Los primeros cristianos compartían tumbas, pero no lazos biológicos
El hallazgo prehistórico en EEUU más antiguo que la Gran Pirámide de Egipto y que podría reescribir la historia de la humanidad.
Unos nuevos análisis genéticos de antiguos yacimientos de enterramiento colectivo han indicado que era bastante poco común que estuvieran emparentados biológicamente tanto los niños como los adultos enterrados juntos en las tumbas medievales de Suecia.
Esto se ha publicado en un estudio realizado por 16 científicos de instituciones de Suecia o Turquía y que ha salido a la luz el pasado viernes en la revista Science Advances.
La investigación aporta una nueva perspectiva sobre las prácticas de enterramiento múltiple de los primeros cristianos y cuestiona las suposiciones previas de que los niños solían ser enterrados con familiares cercanos.
“Estos enterramientos parecen haber estado condicionados por hogares, grupos de parentesco extensos o comunidades locales, que operaban dentro de marcos normativos cristianos que pudieron haber limitado o anulado las consideraciones puramente familiares”, indican Maja Krzewinska, de la Universidad de Estocolmo (Suecia), y sus colegas.
Puede resultar difícil determinar el sexo biológico de los niños menores de 15 años a partir de restos óseos. Como resultado, existe una laguna en el conocimiento sobre las primeras prácticas de enterramiento que involucran a menores y adultos enterrados juntos en tumbas colectivas.
Otros vínculos
En el nuevo estudio, los investigadores analizaron 142 genomas antiguos de 50 enterramientos múltiples en Suecia. Las tumbas comprendían enterramientos de los primeros cristianos desde finales de la Era Vikinga hasta la Edad Media en tres yacimientos diferentes e incluían 58 niños menores de 15 años.
Los investigadores evaluaron el sexo, la edad, el parentesco genético y la diversidad genómica de individuos enterrados juntos. Descubrieron que los adultos y los niños que compartían una tumba eran mayoritariamente del mismo sexo, lo que respalda la evidencia previa sobre las prácticas funerarias de los primeros cristianos.
Los menores de edad también eran enterrados en la misma zona del cementerio que los adultos del mismo sexo, lo que sugiere que las normas de género eran similares en las distintas edades. Sin embargo, las parejas de adultos y niños rara vez estaban estrechamente emparentadas.
Los autores especulan que los entierros múltiples podrían reflejar relaciones más distantes u otros vínculos sociales, como la pertenencia a la comunidad cristiana, la convivencia en hogares compartidos u otras similitudes en sus antecedentes.











