España no es campeona del mundo
Fraguas.- La dignidad es la insignia de una forma de vida que se conoce como española. A lo largo de la historia de España levantamos un imperio sobre ese pilar. No servían las conquistas ni las guerras ganadas ni las batallas sin las normas que el honor demanda; es la esencia de lo que conocemos como caballero español. Siempre nos ha gustado una lid, un enfrentamiento serio. En las guerras con el moro España estableció las primeras normas de la guerra y fueron precursoras de la conciencia que hoy tenemos. La traición jamás fue moneda en nuestra lucha. La vivimos de ingleses y de hermanos americanos; pero jamás pagamos con esa moneda.
En tiempos actuales, a falta de guerras, España se midió a otros países en las canchas de fútbol y demostrado está que la traición y la corrupción, en no pocas ocasiones, nos dejó afuera. El sentimiento de rabia e impotencia se alojó en el espíritu futbolístico hasta el 2010. Ahora somos la potencia hegemónica del fútbol, el hegemón temido por todos y cuando queremos coronar esa condición, nos encontramos en una final con un equipo de segunda sin alma, sin valores, sin fútbol y sin moral ¿No queremos ver, entonces, que otros viven la misma condena que España vivió? Esa final España-Argentina nunca debió ocurrir. Cuando España alzó la copa del Mundo, lo fuegos artificiales eran albicelestes, en New Jersey el cielo se tiñó de los colores argentinos. En ese momento uno se da cuenta de que el corrupto cae por los pequeños detalles.
Si preparamos el alma española a la condición histórica de la vieja España, deberíamos reconocer que España ganó a la FIFA y a la corrupción y a un equipo patético. Ganó el trofeo; pero no el honor del título. Justo es reconocerlo. Tenemos el mejor fútbol y la mejor selección; pero si somos campeones del mundo es por reconocimiento internacional. Gracias a Dios aún queda dignidad en el mundo. Por lo que mi dignidad me exige, nada que celebrar en una victoria contra un equipo de segunda. Yo pondría en la nueva camiseta una estrella y un toro de Osborne, sería la mejor definición y honra para los caídos injustamente.










