David Sánchez, Miguel Ángel Gallardo… ¿Qué carajo vais a recurrir?
Hasta la sentencia de su hermano le sirve a este monstruo de presidente para crear cortinas de humo, para tapar su vida real día a día, que por su desastre, se le ha transformado en un infierno, y eso sí debe ser una condena insufrible.
Bueno . . . insufrible, si no eres un enfermo como lo es Pedro Sánchez.
La sentencia de Su Señoría José Antonio Patrocinio, que dirigió las sesiones del juicio a estos dos «perlas» en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Badajoz, no les ha dicho más que:
«Ahora os vais los dos: tú, David, durante 9 años, y tú, Miguel Ángel, 18, a buscaros la vida como todos los españolitos que no cobran del dinero público, que, aunque piense esta izquierda que no es de nadie, es de todos los «paganinis de a pie» y no se debe utilizar para que Miguel Ángel ejerza de «mamanabos» con su presidente».
Que este ejercicio del mamanabos de Miguel Ángel Gallardo ha sido lo único que Su Señoría ha podido sentenciar. El susodicho pensaría: yo le invento un carguito al hermanísimo y de mi sitio no me mueve nadie mientras esté Pedro mandando en el PSOE, por muy inútil que demuestre ser.
No le demos más vueltas.
¿O estarían esperando estos tíos que los dejasen seguir cobrando del dinero público?
En el recurso igual solicitan que se le devuelva el cargo al hermanísimo con efectos económicos retroactivos.
Hasta aquí deberíamos llegar, pero, como siempre que cojo el teclado para escribir algo sobre política, termino llegando a la conclusión de que los socios del Gobierno no sueltan un «sueldecito» ni quemándolos con un soplete de propano; vaya panda de tiesos, que están viendo que en las próximas elecciones no los van a votar ni sus parejas de cama y que esto dure lo que tenga que durar; que la vergüenza general compartida es más llevadera, sobre todo cuando un fenómeno como Pedro Sánchez está al frente con su sonrisa.
La pasividad con que reaccionamos la inmensa mayoría de la gente lógica de este país está más que demostrada; pero creo que una reacción del conjunto de la Judicatura ante el ataque continuado de estos mamarrachos nos tranquilizaría mucho a todos.
¡Jueces, levantaos!











