Marruecos chantajea, Ceuta arde y Sánchez calla: la sombra de Pegasus es alargada
AH.- La enconada crisis de Ceuta levanta sospechas de extraordinaria gravedad. La primera pregunta a la que hay que responder es: ¿Por qué no movió un dedo el Gobierno cuando tuvo conocimiento, según confesión de la ministra de Defensa, que ratifica el sentido común, de la invasión que venía? ¿Por qué no actuó si tuvo información previa? ¿Por qué siguió Pedro Sánchez de vacaciones como si aquí no pasara nada? ¿Qué tipo de compromiso tiene el presidente del Gobierno con el rey de Marruecos? ¿A qué obedece ese aparente vasallaje? La sospecha de que el presidente está siendo sometido a chantaje tras la infección de su móvil por el virus de Pegasus aumenta a la vista de su extraño comportamiento. Ya se consideró en su día como la causa de la entrega del Sáhara, de la noche a la mañana, sin dar cuenta al Rey ni a las Cortes, quebrando la línea de conducta de la diplomacia española.
Esta negra sospecha gravita sobre el Gobierno de España sin que nadie lo desmienta. El grupo argelino de hackers «Jabaroot», que posee la lista de 70. 000 espías marroquíes, que andan por España como los ratones en un queso «gruyere», amenaza ahora con revelar los archivos de Pegasus. Sería una bomba si fuera cierto. Saldríamos así de dudas, ante la incapacidad de la Justicia. Pero lo sucedido en Ceuta, que lleva camino de enquistarse, suscita otras inquietudes no menos graves. A la vista del comportamiento del presidente Sánchez y de su meditada ausencia del centro del conflicto, aun conociendo el desconcierto y el malestar entre los militantes y votantes socialistas, aumenta el temor de que estemos ante una operación consentida o planeada que prepare el terreno para la «marroquización» y futura entrega de Ceuta y Melilla a Marruecos, como se hizo con el Sáhara. Existe el temor de que, lo mismo que ha ocurrido en Cataluña y en el País Vasco, el sanchismo fomente la progresiva ausencia del Estado en las ciudades del norte de África, hasta su completa indefensión.
Eso esclarece la inacción del Gobierno ante la invasión de Ceuta, cantada a tiempo por los servicios de seguridad e inteligencia. (La colonización del CNI por el PSOE merece capítulo aparte). Es lo que explica, en las presentes circunstancias , que el presidente Sánchez impida al Rey de España, que encarna la soberanía nacional, acudir a la atormentada ciudad de Ceuta y a Melilla, no menos amenazada. Estamos ante el abandono del Estado. Asistimos a la inconfesable retirada de España de estas históricas ciudades españolas del otro lado del Estrecho.











