Cacerolazos y apagones en Cuba: crece el malestar social en la isla cárcel tras nueve noches de protestas en medio de una crisis económica devastadora
El creciente malestar social en Cuba volvió a manifestarse la noche del sábado con cacerolazos y protestas en distintos barrios del país, en medio de apagones prolongados y una crisis económica que continúa deteriorando las condiciones de vida de la población.
De acuerdo con reportes de activistas, periodistas y organizaciones independientes como Justicia 11J reflejadas en Cubanet, las manifestaciones se registraron en varios municipios de La Habana, entre ellos Plaza de la Revolución, Habana del Este, Diez de Octubre, Centro Habana y San Miguel del Padrón.
La periodista independiente Yoani Sánchez informó en redes sociales sobre un “cacerolazo fuerte en Nuevo Vedado, cerca de Boyeros y Tulipán”, una zona situada a poca distancia de algunas de las principales sedes del poder político en la isla.
Las protestas no se limitaron a la capital. En las provincias orientales también se reportaron manifestaciones, particularmente en localidades como Preston y Mayarí, en Holguín, así como en el barrio Micro 9 de Santiago de Cuba. Testigos indicaron que en esos lugares los ciudadanos salieron a las calles para gritar consignas críticas al Gobierno y reclamar cambios.
Los hechos del 14 de marzo marcan la novena noche consecutiva de protestas en el país, pese al despliegue de fuerzas policiales y militares en distintos puntos del territorio.
El periodista José Raúl Gallego denunció en redes sociales la presencia de tropas especiales —conocidas como “boinas negras”—, unidades de prevención de las Fuerzas Armadas y policías en el municipio de San Antonio de los Baños, donde, según su reporte, se solicitaba identificación a los transeúntes y la unidad policial permanecía acuartelada.
Por su parte, el reportero Mario J. Pentón alertó sobre la militarización del parque central de Bauta, en Artemisa, y una fuerte presencia de fuerzas de seguridad en la Calzada de Diez de Octubre, en La Habana.
Las protestas se producen en un contexto de grave crisis energética. La escasez de combustible, el deterioro de las centrales termoeléctricas y años de falta de mantenimiento en el sistema eléctrico han provocado apagones frecuentes, especialmente durante la noche.
A ello se suma una profunda crisis económica y alimentaria marcada por la escasez de productos básicos —como arroz, aceite, harina y carne—, así como por la inflación y la dolarización parcial de la economía, factores que han reducido de forma significativa el poder adquisitivo de los cubanos.












