policía nacional tiene sus huellas dactilares, sus fotografías, etc., con lo cual es imposible controlar esa masa humana, saber cuales son espías o militares de Marruecos “disfrazados” de civiles, que están estudiando y conociendo in situ los puntos vulnerables de la ciudad autónoma, etc.
Y el régimen comunista sanchista sigue de vacaciones, pasando de todo, dejando que el problema se agrave, y enviando a una caterva de ministros, a cuál más inútil, a darse el paseíllo por Ceuta, pero solo del helicóptero al coche oficial, y del coche oficial a la Delegación del Gobierno, o a la sede de la Ciudad Autónoma, fuertemente escoltados, para evitar los insultos y los escupitajos, que es lo único que merecen.
Dicen que la gran mayoría de esos invasores y okupas, varios miles presos o ex presos de Marruecos, con graves delitos, están refugiados en los montes, de los que solo bajan para el reparto de comida…, o para violar a alguna mujer, o robar.Descarga Guías Viaje
Ceuta solo tiene 19 kilómetros cuadrados de extensión, y no creo sería tan difícil enviar al Ejército a hacer bajar de los montes a todos los invasores, para que sean debidamente reseñados e identificados.
Pero no hay voluntad política de hacerlo.
En realidad, Pedro Sánchez y su banda son rehenes de Marruecos.
Ellos sabrán por qué.
Seguramente los más criminales, terroristas, etc., ya habrán dado el saldo a la península, y, posiblemente, parte de ellos ya estarán en otros países de la Unión Europea, “disfrutando” de nuestro Estado de Derecho, que da más derechos a los delincuentes que a sus víctimas.
En otras palabras, el Caballo de Troya ya está dentro de Ceuta, y por ende de España (más de dos millones de marroquíes pululan por nuestras calles), y urge hacer una dura y contundente operación, antes de que sea demasiado tarde.
Pero Ceuta, hoy por hoy, y con este desgobierno (y siento ser tan pesimista), está perdida.











