El sistema migratorio europeo fracasa: sólo se ejecuta el 15% de los traslados de solicitantes de asilo entre países
La Unión Europea es capaz de detectar a cientos de miles de solicitantes de asilo que se desplazan entre Estados miembros, pero fracasa a la hora de ejecutar buena parte de los traslados previstos por sus propias normas migratorias.
Los últimos datos de Eurodac, la gran base europea de datos biométricos utilizada para identificar a solicitantes de protección internacional e inmigrantes ilegales, revelan que durante 2025 se produjeron más de 210.000 casos en los que una persona que solicitaba asilo ya había sido registrada anteriormente en otro país de la Unión Europea.
La cifra permite observar la magnitud de los denominados movimientos secundarios, es decir, personas que entran o solicitan protección en un Estado europeo y posteriormente se desplazan hacia otro. El problema aparece cuando las autoridades intentan aplicar las normas.
Durante 2025, los Estados de la UE formularon 111.708 solicitudes de traslado bajo el Reglamento de Dublín, pero únicamente 16.620 terminaron con un traslado efectivo, según datos de la Comisión Europea recogidos por Euractiv. Eso equivale a apenas un 14,9% del total.
Más de 95.000 traslados solicitados no llegaron a ejecutarse
La diferencia entre ambas cifras resulta especialmente significativa: más de 95.000 solicitudes de transferencia no culminaron con el traslado correspondiente. El sistema de Dublín establecía criterios para determinar qué Estado debía responsabilizarse de una solicitud de protección internacional, con un peso importante del país de primera entrada.
En la práctica, sin embargo, localizar al solicitante mediante Eurodac no garantizaba que pudiera ser enviado al Estado considerado responsable de su expediente. «Los datos apuntan a un número de traslados potenciales mucho mayor que el que se está produciendo en la práctica», ha explicado a Euractiv Jasmijn Slootjes, directora del Migration Policy Institute Europe.
La situación ha enfrentado durante años a los países situados en la frontera exterior de Europa con los Estados del centro y norte del continente.
España, Italia y Grecia han denunciado reiteradamente que el sistema cargaba una parte desproporcionada de la presión migratoria sobre los territorios de primera entrada, mientras otros gobiernos han reclamado que las reglas acordadas sean efectivamente aplicadas.
Alemania encabeza las coincidencias pese a no tener frontera exterior
Los datos de Eurodac ofrecen otra fotografía reveladora de los desplazamientos dentro del continente. Italia fue el país que más información introdujo en el sistema durante 2025, seguido por Alemania, Grecia, España y Francia. Entre estos cinco Estados concentraron el 74% de todos los datos incorporados a Eurodac.
El caso alemán resulta especialmente llamativo porque Alemania no dispone de ninguna frontera exterior terrestre de la Unión Europea. Pese a ello, registró el mayor número de coincidencias biométricas de Eurodac y concentró también aproximadamente el 20% de todas las solicitudes de asilo de la UE.
Las cifras requieren, no obstante, una precisión. De los más de 114.000 registros alemanes que coincidieron con datos almacenados anteriormente, casi la mitad correspondían a personas que ya habían solicitado protección anteriormente en la propia Alemania.
Al mismo tiempo, más de 30.000 solicitantes que habían presentado inicialmente su petición en Alemania terminaron desplazándose posteriormente hacia otro país de la Unión, según el análisis citado por Euractiv.
Bruselas confía ahora en su nuevo Pacto migratorio
El antiguo sistema de Dublín ha sido sustituido este verano por las nuevas normas derivadas del Pacto sobre Migración y Asilo de la Unión Europea, con el que Bruselas pretende corregir parte de estas deficiencias.
La reforma incluye además una ampliación de Eurodac, que registrará más categorías de personas y permitirá un seguimiento biométrico más amplio de los movimientos migratorios dentro del territorio comunitario.
El nuevo modelo incorpora también un mecanismo de «solidaridad» destinado a repartir la presión entre los Estados miembros mediante reubicaciones de solicitantes de asilo, aportaciones económicas u otras formas de apoyo.
Bruselas confía así en que el nuevo sistema consiga algo que Eurodac por sí solo no ha logrado: que la identificación de los movimientos irregulares dentro de Europa termine teniendo consecuencias administrativas efectivas.
Los datos de 2025 dejan al descubierto la magnitud del desafío. Europa dispone de una enorme infraestructura tecnológica capaz de encontrar coincidencias biométricas entre cientos de miles de expedientes, pero cuando llega el momento de ejecutar los traslados, aproximadamente 85 de cada 100 solicitudes no culminan con el movimiento de la persona afectada.











