Hay un Sánchez en cada pueblo que no siente vergüenza ni remordimiento
Fraguas.- ¿Dónde quedó la inteligencia? ¿A dónde fue el sentido común? ¿Cómo es posible que la ideología acabe con la entereza religiosa del individuo? ¿Por qué las personas traicionan su esencia por la defensa de unos valores que lo devalúa y consume su esencia primera?
España es profundamente estúpida y está acabada. La Iglesia es la cuna que mece al bien y que hospeda a la última reserva de la moral; sin embargo algunos de sus huéspedes no dudan en tomar la Sagrada Hostia, el cuerpo de nuestro Dios Vivo, y al mismo tiempo aplauden con su voto a partidos que apoyan el aborto, la eutanasia y la ideología contraria a nuestra fe, al Islám.
Un votante del PSOE o del PP es traidor por evidencia a Jesús y a la Patria. Mal está ser un traidor a una construcción humana como es la Patria; pero a Jesús es una ofensa a la inteligencia, a la virtud y una oda a la estupidez y a la demencia cultural. No se puede ser del PSOE y español y cristiano. No hay diferencia entre un votante del PSOE y uno de Bildu, es la misma postura, o impostura, como se quiera ver. Ser idiota solo es patrimonio de aquellos que mantienen una identidad ideológica soportada con la ficción y el autoengaño. Decir que se es del PSOE y demócrata solo se entiende si se idealiza una mentira, se somatiza y se cierran los dientes al vomitar quedándose con los trozos gordos. Defender los valores contrarios a la virtud, aunque dañe el futuro de tus hijos, es de lelos apesebrados de paguita fácil y conducta necia.
La Incoherencia es la sangre roja de este país. Una caterva de payasos que defienden al Estado sobre todas las cosas y llaman fascistas a los demás. Cada alcalde del PSOE de este país debería ponerse en contra de su partido, cada diputado debería emitir voto de conciencia, cada afiliado borrarse y cada votante dar la espalda a tan perversa ideología. Son ellos, nadie más, los portadores de la incoherencia que abandonan a las manos que buscan un madero que flote en la riada. Los que niegan el agua al ganado chamuscado y muerto, al árbol que ya es picón; al trabajador que no volvió del ave y los que abren las puertas a quien sabe que personas que roban el espacio y la forma de vida de nuestros hermanos de Ceuta y Melilla. Los votantes del PSOE son los culpables de la muerte de una patria que construyeron nuestros antepasados. Esos alcaldes quieren más a su sueldo que a España.
Basta ya de culpar al hijo de la mal nombrada. Hay un Sánchez en cada pueblo que no siente vergüenza ni remordimiento. Allá cada uno con su alma y con su decencia
Ave María Purísima.











