Chao pescao a los sectarios sanchistas
Francisco Marhuenda.- Fue muy acertada la elección de la frase «me gusta la fruta», pero «chao pescao» refleja muy bien, también, la mezquindad y miopía del sanchismo y su armada mediática. Hay que reconocer que Ayuso tiene un aguante encomiable, porque le ha tocado una oposición, PSOE y Más Madrid, que tiene muy poco nivel. Lo suyo es la brocha gorda. Nada que ver con la socialdemocracia, porque han tomado el poder los mindundis que zascandilean por los partidos. Este tipo de arribistas de manual explica muy bien el debate sobre el estado de la comunidad de Madrid. No entiendo por qué perseveran con la mentira del ático. Lo más patético es el seguidismo de algunos periodistas que no son de izquierdas, pero configuran lo que podemos denominar la derecha acomplejada. Es lamentable que el decadente sanchismo mediático les marque la agenda en lugar de tratar el tema como una no noticia que es lo que realmente es. No hay que sorprenderse, porque siempre ha existido en el PP un sector al que le gusta que la izquierda le dé una palmadita en la espalda y le diga la típica frase «no pareces de derechas».
Con Rajoy fueron los sorayistas, que hubieran podido ser, perfectamente, dirigentes del PSOE. Con Aznar surgió la disparatada reivindicación de un fanático como Azaña y se valoraba haber sido comunista. Mientras Sánchez gobierna con los comunistas, es habitual escuchar a tertulianos y columnistas criticar que el PP lo haga con Vox, que es infinitamente mejor que una ideología que ha cometido las mayores atrocidades, al igual que el nazismo, el fascismo o las dictaduras militares, a lo largo de la Historia. Ayuso gusta a los madrileños y las mentiras creadas alrededor del ático no le hacen ningún daño. Es lo que no entienden las portavoces de la izquierda que tienen que hacer méritos ante los fracasados Mónica García y Óscar López. El chao pescao es una forma elegante de responderles, porque está por encima de esa colección de personajes irrelevantes que forman el sanchismo. Estuvo muy bien que les recordara el patrimonio inmobiliario de la izquierda, aunque se quedó corta. Ahora que ha alquilado un piso, a diferencia de Sánchez, me quedaría con el ático de Chamberí para montar una ONG para que la izquierda se sienta cómoda: «Pijas sin Fronteras».











