“O está pillado o está fuera de sí”: implosión del PSOE ante un Sánchez que niega el derrumbe

Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se encuentran desde primera hora de este miércoles en la sede central del PSOE en la calle Ferraz de Madrid para requerir información en relación al caso Leire que instruye el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz
“O está pillado o está fuera de sí”: la reflexión es de un exministro socialista, en respuesta a la última hora de la corrupción que cerca al PSOE y justo con la UCO en la sede nacional de Ferraz. Refleja, en estos dramáticos momentos que vive el PSOE, el desconcierto del partido ante un Pedro Sánchez ciego y sordo ante el derrumbe.
La entrada de la UCO en Ferraz ha provocado en estas últimas horas algo mucho más profundo que un incremento de la preocupación judicial dentro del PSOE. Ha empezado a abrir una conversación política y psicológica sobre el presidente del Gobierno que hasta hace semanas era impensable en el partido. En la línea de lo que venían haciendo en la oposición, y que Moncloa ha criticado duramente con aquel lema de la deshumanización de Pedro que les funcionó en las últimas elecciones generales. Ahora, también en el partido se preocupan por su gestión psicológica de la crisis y por el motivo de reacciones que consideran perniciosas para el interés general, incluso para él mismo. “No está haciendo un diagnóstico correcto. Aunque haya decisiones del Gobierno afectadas, aunque tenga hipotecas personales, alargar esto sólo le conduce a una peor muerte política”.
Hoy, ministros y cargos territoriales admiten ya en privado la profunda inquietud que les genera la aparente impasibilidad del presidente frente al deterioro acumulado del Gobierno, las investigaciones judiciales y el desgaste interno. En Roma, y con la UCO dentro de Ferraz, Sánchez volvió a reiterar su pleno apoyo al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, y, sobre todo, insistió en su mantra de que agotará la Legislatura, el único diagnóstico que hace de una crisis explosiva que amenaza la supervivencia de su partido, tal y como cree cada vez más gente dentro del PSOE, y como destacados dirigentes, como el presidente manchego, Emiliano García-Page, o el expresidente Felipe González se han atrevido a verbalizar. Sánchez, con sonrisa en la cara, incluso se atrevió a bromear con que hay colegas europeos que le animan a convocar elecciones, pero dijo que él sabe que sacaría una mayor mayoría y que, como no le influyen intereses partidistas, por eso no las convoca. Quienes vieron en directo esta reacción no salen de su estado de estupefacción.
En este contexto, la pregunta que ha aparecido en las conversaciones socialistas es esta: ¿Cómo puede seguir actuando como si todavía estuviera ante una crisis política más de las que ha conseguido remontar desde 2018? Otro factor que agrava la alarma es que internamente se ha aislado. No habla con el partido, no habla con los ministros, y vive bunkerizado en su entorno de Moncloa, que tampoco tiene canales buenos de comunicación con la organización política.
“Hay gente en el partido que ya no sabe si está atrapado por todo lo que sabe o si directamente ha dejado de entender el momento político”, resumía un dirigente socialista, con años de relación intensa con Ferraz, bajo el impacto de la última hora. Un alcalde crítico, de los que reclaman elecciones generales antes de las municipales, va más allá: “Lo inquietante ya no es sólo el caso judicial. Es que él sigue transmitiendo una normalidad que ya no comparte casi nadie”.
La operación de la UCO en la sede federal del PSOE ha agravado la desolación interna. Hasta ahora, en Moncloa y Ferraz se intentaba encapsular el desgaste en nombres concretos: Santos Cerdán, José Luis Ábalos, Koldo García o el entorno de Zapatero. La entrada de la Guardia Civil en Ferraz rompe ese cortafuegos porque sitúa el foco ya no sólo en dirigentes determinados, sino en el propio funcionamiento del partido. Esta es precisamente la cuestión que más inquieta a sectores socialistas: el salto desde la corrupción atribuida a personas concretas hacia una sospecha estructural que alcanza al PSOE.
El desconcierto interno aumenta, además, por la falta de explicaciones claras desde Moncloa. Hay ministros que ya hablan entre ellos de escenario de final de etapa y “él sigue actuando como si todo pudiera remontarse”. Esta es la conversación que empieza a extenderse en el PSOE tras la entrada de la UCO en Ferraz: ya no sólo les preocupa qué puede aparecer en las investigaciones judiciales, sino si Sánchez sigue viendo el mismo escenario político que el resto de su partido. Y si no es así, ¿por qué?
La Razón











