Peligrosa espiral decadente del imperio Chopera
La cuadrilla del Búcaro.- No suelo entrar a valorar carteles de ferias, pero viendo Salamanca, una gran feria en otro tiempo no tan lejano, se retuercen las carnes y demuestran, una vez más, la peligrosa espiral decadente del imperio Chopera, ahora bajo un manto protector mexicano.
La oferta ganadera es de encastada desvergüenza, con toda la gama Domecq que pasta en el campo charro. Una apuesta a la comodidad y falta de exigencia, olvidando encastes que todavía sobreviven en esas tierras. La corrida concurso es una auténtica burla con toros de tres ganaderías con diferentes hierros. Matilla doble malta. Solo me interesa el murube de Capea.
Morante es la base de la feria con doble presencia, indiscutible y acertada pero con exagerada protección ganadera. Y una ausencia injusta y de malos aficionados, dejando fuera a Javier Castaño, que tras más de 20 años de carrera, se retira. Falta también Diosleguarde, recuperado y cotizando al alza. Tenían para una corrida más y con atractivo cartel local. Entra San Román, la cuota mexicana del socio, que pinta poco y no va a llevar a nadie a la plaza.
Incombustible Manzanares, que necesita descansar y alguno más del barbecho de figuras. Han montado un programa femenino que habrá hecho feliz a los apoderados dejando fuera a Julio Norte, campeón del circuito autonómico. Ser el mejor sirve para quedarse fuera en su propia tierra.
Salamanca, quién te ha visto y quién te ve. Eso sí, cara, carísima, con el kilo de becerro a precio de toro en puntas. Bilbao y Donosti son un gazpacho de desilusión y falta de afición, y creo que les falta de programar Logroño. Si el padre levantará la cabeza.











