El conservador Magyar arrasa a Orbán, gana las elecciones con ‘supermayoría’ y abre una nueva era en Hungría
El conservador Tisza ha vencido en los comicios más importantes de la historia reciente del país y Magyar desbanca a Orbán tras 16 años en el poder: ha llegado a los dos tercios de los votos, claves para formar Gobierno estable.
Hungría ha cambiado de era: Peter Magyar ha ganado de manera muy clara las elecciones parlamentarias de este domingo, desbancado a Viktor Orbán tras 16 años de este en el poder, al frente de una “democracia iliberal” que ha encontrado un rival de altura después de tres intentos fallidos a lo largo de la última década. El partido conservador Tisza (con el 67% escrutado) ha alcanzado los 137 escaños frente a los 55 de Fidesz y esas cifras le dan a Magyar una mayoría de dos tercios en el parlamento, clave para poder gobernar con comodidad en un escenario que Orbán había maqueado a su gusto y necesidad en los últimos años.
En Hungría hay alrededor de 8,1 millones de personas con derecho a voto y el país utiliza el llamado sistema de voto paralelo, con un total de 199 asientos en la Asamblea Nacional: se eligen 106 escaños por escrutinio mayoritario uninominal y 93 escaños por representación proporcional por listas con el método D’Hondt con una barrera de 5%.
“Será una victoria de la democracia”, dijo el propio Magyar en el cierre de los colegios mientras el equipo de Orbán denunció hasta 1.500 casos de fraude electoral a lo largo de la jornada, aunque entrada la noche el ganador anunció que había sido felicitado por el derrotado. La participación, que llegó casi a un 80%, es la más alta desde la caída del comunismo y ha estado marcada por una homogeneidad en la visita a las urnas entre las grandes ciudades como Budapest y las zonas rurales, más propensas a apoyar históricamente a Fidesz.
“Para nosotros el resultado es doloroso pero ha dejado claro que no nos otorgado la responsabilidad de gobernar”, remarcó por su parte el propio Orbán, que ha prometido seguir trabajando desde la oposición y aseguró que “el tiempo dirá” que nuevo país saldrá con el Gobierno de Magyar. “No sabemos lo que significa el resultado de las elecciones de esta noche para el destino de nuestro país y de la nación”, añadió el líder de Fidesz.
Magyar ha cimentado su victoria en el hecho de que trabajó para Orbán y conoce el sistema que ha tenido el hasta ahora primer ministro bajo su mando. En el foco ha estado el hecho, además, de que el ganador de las elecciones pertenece a la familia conservadora del Partido Popular Europeo, lo que le ha permitido precisamente ‘robarle’ voto a Fidesz con un perfil que, en realidad, camina entre Budapest y Bruselas. “Ningún país extranjero puede interferir en las elecciones húngaras. Este es nuestro país. La historia húngara no se escribe en Washington, Moscú o Bruselas: se escribe en las calles y plazas de Hungría”, había dicho ya durante la campaña electoral, algo que convirtió en un entusiasta “¡gracias Hungría!” cuando se confirmó su triunfo.
La victoria de la democracia
No renuncia a las bases conservadoras que han hecho ganar a Orbán durante todos estos años: tiene una política migratoria dura, y su discurso también es nacionalista, pero ya ha asegurado que la vía del veto constante en la UE se terminará con él en el poder. Además, se ha mostrado a favor -con matices- de la ayuda a Ucrania. Frente a Orbán, Magyar ni tiene ni muestra ramalazos prorrusos. Y conoce bien los pasillos de la capital comunitaria: es eurodiputado desde 2024 pero incluso en la órbita del actual primer ministro ya trabajó como asesor con el bloque.
Peter Magyar surgió de los círculos más íntimos del poder en Hungría, habiendo crecido en una familia con profundas raíces en la élite intelectual y jurídica del país. Empezó a crecer de hecho desde lo personal: estuvo casado con la entonces Ministra de Justicia, Judit Varga y por eso su salto a la relevancia pública ocurrió tras divulgar una grabación secreta en la que Varga detallaba supuestas interferencias gubernamentales en casos de corrupción, lo que lo transformó de un conocedor del sistema en su crítico más feroz.
¿Con quién se puede comparar a Peter Magyar? Aunque suene raro, con el primer Viktor Orbán. A muchos les recuerda a ese joven que se rebeló ante el comunismo para acabar siendo primer ministro; una figura carismática contra un régimen, y eso es lo que busca ser ahora Magyar. Quiere acabar con 16 años de lo que ha sido un régimen de mano de hierro antieuropeo y prorruso, con una dinámica que se ha agudizado en los últimos tiempos. Además, el foco se ha puesto ya en la lucha contra la corrupción, la misma que prometió Orbán en sus primeros tiempos en el cargo.
Ahora estas elecciones han servido para que a uno de los líderes más longevos de la actual UE se le acabe el tiempo en el poder: Orbán basó su campaña en las acusaciones de “injerencia” a Bruselas, el bloqueo a la ayuda de 90.000 millones comunitarios a Ucrania y en el chantaje al Gobierno de Zelenski para poder seguir recibiendo energía rusa. Por eso la derrota de Orbán es una derrota también de Putin y de Trump; el presidente estadounidense le había dado su apoyo, como se vio con el viaje del vicepresidente JD Vance a la capital húngara en los últimos días de campaña para “ayudar”, dijo, a que ganase Fidesz. No lo ha conseguido a la vista de los resultados.











