El desprecio
Fraguas.- España, España, España… tan presta al desprecio como pecado original de la patria.
Le preguntaban a don Fernando Fernán Gómez si confirmaba que el pecado nacional era la envidia, como creemos o creíamos la mayoría de los españoles. No dudó ni un instante y respondió.- ¡No! La envidia no, el desprecio. El español no valora el éxito de otro y premia a la genialidad con un ¡Bah!- Sólo un intelectual y culto actor como él podía llegar a semejante conclusión.
El español tiende al olvido, no sabe premiar el esfuerzo, tiende a trivializar el logro ajeno; escupe al éxito vecino, al genio próximo y reserva sus alagos a quien marca distancia geográfica, al de otra idiosincrasia, al de afuera. Es como un resorte que abofetea a la plenitud con el desdén. Uno se pregunta cómo tenemos héroes y Santos y mitos con semejante público.
A finales de los 70 España efervesció. Cambios de libertad sacudían a la sociedad. Alguien dijo que España tenía como destino la democracia. Fue el único intelectual con capacidad para verla y reconocerla en aquella época. Era don Antonio García-Trevijano Forte, sureño de Granada. Tuvo el desparpajo de decir en Estrasburgo, cuando le dieron la bienvenida a las democracias europeas que no la aceptaba. Les dejó claro que España sería la primera y única democracia de Europa; pues ella sola se conformaría en ese sistema y que los españoles se ganarían cada uno de sus derechos, no como los europeos que todos tienen sistemas implantados por el ejército de los EEUU después de la II Guerra Mundial, disfrutando de derechos otorgados en vez de conquistados. Sería España la que dará la bienvenida a los países europeos.
Zascas como éste, poquitos en la historia. Era como decir: “Europa empieza en el campo de Gibraltar y termina en los Pirineos”
Trevijano luchó toda su vida por implantar un sistema de representación (diputado de distrito) con elecciones presidenciales y con Independencia Judicial, la única democracia posible. Lo demás son copias del Temu.
Pero como Lezo, Peral, Cervantes y tantos otros, fue ninguneado.
Felipe González se encargó, junto con Fraga, de que pasara cuatro meses entre rejas. Tiempo suficiente para dejarlo fuera del diseño del sistema, la sentina de Nínive, que se vendría a imponer en España. Con ese movimiento murió la posibilidad de la democracia en nuestra tierra.
El partido socialista siempre jodiendo, siempre haciendo favores al exterior; en la Guerra Civil a Rusia, en la transición a EEUU.
Y así fue traicionado por todos aquellos que le habían seguido en el proceso de la transición española; pues él fue el único creador.
Don Antonio García-Trevijano publicó una teoría sobre la democracia que ningún pensador político es capaz de derribar. Nadie en estos años ha sido capaz de rebatirla. Un pensamiento capaz de callar la boca a cualquier político actual, amordaza a tertulianos y produce apneas a politólogos.
Don Antonio en España sufrirá la mecánica del desprecio. Su obra es iluminación política, su sistema convertiría a España de nuevo en el faro de Occidente; pero el desprecio, el maldito desprecio, padre de leyendas negras y precursor de envidiosos, aquellos que no tienen categoría para despreciar, opacó esa luz, canceló al personaje y quiso matar su idea.
Gracias a Dios aún existen gargantas que gritan libertad desde casas libres como ésta que me deja escribir para ud, amado lector; y que ojalá se pregunte por la figura y obra de tan ilustre pensador, don Antonio García-Trevijano Forte.
Hoy su idea renace. Hoy el español olvida el desprecio y sopesa la posibilidad. Porque otra cosa es cierta. Cuando el español reconoce, lo hace por todo lo alto.












El desprecio es la cara más infame de la envidia que con él quiere rebajar al que es digno de elogio,.es la táctica que aplican los mediocres que intentan desacreditar al que por su esfuerzo, de una dedicación, una inspiración. una creatividad que ellos saben que no lograrán jamás, consigue el éxito en su objetivo.
De todas las bajas pasiones, ésta de la envidia es la más repugnante…además de peligrosa. Como se demuestra en el caso de Caín, que mató por envidia a su hermano Abel.
¡Vaya comentario! Bien podría ser la continuación del artículo. Gracias
Gracias a Vd.
Y reflexionando sobre el tema,lo más irónico es ese reconocimiento, incluso en algunos casos panegírico, que a veces, pero pocas, se hace a quien se le negó en vida.
En España se reconoce a la gente después de muerta ( véase al cantante reciente fallecido Manuel de la Calva, del Dúo Dinámico, y tantos otros en todos los ámbitos de la socidad ). Creo que esto lo dijo en uno de sus artículos Javier Marias…y lleva razón. No vaya a ser que se entere el homenajeado , en vida ,que hizo las cosas bien. Esta infame clase política oligárquica ( llena de privilegios, prevendas, dávidas, chiringuitos, incompetencia, etc etc.) que necesita la corrupción para poder gobernar ( como anticipó D. Antonio García Trevijano ) no reconocerá nunca a los… Leer más »