El fútbol femenino no interesa al mercado… ¡ni a los aficionados!
Bertín Castañón.- Qué incómoda es la realidad cuando decide no leer el argumentario. Se habla mucho —y con razón— de igualdad en el fútbol femenino, pero llega la hora de poner precio a sus derechos audiovisuales y, de repente, el mercado parece no compartir tanto entusiasmo.
Ni una lluvia de millones, ni una puja feroz, ni siquiera demasiadas ofertas que permitan elegir. El fútbol femenino reclama igualdad de trato, pero el público, ese juez caprichoso que no responde a campañas ni eslóganes, también vota con algo bastante menos solemne: su atención.
Es aquí donde aparece la paradoja, ya que la igualdad puede defenderse como principio, pero los derechos audiovisuales se venden como producto. Y un producto vale, en televisión, lo que alguien está dispuesto a pagar por verlo. No hay manifiesto que cambie esa aritmética.
Quizá convenga recordar que la igualdad de oportunidades no garantiza automáticamente igualdad de audiencia, de ingresos o de demanda. Esas conquistas se construyen con tiempo, interés, espectadores y, sí, también con mercado.. Lo bueno es que el mercado no está sujeto a políticas de género. A Rafa Nadal le cayó un arsenal de descalificaciones cuando se posicionó en contra de la igualdad salarial en el deporte entre los hombres y las mujeres. El catorce veces campeón de Roland Garros sostuvo que, para él, la prioridad en el mundo del tenis debe ser que todo el mundo tenga las mismas oportunidades, no los mismos sueldos. Rafa Nadal incluso podía haber recordado que el jugador masculino número 170 del ranking ATP ganaría de forma previsible a la número 1 del mundo de la WTA. No lo hizo suponemos que por prudencia; la que no tuvieron Venus y Serena Williams durante un Abierto de Australia, cuando aseguraron que podían vencer a cualquier tenista masculino ubicado fuera de los 200 primeros puestos del ranking.
El tenista alemán Karsten Braasch, quien ocupaba el puesto 203 del ranking ATP en ese momento, escuchó el comentario y aceptó el reto. El partido se jugó en una cancha secundaria durante el Abierto de Australia de 1998. El resultado: Braasch se impuso sin mayores dificultades, venciendo a Serena por 6-1 y a Venus por 6-2 en un solo set a cada una.
Otro caso fue el protagonizado por el veterano jubilado de 55 años Bobby Riggs al enfrentarse a la entonces número dos del mundo Margaret Court, en lo que se calificó como la «Masacre del Día de la Madre». Riggs ganó con comodidad por 6-2 y 6-1, utilizando un juego variado de globos y efectos que desconcertó a la tenista australiana. [
Sin salirnos del fútbol, el equipo cadete A del Athletic de Bilbao se impuso por seis goles a cero al Femenino de Primera División, lo que desató una tormenta mediática que tuvo como principal damnificado al ex futbolista Alfonso Pérez.
El Ayuntamiento de Getafe junto con el Getafe CF tomaron la decisión de cambiar el nombre del estadio Coliseum Alfonso Pérez a únicamente ‘Coliseum’, tras unas declaraciones del ex jugador internacional del Real Madrid, Barcelona y Betis, entre otros equipos, en las que opinaba en contra de la equiparación salarial entre el fútbol femenino y el masculino, al estimar que «todo va en función de los ingresos que generes y de la repercusión mediática. Y ahí no hay comparación”, afirmó el ex delantero internacional
“Han evolucionado, pero deben tener los pies en el suelo y saber que no se pueden equiparar en ningún sentido con un futbolista hombre”, añadió.
“La dictadura de la izquierda es asombrosa: un veterano ex jugador de fútbol no puede ni dar su opinión si no le agrada al poder”, publicó Alfonso Pérez en sus redes.
La realidad, a veces, tiene la mala educación de no coincidir con el relato. Y el público, que da y quita razones con una crueldad bastante democrática, acaba teniendo la última palabra: con el mando a distancia en la mano y la cartera de los operadores cerrada.











